Conservadurismo en el Perú

visión del conservadurismo en el Perú
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El conservadurismo en el Perú comprende al sistema político de creencias conservadoras en territorio peruano, caracterizado por el apoyo a los valores cristianos, la estabilidad social y el orden social. El conservadurismo peruano se concibió en los años 1840[2]​ y abarcó una amplia gama de teorías. Estas teorías e ideologías se desarrollaron a lo largo de 200 años de república,[3]​ que destacan a: La adopción término «conservadores» (originalmente «partidarios de la fuerza y el orden»), en la década de 1860, para referirse a la fuerza política contra los adversarios liberales;[4]​ la Coalición Conservadora de la década de 1930 y el neoliberalismo de Alberto Fujimori,[5]​ este último de carácter neopopulista apoyado por evangélicos.[6][7]

Representantes de sectores políticos (izquierda), eclesiásticos (centro) y militares (derecha, al fondo) en 2015. Si bien los religiosos tuvieron un papel significativo en los círculos conservadores, también lo hicieron las fuerzas del orden. Como señala el Tribunal Constitucional, cabe destacar los esfuerzos de la policía por establecer una presentación adecuada a fin de contribuir a su imagen positiva.[1]

La nación peruana es considerada una de las naciones más conservadoras en América Latina, especialmente con su conservadurismo social,[8][9][10][11]​ impulsado por su teología y las estrategias sociales.[12]​ Desde el siglo XIX, la influencia de la Iglesia católica se mantuvo vigente, a pesar de que se contaron reformas laicistas para contrarrestar tal influencia.[13][14]​ Esta institución prevaleció como actor importante en la doctrina moral del país durante varios años.[15]​ Luego de establecer la separación Iglesia-Estado, las ideas prevalecieron con el tiempo en asociaciones civiles, hacia el siglo XXI;[16]​ además que el Estado estableció definitivamente un concordato a una Iglesia independiente,[17]​ junto a derechos como la exoneración de impuestos en actividades sociales, renumeración a profesores de educación religiosa y el servicio de vicariato castrense.[18]​ No obstante, este sistema social fue desligándose en sectores religiosos, cuyas organizaciones mostraron apoyo al espectro izquierdo y estuvieron alejados de esa concepción ideológica;[19]​ este sector es minoritario en comparación con la fuerte influencia de la derecha en los evangélicos del país.[20]

Autores como Pike (1967) y Rottenbacher de Rojas (2012 y 2013) han señalado que el conservadurismo social suele estar asociado con creencias autoritarias.[21][22][23][24]​ Estas creencias son consecuencia de la influencia de las fuerzas armadas en el control político, cuando estas se enfrentaban a movimientos contestatarios contra la oligarquía limeña,[25]​ como ocurrió con el Partido Comunista Peruano. Si bien las creencias autoritarias se basan en la lucha contra la delincuencia,[26][27]​ también se justifican por razones de índole política.[28][29]​ En este sentido, se busca imponer los principios de una cultura occidental,[30]​ lo cual se manifiesta en estrategias como el uso del terruqueo, una variante de la falacia reductio ad Stalinum, y la negación del término «conflicto armado interno» para referirse a la época del terrorismo.[31]

Por el lado económico, y en parte por los aportes de la Iglesia, que influyó en la formación de la oligarquía limeña,[32]​ el conservadurismo mostró apoyo a una economía flexible (neoliberalismo criollo),[33]​ es por lo cual el historiador Antonio Zapata describe al Perú como «un país de derechas»; con excepciones de gobiernos de izquierda en historia contemporánea como Juan Velasco Alvarado (1968–1975) y Pedro Castillo en 2021. El primer mandato fue autor de una reforma agraria, la reforma educativa (que fue rechazada por algunos sectores)[34]​ y la nacionalización de sectores estratégicos populares como respuesta ligeramente progresista al dominio centralista del sector privado;[35]​ mientras el segundo permaneció conservador en el aspecto social con discrepancias con otros sectores de la izquierda peruana.[36][37]

En contraste con naciones vecinas como Colombia o Chile, Perú históricamente ha carecido de una postura política definida.[38][39]​ Sin embargo, analistas como Martín Tanaka observan que la capital del país ha albergado notablemente el conservadurismo como su sistema de creencias.[40]​ De 1978 a 2011, la Oficina Nacional de Procesos Electorales documentó que los votantes de las regiones costeras y selváticas (exceptuando el sur) tendían a respaldar a candidatos conservadores.[41]​ Esta inclinación se consolidó en 2020, cuando el movimiento fujimorista obtuvo un sólido apoyo entre los votantes del norte del país.[42]

Historia del conservadurismo entre los siglos XIX y XX

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Primeros años de la república

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El primer grupo conservador de carácter popular provino de los denominados «rivagüerinos», en alusión a José de la Riva Agüero. Entre los «rivagüerinos» más destacados estuvieron Mariano Tramarria, Ignacio Ninavilca, Tomás Dieguez y José Braulio de Camporedondo.[43]

La debilidad de los partidos políticos peruanos se visibilizó a lo largo de la historia de la República, con líderes en competencia que luchaban por el poder tras el colapso del Virreinato del Perú del Imperio español.[44][45][46]​ Esto explica la ausencia de un partido dominador hasta superado el periodo de la República Aristocrática y, aun así, no contar con un desarrollo a largo plazo;[47]​ lo que se buscó cubrir el vacío institucional con caudillos.[48]​ Un detalle relevante es la ausencia de un único partido político basado en el clivaje religioso, a diferencia de otros países como Colombia y Uruguay.[49]

Durante el virreinato, la ciudad de Lima se convirtió en uno de los principales centros religiosos de Sudamérica, donde se propagó el evangelio y se estableció una fuerte presencia misional.[50]​ Sin embargo, para el siglo XVIII, las ideas de la Ilustración empezaron a llegar al Perú, aunque tomaría un cariz más ecléctico y piadoso a diferencia del irreligiosismo francés.[51]​ En los años de emancipación, nuevos diarios que notaron la crisis estructural del Virreinato,[52]​ como la Gaceta de Lima, fueron los difusores de ideas liberales.[53]​ Cabe destacar que, a pesar de la promoción de un pensamiento reaccionario y antiliberal desde España, los grupos realistas en Lima no se manifestaron públicamente en contra de las ideas liberales que ganaban terreno (salvo algunas excepciones como la de Ignacio Alonso de Velasco, editor de El Clamor de la Verdad).[54][55]

En este contexto, los realistas peruanos aceptaron las disposiciones liberales de la Corte de Cádiz, lo que marcaría un punto de inflexión en el proceso independentista.[56]​ A pesar de ello, en España, el clérigo trujillano Blas Ostolaza defendería y difundiría el tradicionalismo hispano mostrándose en oposición a los liberales como diputado en las Cortes de Cádiz.[51]​ Finalmente, las ideas independentistas no prosperaron del todo, ya que en su lugar se estableció el centralismo en el país y la prevalencia de teorías favorables para preservar la influencia religiosa en el Estado ante el secularismo.[57]

Tras los acontecimientos de emancipación, José de San Martín propuso una alternativa a las ideas republicanas: el establecimiento de una monarquía constitucional.[58]​ El más grande defensor del monarquismo fue José Ignacio Moreno, quien destacó, además, por acoger las críticas al liberalismo de los contrarrevolucionarios franceses y adaptarlas a la realidad hispanoamericana.[51]​ Si bien el proyecto monárquico no se concretó (a pesar de plantearse la llamada «monarquía sin corona», por parte de José María Pando),[59]​ el concepto de Ramón de Salas y Cortés sobre la existencia de un poder neutro del Estado,[60]​ retomado por Bartolomé Herrera, el mayor representante del conservadurismo peruano, fue relevante para el proceso de conciliación entre el legado monárquico y la nueva república. Este concepto contó con el apoyo del Convictorio de San Carlos,[61]​ centro doctrinario que respaldó la ideología conservadora, desde la ortodoxia católica, tras la reforma educativa de Herrera a dicha institución en la década de 1840.[62][63]

Los «rivagüerinos», el primer grupo representativo de las corrientes conservadoras que contaría con apoyo popular, surgieron con el mandato José de la Riva Agüero, sucesor presidencial de San Martín tras el Motín de Balconcillos. Este grupo y sus afines estaban en contra de aquellos que enarbolaban un gobierno de tendencia liberal y secular, cuya fuerza se redujo en el gobierno de José Rufino Echenique (previo a la revolución de 1854).[64]

Más allá de lo patriótico y religioso, Perú consolidó sus pilares políticos de Agustín Gamarra, emblema del caudillismo autoritario,[65]​ y que Herrera le rindió homenaje en uno de sus discursos. Su Carta Magna de 1839 fue considerada como «la máxima expresión de la voluntad conservadora de imponer un orden en el país», en palabras de Alicia del Águila Peralta;[66]​ además, según la historiadora Natalia Sobrevilla en The Caudillo of The Andes, se tomó como referencia a la Constitución Política de la República de Chile de 1833.[67]​ Con Manuel Ignacio de Vivanco, su ideario (con tintes regeneracionstas) contribuyó en la preservación autoritaria de las costumbres sociales y morales.[68]

Otro factor importante en los inicios republicanos fue el surgimiento de aristócratas. Luego de la independencia del Perú, cuando se permitió que empresarios con grandes terrenos y comerciantes ricos cooperaran entre ellos para luchar contra el Imperio español, los aristócratas obtuvieron un mayor poder y lideraron una oligarquía encabezada por los caudillos que defendían las haciendas feudales existentes.[46]​ Durante la época de la guerra contra España, la extracción de guano en Perú condujo al surgimiento de una aristocracia aún más rica que estableció una plutocracia.[46]​ Se creó entonces una oligarquía adinerada que utilizaba partidos políticos basados en candidatos para controlar los intereses económicos; una práctica que continúa en la actualidad.[46]

Mientras tanto, el sistema educativo en Perú fue susceptible a gobiernos autoritarios de tendencia antiprogresista para segregar en contra de los indígenas peruanos —tomando en cuenta que la mayoría de las 15 reformas formuladas desde el gobierno de Ramón Castilla (salvo las reformas excepcionales de José Pardo y Barreda y Manuel Prado Ugarteche), no se entabló una docencia inclusiva—,[69]​ en que se inculcó bajo la creencia de una sociedad jerárquica y capacitó a los grupos indígenas para vivir sus vidas como si fueran campesinos o soldados.[70]​ La lucha contra las ideologías del indigenismo de la mayoría y la élite con valores eurófilos surgiría a fines del siglo XIX y en el siglo XX.[46]

Primeros grupos conservadores

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Antonio Huachaca, líder de una rebelión contra la naciente república para restaurar el orden virreinal. Su movimiento ha sido comparado con los vandeanos y los chuanes, quienes se opusieron a la Revolución francesa.[71][72]

A pesar del fracaso del proyecto monárquico, el primer grupo conservador en el Perú que alcanzó carácter popular fueron los autodenominados «antiguos patriotas» o «rivagüerinos». Este proyecto fue impulsado por José de la Riva Agüero, el primer presidente de la república, agrupando tanto a la antigua aristocracia peruana como a las clases populares, entre ellos morenos libertos y montoneros, bajo el lema «Unión y Religión».[43]​ Sin embargo, la iniciativa rivagüerina entraría en conflicto con Simón Bolívar, quien eliminaría a las fuerzas de Riva Agüero debido a su oposición a su llegada al Perú.[43][73]​ A la par, estalló la revuelta de Antonio Huachaca en Ayacucho, que buscaba retornar al orden tradicional contra quienes consideraba «usurpadores de la religión, de la Corona y del suelo patrio» considerando a los liberales como herejes.[74]

En 1827, tras la caída del régimen de Bolívar y la derogación de la Constitución Vitalicia, se formaron tres fuerzas políticas rudimentarias: los «colorados» (de tendencia liberal y representados por Francisco Xavier de Luna Pizarro), los «vitalicios» o «persas» (conservadores devenidos de los partidarios de Bolívar y representados por Pando quienes fueron denominados de esa manera en asociación del «Manifiesto de los Persas») y los reagrupados «rivagüerinos» (quienes impulsaron el regreso de Riva Agüero, que se encontraba en el exilio). Debido al vacío en el poder, los «rivagüerinos» y los «persas» apoyaron a Andrés de Santa Cruz como nuevo presidente de la república, sin embargo, el congreso constituyente de dicho año designó al liberal José de la Mar como gobernante del Perú además de instaurar una constitución de la misma tendencia política en 1828.[43]​ Por otro lado, para 1827, las fuerzas de Huachaca caían derrotadas en su intento de tomar Huanta. Ante esto, pasaron a una fase de guerra de guerrillas denominado como los «castillos de Iquicha».[74]

Tras el derrocamiento de La Mar en 1829, asumiría el poder Agustín Gamarra, de tendencia «persa» y apoyado por Pando. El entendimiento entre «rivagüerinos» y «persas» se dio a partir de 1831, luego de la huida de Antonio Gutiérrez de la Fuente, enemigo de Riva Agüero que fuera acusado de conspiración. Dicho entendimiento permitió el retorno de Riva Agüero a tierras peruanas y su posterior rehabilitación política, además de la presidencia interina del rivagüerista Manuel Tellería en 1832 mientras Gamarra se encontraba enfermo.[43][75]​ Sin embargo, la ruptura entre ambas facciones políticas vendría en 1833 con motivo de las elecciones presidenciales de dicho año, lo que llevaría a la expatriación de Tellería y el exilio de Riva Agüero debido a una presunta conspiración contra el gobierno. El nuevo presidente, elegido por la Convención Nacional, fue Luis José Orbegoso y Moncada, de tendencia liberal,[76]​ en perjuicio de Pedro Pablo Bermúdez, el candidato de Gamarra. Esto desataría una guerra entre Orbegoso y Bermúdez, acabando con Gamarra refugiado en Bolivia mientras Riva Agüero retornaba al Perú dando su apoyo a Orbegoso, lo que llevaría a una «alianza legalista» entre liberales y «rivagüerinos».[43]

 
Felipe Pardo y Aliaga, escritor conservador y representante del costumbrismo peruano. Fue parte de la «Tertulia de Pando», un círculo de intelectuales promovido por José María Pando que se reunía para debatir diversas temáticas.

Para 1836, se conformó la Confederación Peruano-Boliviana, impulsada por Orbegoso y Santa Cruz y apoyada por los «rivagüerinos», dicha tendencia también tuvo el apoyo de otros pensadores como José Joaquín de Mora (recibido por Pando tras su expulsión de Chile) y Pando. Mora, de tendencia liberal convertido en conservador, defendió la idea de una confederación mientras que Pando propuso una fusión de ambas repúblicas bajo los símbolos peruanos. A la par, Pando promovió la denominada «Tertulia de Pando», un círculo de intelectuales que se reunían para conversar de diversos temáticas promoviéndose el debate, las dramatizaciones y la lectura de poemas y novelas. Dicha tertulia se reunía en la casa de Pando, llegando a ser parte de ésta personalidades tanto liberales como conservadores destacándose, desde el conservadurismo, Felipe Pardo y Aliaga. A pesar de la «Tertulia de Pando», no se llegó a formar un pensamiento conservador orgánico sino que cada pensador adaptaba las ideas de la cultura política occidental y las adaptaba a la realidad nacional.[43]​ En los siguientes años se formalizó la memoria patriótica y los valores cívicos, cuando se fundó la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia. Esta asociación fue erigida en 1857 y se mantuvo adscrita al Ministerio de Defensa.

Sentido de religiosidad y providencialismo en la nación

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«[El] ejemplo [de salvar el honor nacional deberá estar presente] en nosotros para rechazar a los [actuales] fariseos de la antipatria que pululan tratando de mantenerse o capturar el poder autotitulándose defensores de los más diversos derechos. […] A esos enemigos de Dios, de la vida, del concepto de patria, a esos que tocan puertas de organismos extranjeros para que decidan sobre la vida de los peruanos […] les decimos, que, frente a sus oscuras pretensiones, defenderemos el Perú hasta quemar el último cartucho».
—El entonces presidente del Poder Judicial, Javier Arévalo, sobre el legado patriótico ante la Benemérita Sociedad Fundadores, una de las varias asociaciones patrióticas formadas en el siglo XIX. Cita de 2024.[77]

A la par con la vigencia tradicionalista de la época, la Iglesia católica mantuvo el legado ideológico del providencialismo post-virreinato[78]​ y que permaneció su rol conciliador ante eventuales confrontaciones políticas.[79]​ Desde la primera constitución peruana (1823) el país reconoció las relaciones Iglesia-Estado, como el patronato nacional,[80][81]​ hasta la carta de 1979.[82]​ Para la década de 1820, el control ideológico del conservadurismo estuvo asentado en Lima y en la zona norte de las regiones costeñas del país.[83]​ Mientras que en los años 1860 se impuso el ultramontanismo en la iglesia.[84]

Con la formación de la Sociedad Conservadora, fundada en 1849, se marcó la meta de evitar el crecimiento de una eventual anarquía.[85]​ Esta oligarquía contaba con el apoyo de la Iglesia católica, que ignoraba las desigualdades en Perú y ayudaba a los gobiernos a apaciguar a la mayoría empobrecida;[46]​ e incluso buscaba posicionarse en la sociedad, cuando en 1913 se impidió la libertad de culto, debido a la presencia de nuevos movimientos religiosos.[86]​ Mientras tanto, la Unión Católica (originalmente Sociedad Católica bajo liderazgo de Rufino Echenique)[87]​ fue el primer hito en impulsar la denominada «causa católica» en los años 1860 y que estableció los primeros movimientos religiosos conservadores, y que en los años 1920 se convirtió en el unificado Partido Católico Conservador (de origen arequipeño).[88][89]

Bartolomé Herrera y su aporte religioso en el Perú republicano

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Bartolomé Herrera, uno de los pensadores conservadores más influyentes del Perú.

Bartolomé Herrera es una de las figuras del pensamiento conservador, que es considerado como el más influyente del Perú del siglo XIX,[90][91][92]​ cuando tomó lugar después del fallecimiento de Agustín Gamarra y su entonces restauración peruana.[58]​ Basado en el concepto de la «ilustración contrarrevolucionaria» de José Ignacio Moreno,[93]​ quien realizó una respuesta ultramontana[nota 1]​ a una especie de batalla cultural de la época, Herrera fue reaccionario.[92][95]​ Sin embargo, en contraste con José de San Martín, no abogó por el retorno monárquico, sino por la instauración de un nuevo orden institucional dentro de la novel república.[96]

El pensador se opuso en que la democracia y el liberalismo apoyen fuertemente el elitismo y el autoritarismo bajo creencia de que la Iglesia católica debería tener el control por una teocracia de la ley divina, argumentando que la independencia de Perú de España había revertido esto, afirmando que «el principio de obediencia había perecido en la lucha por la emancipación».[90]​ Él creyó que después de la renuncia del control del Imperio en el Perú, la nueva estructura de soberanía popular condujo a la anarquía en la nación y que los ciudadanos solo obedecían las leyes cuando era beneficioso.[90]​ Se opuso también a la teoría del contrato social, cuando Herrera afirmó que la idea era «el germen de la revolución, los crímenes y la esclavitud inevitable».[90]​ El pensamiento de Herrera evolucionaría hasta creer que era un representante directo de Dios, afirmándose en la frase «Obedeced a las autoridades constituidas. Tiemblen los que no me obedezcan».[90]​ La prensa peruana de la época calificó las ideas de Herrera como partidarias del despotismo y que pertenecían a la etapa oscura de la Edad Media.[90]

En respuesta a las críticas de la prensa sobre su pensamiento, Herrera sustentó que:[97]

[E]l pueblo, es decir, la suma total de individuos de toda edad y condición, no tiene la capacidad ni el derecho de hacer leyes. Las leyes son principios eternos fundados en la naturaleza de las cosas, principios que no pueden percibirse con claridad sino por los entendimientos habituados a vencer las dificultades del trabajo mental y ejercitados en la indagación científica. ¿La mayoría de un pueblo se halla en estado de emprender la difícil tarea indispensable para descubrir esos principios? No: no tiene tal capacidad. Y quien no tiene la capacidad de hacer algo, no se puede decir, sin caer en un absurdo, que tiene derecho de hacerlo. El derecho de dictar las leyes pertenece a los más inteligentes, a la aristocracia del saber, creada por la naturaleza...

Así, Herrera creía que los humanos ni siquiera podían interpretar la ley natural, y mucho menos hacer leyes por sí mismos.[90]​ También apoyaría al caudillo Ramón Castilla, quien gobernó Perú durante el siglo XIX, creyendo que su autoridad ayudó a estabilizar Perú.[90]​ Herrera abandonó temporalmente a la vida pública en 1853 después de que el Congreso del Perú bloqueara un proyecto de concordato que redactó para el Papa Pío IX,[90]​ plan que fue finalmente permitido en el Congreso Extraordinario de 1858,[98]​ que posteriormente sería la Bula Praeclara Inter Beneficia.

Herrera reapareció en 1860, luego de aquella guerra civil entre liberales y conservadores, para convertirse en miembro y presidente del Congreso. En ese mandato se encargó de la elaboración de un borrador de la futura Constitución del Perú promulgada en ese año. Este borrador sustentaba una agenda antidemocrática y elitista al establecer a como excluidos ciudadanos a un gran porcentaje de peruanos, con la elección indirecta del presidente de la república y la designación de una cámara de diputados que representaba al poder legislativo. Además, se formuló a un grupo de treinta y cuatro miembros del senado que, supervisado por el empresariado, ejercía el poder judicial.[90]​ Después de que su propuesta fuera rechazada, el pensador renunció enojado a su cargo y se alejó definitivamente de la vida pública.[90]

Generación de 1900

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El historiador y político peruano, José de la Riva-Agüero y Osma, fue fundador de la Acción Patriótica, nieto del presidente José de la Riva-Agüero y defensor de las ideas conservadoras. El historiador propuso que el comportamiento político tendente a la conservación de un presunto orden no sólo es el único racional, sino además el único excusable en la esfera moral.[99]

La Generación de 1900 correspondió a un nuevo grupo influyente de escritores, historiadores y filósofos que crearon el nacionalismo peruano moderno, con el grupo originado en los círculos intelectuales peruanos durante los años posteriores a la Guerra del Pacífico, la Guerra Civil de 1884 y la Reconstrucción Nacional, cerca del comienzo del siglo XX. Estos intelectuales se inspiraron fuertemente en los movimientos nacionalistas franceses y españoles que surgieron después de la derrota de sus países en Sedán y en Cavite, respectivamente.[100]

Los escritos de Manuel González Prada, una figura criada bajo educación religiosa,[101]​ inspiraron en gran medida la reforma nacionalista en Perú tras la Guerra del Pacífico. Sin embargo, cansado de percibir la influencia de la Iglesia en los valores morales del Estado,[101]​ Prada abrazaría el anarquismo en lugar del liberalismo, por considerar que este último impedía la reforma necesaria para Perú.[102]​ El escritor peruano descartó el discurso conservador criollo sobre una nación «mestiza-criolla» y, basándose en los aportes de Juan Bustamante, marcó al indigenismo como principal representación del país.[103]​ Los intelectuales en Perú buscarían crear su propio movimiento nacionalista, aunque inicialmente tuvieron complicaciones en marcar su dirección, ya que las bases de la sociedad peruana se apoyaban en un sistema religioso autoritario que aceptaba la ley natural, que se había impuesto desde la época virreinal española, resultando con intelectuales evitando el secularismo por completo.[102]​ Luego, el grupo se volvió limitado, obsesionado con el pasado, mientras que otras naciones se enfocaron en preocupaciones más progresistas.[102]

Los miembros de la Generación de 1900 estuvieron influenciados principalmente por el aristocrático Partido Civil, liderado principalmente por abogados vinculados a intereses comerciales de Inglaterra y Estados Unidos.[102]​ El grupo tenía poco contacto fuera de la élite, no hacía ninguna conexión con los pueblos indígenas de Perú y veía a Estados Unidos como un ejemplo para Perú; el grupo creía que el capitalismo y una economía de libre mercado eran necesarios en Perú.[102]​ Las tres figuras principales de la Generación de 1900 fueron Francisco García Calderón Rey, José de la Riva-Agüero y Osma (nieto de José de la Riva-Agüero), y Víctor Andrés Belaúnde.[102]

El movimiento fue liderado principalmente por Riva-Agüero, perteneciente a la aristocracia y discípulo del filósofo Alejandro Deustua,[104]​ además descrito como «el magistrado de la cultura peruana» por el historiador Raúl Porras Barrenechea.[102]​ En un principio, formó parte del Partido Futurista, que más tarde el investigador Alberto Adriazén conceptuó de «reaccionarios».[105]​ El líder adoptó ideas del fascismo, una corriente nacionalista de la época,[106]​ luego de fracasar propuestas liberales previas a su conversión religiosa.[107]​ La adopción coincidió con el colapso de la República Aristocrática en 1919, en que previamente sentía rechazo a ella y el entonces controlado Partido Civil.[108]​ En aquel entonces, el surgimiento de la clase media crecía durante la presidencia de Augusto B. Leguía,[102]​ personaje que consiguió extender su mandato presidencial en los años 1920[109]​ y conectó el catolicismo con el apoyo del arzobispo de Lima, Emilio Lissón.[110]​ Además, Riva-Agüero fue también fundador de Acción Patriótica en los años 1930, que marcó su postura política, y fue relevante para futuros movimientos de esa década que coincidió con la etapa posterior de la República Aristocrática.[111]

Según el historiador Fernán Altuve, esta generación de intelectuales, que puso fin al consenso liberal-positivista sobre la interpretación intelectual sobre la política nacional, fue la primera en priorizar el pensamiento tradicional en la historia peruana. Esta rescató importantes figuras conservadoras como Bartolomé Herrera o Blas Ostoloza.[112]

Gobiernos de Odría y Belaúnde

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A principios del siglo XX, en plena crisis de la oligarquía, las Fuerzas Armadas del Perú mantuvieron el poder político en el país.[113][114]​ En ese entonces, la Unión Revolucionaria, presidida por Luis Alberto Flores Medina y apoyada por el militar Luis Miguel Sánchez Cerro, marcó el conservadurismo frente a las ideas calificadas de «comunistas», mientras que la Iglesia católica cedía a las ideas de modernización, pero no a las del APRA (supuestamente vinculado con el «marxismo»).[115]​ Entre 1932 y 1935 se clausuró la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, lo que dio lugar a una suerte de «edad media cultural», según el sociólogo Guillermo Nugent.[116]​ En otro momento, con el surgimiento de otros movimientos como la Coalición Conservadora, Manuel Odría dio un golpe de Estado contra José Luis Bustamante y Rivero (a pesar de contar con el apoyo de católicos)[88]​ en 1948, liderando un gobierno de tendencia radicalmente de derechas hasta 1956.[117]​ Su régimen adoptó un carácter populista, nacionalista y pragmático.

 
El presidente Manuel A. Odría.

Tanto Odría como Sánchez Cerro se caracterizaron por su oposición a sus adversarios políticos. Ambos implementaron políticas represivas para preservar el orden social,[118]​ con el respaldo del denominado «clan de la ultraderecha», un sector agroexportador que se oponía a la influencia del APRA.[119][120]​ Como respuesta, el líder del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, empezó a ceder sus ideas para acercarse con Manuel Prado, mandatario entre 1956 y 1962, cual el oligarca Pedro Roselló llamó a Haya de la Torre «el conservador que el Perú necesita».[121]

En el mismo 1956, Fernando Belaúnde fundó el partido de centro-derecha Acción Popular. Este político fundador llegó a ser presidente en 1963 y sostuvo una doctrina bajo el título La conquista del Perú por los peruanos, que promovía la explotación de los recursos de la selva amazónica y otras zonas periféricas del Perú a través de la conquista,[122]​ afirmando «solo volviendo la mirada hacia el interior y conquistando nuestras tierras vírgenes como en su día hizo Estados Unidos, Sudamérica alcanzará por fin un verdadero desarrollo».[113]​ En 1964 en un suceso contra la comunidad matsé, el gobierno de Belaúnde se puso contra la mencionada etnia tras la muerte de dos madereros, al conseguir de que las fuerzas armadas peruanas y aviones de combate estadounidenses lanzaran napalm sobre los grupos indígenas armados con arcos y flechas, matando a cientos de personas.[122]​ Belaúnde fue destituido de su cargo por un golpe militar liderado por el general Juan Velasco Alvarado en 1968.

Otros sucesos relevantes durante el gobierno de Belaúnde Terry ocurrieron desde el Parlamento, algunos de ellos vinculados con Manuel Odría. Destacaron las remociones de Francisco Miró Quesada por sus reformas progresistas en el sistema educativo del país, y a Óscar Trelles por no tomar medidas contra lo que consideraba una amenaza del comunismo.[123]

Surgimiento de la presencia progresista de la iglesia

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En la segunda mitad del siglo XX, la relación entre el antiprogresismo y la religiosidad dejó de ser exclusiva de la Iglesia católica. Uno de los conceptos utilizados para identificar el desarrollo humanístico católico no reaccionario es la denominada «modernización tradicionalista», del abogado Fernando de Trazegnies,[124]​ y que fue utilizado por el fundador de la socialdemocracia Víctor Andrés Belaúnde en los años 1940.[125]​ En 1950 surgió el partido Democracia Cristiana, uno de los primeros en identificarse como «no confesional» en lugar de ser un partido católico puro,[88]​ cuya presencia fue muy escasa en las elecciones de la década siguiente.[126]

En la década de 1960, sectores católicos fueron tolerantes con las posturas de izquierda para afrontar los problemas de la situación política.[127]​ Para ese entonces, se marcó un hito antes de la llegada del gobierno de Velasco Alvarado, la teología de la liberación.[128]​ Cuando el militar asumió el poder, el Estado y la Iglesia católica se volvieron irrespetuosos.[129]​ Además, el oficialismo se alió con la Oficina Nacional de Investigación para reducir la presencia conservadora y desarrollar ideas religiosas progresistas en el país.[130]

No todas las iglesias recibieron con optimismo la teología de la liberación. El periodista Pedro Salinas señaló que el primer congreso de la teología de la reconciliación se celebró en Arequipa en 1985. El congreso fue promovido por el Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad formada por laicos que se fundó en 1971.[131]​ El periodista Rodolfo Soriano Núñez afirmó que algunos integrantes del Sodalicio, entre los que se encontraba Luis Fernando Figari, y sus ideales provenían de la rama peruana de la agrupación Tradición, Familia y Propiedad, que hace hincapié en la importancia de los valores tradicionales, la familia y la propiedad privada en varios países latinoamericanos.[132]

Tras el mandato de Velasco Alvarado y la «nueva derecha»

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Años 1970 y 1980

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Tras el Tacnazo y el derrocamiento de Velasco en 1975, Francisco Morales Bermúdez encabezó el Gobierno Revolucionario hasta 1980, año en que se inició la transición a la democracia. Durante este periodo, contó con el apoyo de fuerzas mayoritariamente conservadoras,[133]​ mientras su gobierno militar participaba en la represión política de los izquierdistas en la Operación Cóndor.[134]​ De hecho, según Henry Pease García, ningún militar estuvo inclinado a posturas progresistas.[135]​ Uno de los logros de la transición fue impedir el resurgimiento de corrientes marxistas-leninistas del Partido Socialista Revolucionario,[136]​ además de establecer el Concordato de 1980 y establecer su propia narrativa en los libros educativos (a cargo del Instituto Nacional de Investigación Educativa).[137]

Durante la Década Perdida de los 80 y el terrorismo de la época, surgió el fenómeno de la «nueva derecha» apoyada por el diario Expreso,[138]​ a pesar de que los partidos políticos empezaron a debilitarse.[44][139]​ Una investigación de 1979 vaticinó que esta postura contaría con la simpatía de las mujeres, los adultos mayores y los trabajadores, que carecían de una ideología política definida, mucho tiempo después de que esta postura fuese la respuesta del fenómeno del APRA, a inicios de siglo.[140]​ Paralelamente, surgieron movimientos políticos no católicos, como el Frente Evangélico (1980), que representaban los intereses de la población evangélica.[141]​ Sin embargo, a pesar de su historial de apoyo al aprismo,[142]​ las iglesias evangélicas se abstuvieron de respaldar este nuevo movimiento en un esfuerzo por mantener una postura apolítica.[143]

Adicionalmente, el conservadurismo católico resurgió para mostrar el rechazo de la izquierda política en el país, influenciada por el mencionado conflicto armado interno.[144]​ En este fenómeno surgieron figuras más importantes como Juan Luis Cipriani,[145][146]​ quien se opuso a la presencia de organizaciones progresistas.[147]​ Desde 1999, cuando asumió el cargo de arzobispo de Lima, Cipriani definió públicamente la postura de la Iglesia católica,[148]​ lo que provocó un conflicto ideológico entre liberales religiosos y sectores conservadores, en el que se encuentra el Sodalicio de Vida Cristiana.[149]

«…surge una verdad incontrastable: si el APRA perdiera presencia en el panorama político peruano, sería sustituida por una conjunción de partidos de origen extranjero y comunista o por una dictadura plutocrático-castrense. […] No pretendo llevar a cabo ninguna expresión de propaganda partidaria. Se trata de hechos objetivos».
—Palabras de Luis Alberto Sánchez en el libro Perú: nuevo retrato de un país adolescente (1987).[150]

Desde el punto de vista administrativo, los ciudadanos volvieron a elegir a Fernando Belaúnde en 1980 y, con el apoyo del cardenal Cipriani,[151]​ su mandato se volvió aún más conservador. Su mandato trajo reformas económicas neoliberales al país sin conseguir el éxito esperado debido al bajo valor de las materias primas y el reducido producto bruto interno.[152][153]​ En ese entonces, mientras las políticas sociales no cambiaban, el ámbito mercantil sí lo hacía,[154]​ lo cual llevó al mandatario a criticar las posturas subversivas que buscarían «empobrecer al país».[155]​ Belaúnde llegó incluso a criticar a Amnistía Internacional, organización que denunciaba ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas del orden.[156]

La crisis económica y la presencia de grupos subversivos se intensificaron a mediados de los años 1980. Cuando los detractores se hartaron de la incapacidad del presidente sucesor, el socialdemócrata Alan García (quien combatió la crisis económica con las estrategias estatistas), las fuerzas armadas comenzaron a planear un golpe de Estado a fines de esta década, conocido como Plan Verde. Esta estrategia militar habría buscado objetivos drásticos como el genocidio de la población indígena y empobrecida, la censura de los medios de comunicación nacionales y el establecimiento de una economía neoliberal bajo el mando de una junta militar en Perú.[157][158][159]​ El partido aprista, que representaba a García, se mantuvo al margen de los militares para mantener el orden social.[160]​ Irónicamente, grupos subversivos también practicaron medidas sociales similares a las planteadas en el Plan Verde, por medio de la limpieza social.

Años 1990

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Alberto Fujimori en 1991.

En las elecciones generales peruanas de 1990, los peruanos otorgaron su apoyo al líder populista Alberto Fujimori,[83]​ quien adoptó el estilo caudillista para combatir al antagonista en el conflicto armado, Sendero Luminoso, y su representante Abimael Guzmán.[161]​ Fujimori obtuvo el apoyo de militares y un sector de la izquierda peruana,[162]​ lo que le llevó a la presidencia del Perú.[44][139]​ Tanto Fujimori como Guzmán (conocido por su pensamiento Gonzalo, cuya ideología contrasta al neoliberalismo), fueron figuras importantes en esa década.[163]​ En esa lucha permanente de poderes, ambas figuras caracterizaban sus rasgos autoritarios.[163]

En un contexto de marcada polarización política,[164]​ el mandato Alberto Fujimori fue denominado liberalismo conservador por mantener cierta influencia de posturas conservadoras, posturas que partidos posteriores adoptarían con alguna similitud.[165][166]​ Su imaginario construyó una dicotomía entre «ciudadanos» o «patriotas», considerados como no afines a ideologías violentas, y «terroristas», término aplicado a quienes se identificaban con el pensamiento Gonzalo.[167]​ Para reforzar esta distinción, Susana Villarán describió la postura gubernamental como «la lógica militar».[168]​ Esta postura enfatizó el papel de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorismo y la necesidad de gratitud de la ciudadanía por su apoyo.[168]​ Este enfoque se evidenció en acciones controversias, tales como la adopción de decretos para establecer el orden interno[169]​ y la ley de Amnistía de 1995.

Imagen externa
  Dibujo sobre los conservadores y el autogolpe de 1992, como parte de la obra Novísima Crónica i mal Gobierno (2011) de Miguel Det. Conservado en la página web del Lugar de la Memoria.
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Fujimori mantuvo contactos con representantes eclesiásticos,[170][171]​ incluido Juan Luis Cipriani, quien se opuso abiertamente a los críticos del gobierno[172]​ y promovió principios rectores para el país en materia de familia, educación, solidaridad y cuestiones sociales.[173]​ También contó con el respaldo de la iglesia protestante evangélica,[174][175]​ como lo demuestra la elección de al menos 19 congresistas evangélicos en las elecciones de 1990.[176]​ El escritor Tomás Gutiérrez señaló que el sector protestante impulsó al candidato presidencial con bases que se asemejan a una «posición fundamentalista»,[177]​ sustentada en los temores del fenómeno subversivo frente al ya debilitado sistema de partidos políticos.[178]​ Sin embargo, su forma de gobierno solo generó divisionismo entre sectores evangélicos;[179]​ luego del suceso de 1992, uno de los miembros de la comunidad evangélica, Guillermo Flores, señaló en 2021 que aquel autogolpe fue «el real detonador del discurso religioso peruano como lo conocemos ahora».[180]

Si bien Fujimori tuvo más respaldo popular cuando postuló como presidente de la república, de ahí su característica que asemeja al neopopulismo, su rival Mario Vargas Llosa tuvo apoyo de sectores elitistas;[181][182]​ apoyo que fue perdiéndose por los problemas de organización.[183]​ Vargas Llosa, quien experimentó ideas liberalistas y progresistas en su juventud,[184]​ respaldó el fenómeno de la «nueva derecha».[185]​ El escritor fundó en 2002 la Fundación Internacional para la Libertad, uno de los think tanks que estableció una híbrida ideología liberal-conservador basado en el consenso de Washington, cuya prevalencia es en ser una institución con «modernización conservadora»,[186]​ análoga a la «modernización tradicionalista» del siglo XX. Sin embargo, debido a la escasez de grupos de expertos en el país, su influencia directa sobre los partidos políticos fue limitada durante la década siguiente, periodo en que las políticas públicas se caracterizaron por su continuidad.[187]

Desarrollo del conservadurismo en el siglo XXI

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Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski y Juan Luis Cipriani en 2016.

Durante las primeras tres décadas del siglo XXI, el conservadurismo se mantuvo como una tendencia predominante en el Perú. Esta tendencia contó con el apoyo de grupos políticos de la década de 2000,[188]​ así como de la corriente iliberal latinoamericana.[189]​ Términos como «conflicto armado» y «enfoque de género» han sido cuestionados por instituciones como el Ministerio de Educación en gobiernos anteriores. Exministros como Ricardo Cuenca consideraron un ejemplo de conservadurismo autoritario la omisión de esos temas de los libros de texto.[190]

El Estado peruano mantuvo un enfoque conservador, perpetuando el statu quo establecido en la Constitución de 1993, promulgada por Alberto Fujimori tras su autogolpe. La comunicadora Laura Arroyo señaló que el legado de Fujimori, el fujimorismo, se extendió a los gobiernos posteriores.[191]​ Debido a su importante papel en el Congreso y otras instituciones, el analista Farid Kahhat comparó al fujimorismo y sus aliados de ultraderecha con el chavismo.[192]

Las campañas electorales de los presidentes Alejandro Toledo y Alan García buscaron romper con la continuidad, pero resultaron infructuosas.[193]​ Además, García estableció políticas más conservadoras que fueron calificadas de autoritarias.[194]Ollanta Humala intentó revertir la situación de García con su agenda programática, pero no se logró concretar.[195]

Video externo
Conservadurismo en el siglo XXI
  ¿Qué busca la derecha en el Perú?, entrevista a Omar Coronel por el investigador Francisco Durand. Vídeo de Otra Mirada en 2021.
  Análisis sobre la ola conservadora en Lima y la importancia de Renovación Popular en el país por el excandidato Guillermo Flores Borda.
  Entrevista a José Manuel Morán, investigador y coordinador del estudio de CLACAI sobre las similitudes entre movimientos neoconservadores en Perú, Bolivia y Ecuador. Realizada por Clara Elvira Ospina.
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El legado del fujimorismo se materializó en el partido político Fuerza Popular, fundado a finales de la década de 2010 por la hija del expresidente peruano, Keiko Fujimori.[nota 2]​ Con simpatizantes más reaccionarios que posicionaron a la organización en ese espectro,[200]​ los apodados «halcones»,[201]​ el partido promovió el activismo ideológico en el Estado posterior al Fujimorato contra sus opositores progresistas,[202]​ incluidos feministas,[203]​ por medio de cuentas dedicadas en redes sociales. El fujimorismo cuenta con una narrativa se opuso al informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que investigaba los crímenes cometidos por las fuerzas del orden.[204]

Desde la Iglesia católica, entre 2001 y 2018, Juan Luis Cipriani fue cardenal del Perú. Luis Pásara, analista en temas religiosos y profesor de la Universidad de Salamanca (España), lo describió como un «símbolo dramático de lo que significa la derechización de la Iglesia en América Latina».[205]​ Desde la iglesia evangélica, muchos grupos (mayoritariamente vinculados a partidos de centroderecha)[206]​ tuvieron un mayor impacto en los debates sobre valores familiares que sus homólogos católicos.[141][207][208]​ Ambas comunidades religiosas, incluidos movimientos como el Opus Dei,[209]​ han respaldado políticamente el concepto de valores familiares y han promovido posturas provida. Esta tendencia se ha manifestado en la representación parlamentaria de organizaciones como Renovación Popular.[210]

En 2018, un estudio realizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú reveló la existencia de una laxitud moral en los gobernantes del país, lo que sugería la dependencia antiprogresista y la falta de motivación de actores políticos para promover propuestas de cambio.[211]​ En 2020, un estudio de Ipsos Perú indicó que el 65 % de la población se identificaba como «conservadora».[212]​ En esos momentos, el presentador de noticias Federico Salazar determinó que «la derecha es conservadora en materia moral y la izquierda más abierta, pero en economía es exactamente al revés» y que una postura completamente liberal «no calza en ningún lado».[213]

Con la crisis política desde 2021, se formó una coalición conservadora nacida del Congreso que adquirió aliados de otros sectores, como las fuerzas armadas,[nota 3]​ los empresarios (que posteriormente sus líderes abandonaron su respaldo)[219][220][221]​ y los representantes de entidades ideológicamente compatibles con el ente, como el Ministerio Público (cuando estuvo liderado por Patricia Benavides) y el Tribunal Constitucional.[222]​ El congresista fujimorista Fernando Rospigliosi llegó a considerar al Tribunal Constitucional una institución muy importante para el Congreso con el fin de evitar que «jueces politizados y prevaricadores» interfirieran en sus decisiones.[223]​ Después de la destitución de Pedro Castillo, elegido democráticamente en 2021, los sectores tradicionales del Congreso mantuvieron una alianza extraoficial con Dina Boluarte, que anteriormente ocupaba el cargo de vicepresidenta).[224][225]​ Existe un consenso notable sobre la formación de una coalición política unida dentro de ese espectro ideológico.[226][227][228][229][230]​ Además, varios políticos, entre ellos fujimoristas, participaron en una serie de conferencias, como el regional Foro de Madrid.

Un hito de esa crisis fue la convulsión social en contra de las autoridades que no representaban a la ciudadanía tras la destitución de Castillo por parte de los congresistas. El analista Alberto Quintanilla Chacón señaló que la derecha conservadora no tenía conocimiento de lo que ocurrió fuera de Lima, donde se habrían intensificado las protestas.[231]

Para 2023, el periodista y músico Fernando Pinzás percibió que la política se consideraba un tema tabú en diferentes circunstancias, debido a la presión social de una sociedad con valores tradicionales.[232]​ Además, señaló que los artistas peruanos no son conscientes de la relevancia de emitir opiniones políticas, ya que el silencio los hace cómplices de impulsar la corrupción, los crímenes y el autoritarismo.[232]​ En 2024, el historiador Raúl Asensio, del Instituto de Estudios Peruanos, constató que el país exhibía la particularidad de que las mujeres son menos vinculadas a movimientos progresistas que a los varones.[233]

Posturas notables

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Neoliberalismo y la economía en torno al lucro

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Aquí la «ideología neoliberal» es simplemente una coartada, una excusa de un grupo (en referencia a la alianza de partidos políticos con el Foro Madrid y similares). En realidad de una «argolla», cuya representación pública es una congresista que cree que el Grupo de San Paulo (sic) quiere dominar el mundo, que lo peor son las feministas, las llamadas abortistas, los comunistas y hasta los liberales auténticos, para terminar con un pluralismo abierto, con una nueva convivencia basada en la interculturalidad y en compartir una misma patria de iguales. Por eso proponen una abierta política [de] exclusión. […] [Porque las demás culturas] son un «mal ejemplo».
—El investigador Alberto Adrianzén resume la «ideología neoliberal» en una columna del seminario El Búho de Arequipa[234]

El neoliberalismo ha jugado un papel fundamental en la política nacional, especialmente dentro de los grupos conservadores de derecha, conformando el denominado «archipiélago conservador».[235][236]​ El historiador Franklin Pease García Yrigoyen señaló que, desde finalizada la época virreinal, la corriente conservadora ha mantenido una postura favorable a la participación del Estado en la economía, incluso tras la independencia del dominio español. Esta visión propugnaba un rol activo del Estado como «productor del bien público y de la bonanza económica», contando con el apoyo de comerciantes extranjeros.[237]​ En el siglo XXI la tendencia conservadora sugirió al neoliberalismo como una corriente positiva por su particularidad en obtener recursos a cambio de generar megaobras.[238]​ Esta tendencia sirvió de contrapeso al auge ideológico del grupo terrorista Sendero Luminoso.[239]

Las políticas del consenso neoliberal fueron aplicadas en los años 1980[240]​ definitivamente efectivas con el Fujishock, luego de las propuestas económicas recibidas desde Washington hacia América Latina, las que estuvieron fuertemente relacionadas desde entonces.[241]​ A su adaptación local, en que muchas de las medidas se asemejaron al Plan Verde que elaboraron mandos militares en los años 1980, se le apodó como el «neoliberalismo criollo».[242]​ Esta adaptación cuenta con el apoyo de la élite económica y parte de la clase media, cuyos partidarios abogan por la desregulación, la privatización y la eliminación de los programas sociales;[243][244][245]​ además, que se modifica el compromiso social en sectores mayormente rurales con un enfoque más individualista, siendo el movimiento cooperativo que dejó la primera reforma agraria reemplazada por empresas que buscan ofrecer tales enfoques.[240]

Este toma conceptos clásicos de la ideología, donde sostiene a una comunidad política conformada por individuos (sean empresarios o integrantes de gremios) que «deben enriquecerse» para encontrar el progreso de los peruanos, y así ganar su liderazgo en la toma de decisiones del país.[242]​ La ideología ha intentado ampliar su alcance a otros segmentos de la sociedad mediante promesas.[246]​ El escritor Jaime de Althaus ha afirmado que la viabilidad del modelo económico depende de la prevención de la regulación excesiva que pueda obstaculizar la iniciativa privada, particularmente en las pequeñas y medianas empresas.[247]

Especialistas como Carlos Iván Degregori, Cecilia Blondet y Nicolás Lynch catalogaron a la visión de Hernando de Soto, fundador de la corriente neoliberal en el país, «neoconservadora» por naturaleza, debido los derechos que aplicarían a los trabajadores en condición de informalidad (una de más grandes en el precario sistema laboral del país).[248]​ Con el tiempo, bajo un desempeño deficiente de los gobiernos sucesores,[249]​ este sistema estuvo muy propensa a la corrupción (tal como ocurrió en el segundo gobierno de Belaúnde),[250]​ con muchos peruanos experimentando servicios básicos insuficientes como educación, justicia y seguridad.[243][251][252]

El neoliberalismo de la constitución de 1993, influenciado bajo el neopopulismo de Fujimori,[253]​ fue el primer inicio para fomentar políticas más inclusivas; sin embargo, en la práctica no fue así.[254]​ La falta de intervención estatal promovida por el Consenso alejó los planes de una democracia liberal idealizada,[249]​ ya que la corriente neoliberal continuó luego del régimen autoritario de Fujimori.[255]

La instrucción académica bajo el modelo neoliberal de Fujimori permitió la docencia del sector privado,[256]​ algo que se impidió con la Constitución de 1979.[257]​ Un rasgo importante de este modelo es la «promoción de la inversión en educación» (a partir de una norma legislativa publicada en 1996),[257]​ que solía ligarse de la mercantilización, limitando el conocimiento en algunos sectores con bajo poder adquisitivo.[258]​ El educador Juan Rivera Palomino justificó que el objetivo de la reforma fue de «preparar, entrenar alumnos idóneos, eficientes, competentes y competitivos en la aplicación de conocimientos a situaciones problemáticas para que desarrolle competencias con miras al mundo laboral, al empleo y al mercado como sostienen los técnicos de la OCDE y los del Banco Mundial».[259]

Ecología

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La degradación ambiental en Perú ha sido persistente desde la era colonial hasta el siglo XXI, debido a la priorización del crecimiento económico mediante la extracción de recursos naturales por parte de sucesivos gobiernos.[260]​ Esta dependencia histórica de las materias primas, según el especialista Félix Jiménez, ha contribuido significativamente a este enfoque extractivista.[261]

Durante las administraciones de Fernando Belaúnde y el segundo mandato de Alan García, se promovió el mecanismo extractivista,[262]​ implementando políticas excluyentes en el caso de este último.[263]​ En 2020, el Congreso rechazó la ratificación del Acuerdo de Escazú sobre derechos ambientales, argumentando preocupaciones de soberanía nacional e interferencia económica.[264]​ Esta postura reflejó iniciativas para debilitar las protecciones para los Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y en Contacto Inicial,[265]​ en contravención de las recomendaciones de consulta previa de la ONU.[266]

La erosión de los derechos ecológicos indígenas ha sido consecuencia de la ausencia de protecciones efectivas,[267]​ particularmente durante el gobierno de Fujimori y las administraciones posteriores que adoptaron políticas neoliberales.[268]​ Los funcionarios alineados con estas ideologías económicas descartaron alternativas a la extracción, considerándolas políticamente sesgadas.[269]​ Estas alternativas fueron defendidas por movimientos sociales que se oponían a las actividades extractivas en las regiones andinas y amazónicas.[270]​ Estos movimientos incorporan fuerzas de izquierda peruanas, pero enfrentan desafíos de coordinación para acciones de resistencia efectivas.[270]

En el ámbito religioso, se destacó el caso de los inmigrantes menonitas en Perú que se encargaron de comercializar cultivos mientras evaden restricciones en sus países de origen,[271]​ lo que llevó a titulaciones irregulares de tierras (como en el departamento de Ucayali).[272]​ Por otro lado, se han establecido alianzas para mitigar la presencia empresarial excesiva en entornos ecológicos. La Coordinadora Binacional de la Nacionalidad Achuar del Ecuador y Perú, que involucra movimientos católicos y evangélicos, es un ejemplo de tales esfuerzos.[273]​ La Iglesia católica ha desempeñado un papel significativo en la denuncia de las prácticas de extracción de recursos.[274]

Educación religiosa y tradicionalista

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La educación es uno de los tópicos relevantes en el tratamiento conservador desde que se busca tomar valores de patriotismo en los textos escolares cuando surgió la independencia en 1821.[275]​ Uno de ellos es la formación de la educación religiosa, establecida en la Constitución de 1823, cuyo artículo 10 señaló su intención de promover la «civilización y conversión de los infieles conforme al espíritu del Evangelio».[276]​ Producto de su alianza con la Santa Sede en 1980, a pesar de que ya no es obligatoria en el sistema educativo nacional, aunque sí la «ética y cívica» de la Constitución de 1979,[276]​ la doctrina católica prevaleció en la Constitución de 1993.[277]​ En el ámbito universitario siempre se formó una corriente tradicionalista, limitada por grupos de élite social y académico,[278]​ y que se mantuvo vigente con la contrarreforma universitaria de 2021-2022.[279]

La educación durante la etapa neoliberal generó controversia en torno a cualquier contenido que, en palabras del entonces congresista, Rafael Rey, expresaba hostilidad contra la religión y los creyentes católicos. Un ejemplo de ello fue el denominado «manual del sexo», publicado en 1996 por el Estado para la enseñanza secundaria.[280]​ Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad de Tarapacá en 2017 sobre los libros de historia ofrecidos en escuelas públicas entre 2010 y 2017, en que aparecen editoriales como Santillana y Norma, identificó nuevas falencias en la currícula como el centralismo y la ausencia de la participación de la mujer en la etapa de la independencia peruana.[281]

Para abordar la carencia, se presentaron iniciativas que fueron rechazadas por los sectores conservadores. La primera iniciativa, presentada en 2012 por el gobierno de Ollanta Humala, proponía un plan de descentralización educativa.[282]​ La segunda iniciativa, presentada en 2017 por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, recomendaba una currícula con enfoque de género.[283]​ Esta última iniciativa fue rechazada por los sectores evangélicos, católicos y fujimoristas.[283]

En los años 2020, el sector conservador a mando de Esdras Medina tomó control de la Comisión de Educación del Congreso de la República.[284]​ El resultado fue que en 2022, los grupos tuvieran el derecho de tomar textos educativos que consideren ofensivos;[285]​ mientras que en 2023 se estableció controlar los actos del sector educativo por propuesta de Renovación Popular.[286]​ Analistas como Carla Gamberini Coz señalaron que la imposición no es compatible con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que el Perú acordó en su momento, al eliminar la participación plural en tocar temas sobre sexual integral, interculturalidad, enfoque de género, entre otros.[287]

Oposición con ideas progresistas

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Mafia caviar

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El término «caviar» es recurrente en algunos medios de comunicación como Willax Televisión. En esta imagen del programa Contracorriente, se cita un fragmento del periodista Marco Sifuentes, de la La Encerrona. El programa sugiere que las opiniones de Sifuentes contrastan con la narrativa conservadora en Perú y, por tanto, son etiquetadas como «fake news».[288]

La expresión «mafia caviar»,[nota 4]​ simplemente llamada «caviar»,[nota 5]​ es un peyorativo de uso recurrente en la política de Perú desde inicios del siglo XXI.[301]​ Se basa en una teoría de conspiración[302]​ —mayormente aludida a los espectros de izquierda, que se extendió al centro[303]​ y afines a lo liberal—,[304]​ según la cual existiría una «mafia» de intelectuales, ONG pro derechos humanos,[305][306]​ medios de comunicación y políticos organizada para controlar el gobierno e impulsar una agenda de corte progresista en el Perú[nota 4]​ conformando un «Estado profundo» o «Deep State».[307][308]

Este término es utilizado por políticos populistas tanto de derecha[309]​ como de izquierda.[310]​ En el caso primero, se extiende a las corrientes conservadoras modernas (véase neoliberalismo en el Perú)[311]​ y se recurre en medios de comunicación como PBO Radio[312]​ y el canal Willax, que destaca por sus programas de opinión como La hora caviar con Mariátegui y Beto a saber.[304]​ Este peyorativo se representa, según analistas, como una manifestación local del concepto de «marxismo cultural»,[313]​ siendo señalados los «caviares» como financiados por la USAID y personajes como George Soros.[314]​ En el ámbito de la izquierda, mientras tanto, los políticos adoptaron el calificativo para distanciarse de posturas moderadas o progresistas que califican como afines al imperialismo y «serviles» a la USAID.[315][316][317][318]

En su sentido literal, la expresión fue empleada por algunos periodistas para referirse a los simpatizantes de izquierda burguesa que emergieron durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado.[319]​  Sin embargo, el periodista Juan Gargurevich sostiene que el término ya se utilizaba a mediados del siglo XX con un sentido crítico hacia las personas que adoptaban ideas sociales liberales de forma superficial, una situación similar a la que se atribuye a la llamada «izquierda caviar». Esta interpretación, distorsionada a partir de su origen francoparlante, se utiliza como una forma de descalificar a quienes sostienen ideas progresistas sin argumentos sólidos.[300]

Tras la llegada de Valentín Paniagua, y en consonancia con facciones progresistas del antifujimorismo,[320]​ el término peyorativo se consolidó en el imaginario colectivo peruano como una forma de identificar a Paniagua y a otros partidarios de ideas liberales y progresistas.[321]​ Este imaginario tuvo un gran impacto mediático y se convirtió en un tema de debate en el ámbito político.[320]​ Sin embargo, el analista del conservadurismo, Fernán Altuve, señaló que el imaginario ocurrió tiempo después, con Alan García, quien quiso combatir las ideas del gobierno de transición de Paniagua (también citado por detractores como la «república caviar»).[322]​ Algunas de las personas aludidas por esta expresión reivindicaron su pertenencia a este grupo, desmitificando su carácter ofensivo.[323][324]​ Entre ellas, cabe destacar al periodista César Hildebrandt.[325]

El sociólogo Martín Tanaka analizó la magnitud del término en los políticos que lo usan. En 2007, el fujimorismo buscó colaborar de forma «natural» con el oficialismo, bajo el mandato de Alan García, porque «se [consideraron] adversarios a las ONG[nota 6]​ y a la "izquierda caviar", que [desconfiaron] de la Corte IDH y de la causa de los derechos humanos».[336]​ En el año 2023, la mayoría de los políticos conservadores, de derecha e izquierda, adoptaron el término para detectar y prevenir cualquier interacción con instituciones ajenas, incluso si estas instituciones llevaran a cabo investigaciones delictivas hacia ellos.[337]

Terruqueo

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Pancarta durante la marcha por el 8M de 2024 en Lima.

El terruqueo es una práctica política y social utilizada mayoritariamente por sectores conservadores y de la derecha peruana en general que consiste en acusar a algún adversario, que tiene propuestas de izquierda o es disidente del establishment y el statu quo neoliberal,[338][339][340][341]​ de tener comportamientos o ideas denominadas «terroristas», de realizar apología del terrorismo o de ser partidario o militante de los grupos armados Sendero Luminoso o el MRTA, con el fin de desprestigiar al oponente o que su discurso se vea invalidado.[342][343]​ El término se complementa con la palabra «caviar», de uso local por parte de los grupos de derecha en Perú.[341]

Es considerada una estrategia política a través de la cual se utiliza el miedo al terrorismo para obtener beneficios políticos,[343][344][345][346][347]​ con el fin de anular cualquier espacio de debate o pluralidad política dentro de un Estado democrático.[348][349]​ Asimismo, también es empleada por algunos medios de comunicación de Lima para criminalizar la protesta social en el país.[350][351]​ Su magnitud es tal que varios especialistas de la ONU condenaron su uso y declararon públicamente que era una táctica de intimidación empleada por el gobierno peruano.[352][353]

El término se ha expandido a otros lugares, como en España, donde la práctica es habitual, y en los que se revive el legado de grupos como Euskadi Ta Askatasuna, una organización armada nacionalista vasca y separatista.[354]​ Un ejemplo ocurre con el Foro de Madrid, una alianza política entre varios partidos políticos y organizaciones de derecha radical en Latinoamérica y España, cuyos detractores acusaron a los miembros de la primera de «[promover] el odio, la discriminación y el terruqueo a nivel internacional» en una sesión de conferencias que tuvo lugar en Lima en 2023.[355]​ En Colombia también existe este fenómeno, en el contexto del conflicto armado interno que se vive en ese país desde la década de 1960. A pesar de que no se usa el término «terruqueo», los grupos de derecha tildan de «guerrillero» a todo partidario de izquierda o a cualquier persona que se opusiera de alguna forma a la clase social y política dominante con el fin de descalificar la crítica social.

Medios de comunicación

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Se demostró que las organizaciones de medios de Perú tienen control de la esfera pública, cuyos propietarios son familias ricas que controlan gran parte de los medios e influyen en las decisiones de la nación para servir a sus intereses económicos.[356][357][358]​ Los principales medios de comunicación del Perú suelen ser económica y políticamente conservadores.[359]

El Grupo El Comercio es el mayor conglomerado de medios de Perú y uno de los más voluminosos de América del Sur. Este posee el 80 % de los periódicos, recibe el 65 % de los lectores en línea y genera el 57 % de los ingresos entre las organizaciones de medios más grandes de Perú.[360][361][362][363]​ Aunque inicialmente se opusieron a la familia Fujimori en otros casos, especialmente contra Alberto Fujimori,[364][365]​ el diario El Comercio y otras marcas de la corporación inclinaron su postura a candidatos políticos afines a la derecha, incluidos el presidente Alan García, Lourdes Flores y Keiko Fujimori.[358][366]​ Además, se percató de que el diario tuvo menos cobertura en temas de terrorismo, a diferencia de su rival La República.[367]

Aparte del Grupo El Comercio, existen otros medios de comunicación de corte mayormente conservador, como los diarios La Razón y Expreso, y el canal Willax. Según las afirmaciones del politólogo Fernando Tuesta, dichos medios desempeñaron un papel crucial en la campaña de desinformación que benefició al entonces candidato presidencial Rafael López Aliaga.[368]​ Además, estas fuentes han sido utilizadas por el partido Fuerza Popular para fundamentar parcialmente sus acusaciones hacia el periodista independiente Gustavo Gorriti.[369]

Después de Willax, han surgido nuevas plataformas que han participado en las referidas campañas de desinformación. Entre ellas destacan PBO Radio, el canal digital CTV (propiedad de la exreportera de Beto a saber Claudia Toro), portales de opinión como La Abeja y la think tank ideológica Ilad Media (liderado por el presentador de Willax Diego Acuña).[370]​ En 2024, un estudio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos afirmaba que se creó un portal digital, Imperium, que comparte memes en redes sociales con discursos extremistas.[371]

En el ámbito religioso, destaca Bethel Radio y Televisión, que tuvo preferencia en compartir acontecimientos políticos.[372][373]​ Esta emisora contó como aliado a Ilad Media[374][fuente independiente requerida] y realizó coberturas de grupos conservadores como la marcha Con mis hijos no te metas.[375]

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«Derecha bruta y achorada»

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El periodista Juan Carlos Tafur acuñó en 2010 el término «derecha bruta y achorada» (DBA) en su columna de Diario 16[376]​ y posteriormente en La República.[377]​ El neologismo tomó el peruanismo «achorada», peyorativo de beligerante,[378][379]​ que se originó en las ideas sociales del maquiavelismo y la mercantilización dentro de Perú.[380]​ Dicho término se concibió al sector de este espectro con intereses particulares.[377][381]​ Si bien Álvarez Rodrich define como el segmento «conservador» de la política,[382]​ el término es vinculado como «extrema derecha»,[383][384][385]​ «autoritaria»,[379][386][387]​ y una contraparte de «izquierda caviar» o «terruca».[379][388][389]​ El abogado Fernando de la Flor Arbulú ha comparado la DBA con el trato que dio la derecha aristocrática a Fernando Belaúnde en 1963, un incidente documentado en un anuncio publicado en el periódico El Comercio.[390]

El concepto de la DBA ha adquirido mayor relevancia en el Perú de Pedro Castillo.[378]​ Si bien en 2020, Tafur señaló, a partir de un informe de Ipsos, que hay «un 28% se considera conservador y un 37% semiconservador»;[391]​ en 2021, en su columna de Sudaca, ejemplificó a un representante cercano de la DBA al empresario Rafael López Aliaga.[392]​ El seminario Hildebrandt en sus trece describió el concepto como un movimiento político —que agrupó a políticos, exmilitares y una think tank (Atlas)— promovió una campaña reaccionaria contra Pedro Castilo.[393]​ La columnista de Caretas, Patricia Salinas, ejemplificó el término a través del personaje Socorro «La Cocó» Lorenzzi de la serie televisiva Pituca sin lucas, interpretado por Martha Figueroa.[394]

El término al que se alude ha suscitado reacciones diversas dentro del espectro político ideológico. En 2023, Alfonso Bustamante, presidente de la Confiep, expresó su oposición a la izquierda política, calificándola de retrógrada y contrastándola negativamente con la «derecha», que él denomina «DBA». Argumentó que ambas facciones extremas son perjudiciales y han intensificado la polarización social.[395]​ La congresista Margot Palacios también ha empleado este término para referirse a la oposición parlamentaria que ha criticado las políticas del presidente Pedro Castillo.[396]​ Sin embargo, Iván Arena ha advertido sobre la confusión que puede provocar el término entre los identificados con la derecha política, acusando una manipulación de la opinión pública en un contexto de «izquierda indefinida».[397]

«Viejos lesbianos»

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En las protestas de 2020, grupos sociales juveniles emplearon el meme «viejos lesbianos» para caracterizar al gobierno de Manuel Merino.[398]​ Posteriormente, el periodista Pedro Salinas adoptó esta denominación para aludir a grupos conservadores como la Coordinadora Republicana.[399]​ El gobierno respondió intentando desvirtuar a estos colectivos, alegando falsamente su afiliación a la izquierda política o al Foro de São Paulo.[400]

El apodo ganó popularidad, llevándo a Beto Ortiz, un opositor a los colectivos contrarios a Merino, a organizar un debate televisivo donde se autoidentificó como «viejo lesbiano».[401]Ántero Flores-Aráoz, el primer ministro de Merino, también reconoció haber recibido esta denominación.[402][403]

Véase también

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  1. Se puede interpretar la postura ultramontana como un elemento casi divino que guió el proceso independentista peruano desde el exterior y bajo control. En una publicación para el portal Trama, el autor Juan Carlos Estenssoro argumentó que «posiblemente los autores habían absorbido la lección ultramontana hasta el punto de considerar, como lo hacen todos estos textos, que la independencia no imponía ningún carácter al Perú, que no tenía ninguna ligazón con el presente y que era una narrativa que se reducía a un puro patriotismo».[94]
  2. Keiko Fujimori participó en los compromisos del conservadurismo cristiano local.[196]​ Señaló en 2018 que buscó velar su país en «una sociedad conservadora y tradicional».[197]​ Ella también mostró una postura contraria a medidas reversorias a la de su padre; esta se evidencia cuando culpó al gobierno transitorio de Valentín Paniagua[198]​ y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos[199]​ por supuestamente favorecer a los denominados «terroristas».
  3. En el caso de las Fuerzas Armadas, se mostraron actos de respaldo por parte de otras personalidades. Uno de los más notables ocurrió el 7 de diciembre de 2023, que se denominó como el denominado «Día de la Democracia», cuyo nombre hace mención en los años 2000 a quienes lucharon contra organizaciones terroristas. En ese evento aparecieron a personas cercanas al expresidente García, como Jorge del Castillo y Pilar Nores, así como la exfiscal de la Nación, Patricia Benavides, quien se encontraba investigada por presuntas irregularidades en su gestión como la coordinación de su asesor con partidos políticos de derecha.[214]​ También se reunió Ángel Delgado, presidente de la Coordinadora Republicana, en los primeros asientos de la fila junto a Benavides.[215]​ Además, asistió Manuel Gómez de la Torre, quien fue jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas durante los primeros meses de la convulsión social, calificado por el organizador del evento, el Colegio de Abogados, como «[defensor] de la democracia y el orden constitucional en el Perú».[216]
    Tiempo después, las fuerzas armadas aparecieron en respaldo a Dina Boluarte. El Ministerio de Defensa calificó el suceso de un «hecho político».[217][218]
  4. a b Durante el mandato presidencial de Martín Vizcarra, el término «mafia caviar» se convirtió en sinónimo de una teoría de conspiración que afirmaba la existencia de un colectivo consolidado en la historia de la política peruana.[289]​ Anteriormente conocido como «izquierda caviar», el término fue utilizado por detractores como el ex fiscal Pedro Chávarry,[290]​ el columnista Eugenio D'Medina Lora[291]​ y el etnocacerista Jorge Paredes Terry.[292]​ Además de redes sociales,[293][294]​ Dante Bobadilla Ramírez, crítico de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y columnista de El Montonero, relacionó en sus comentarios el concepto de la «mafia caviar» y sus representantes políticos supuestamente afiliados con la izquierda.[295]
    El término también ha sido replicado por congresistas,[296][297]​ ministros como Juan Santiváñez[298]​ y el colectivo radical La Resistencia[299]​ en 2024.
  5. El término es tratado como adjetivo o sustantivo.[300]​ Esto incluye sus variantes lingüísticas «caviarada», «caviaraje» y «caviarizar».
  6. Históricamente, a mediados del siglo XX, las organizaciones desempeñaron un papel activo, especialmente durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado.[326]​ Muchas de ellas se enfocaron en el desarrollo social y tuvieron una postura progresista.[327]
    Posteriormente, en la década de 1990, el Estado reguló las organizaciones civiles,[328]​ coincidiendo con el cierre de numerosos centros de investigación política relevantes de los años 1980, lo que provocó la migración de profesionales a las organizaciones.[329]​ El Código Civil peruano de 1998 definió a las organizaciones no gubernamentales como entidades dedicadas a «acciones de promoción social mediante recursos de cooperación técnica internacional». En Perú, no cuentan con un registro específico; sin embargo, para obtener reconocimiento legal nacional y ampliar sus derechos, adoptaron la figura de asociación civil.[330]​ Según Oscar Schiappa-Pietra, ex director ejecutivo de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional, en la década de 2000 se observó una polarización y cierta desconfianza hacia las organizaciones.[331]​ Esta tendencia coincidió con el incremento de operaciones sociales por parte de organizaciones extranjeras durante el gobierno de Alejandro Toledo,[332]​ que fueron gestionadas por la Agencia Peruana de Cooperación Internacional.
    Para el gobierno de Pedro Castillo, las ONG perdieron relevancia en favor de grupos locales en el país, por lo que los autores Jave y Silva Caillaux (2024) señalan el fin de la «élite caviar».[333]​ De hecho, Dina Boluarte, sucesora de Castillo, criticó a las ONG por supuestamente estar enfrentadas con las fuerzas del orden.[334]
    En 2023, Equilibrium CenDe afirmó en una encuesta que el 40 % de la población peruana conoce alguna ONG, pero incluye entre las conocidas a organizaciones que no se denominan como tal, como las Naciones Unidas.[335]

Referencias

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  1. Clavijo Arraiza, César (5 de noviembre de 2022). «¿Policías pueden usar tatuajes? Esto decidió el Tribunal Constitucional del Perú». Buena Pepa. Consultado el 19 de enero de 2024. «En su fallo [de 2022], el TC entiende la prohibición de los tatuajes estaría justificada en el presunto deber institucional de preservar la "correcta presentación del personal policial", toda vez que esta contribuiría a forjar y conservar la buena imagen de la Policía». 
  2. Villalobos, Vicente (13 de enero de 2021). «El debate ideológico entre conservadores y liberales en el Perú decimonónico». LP. Consultado el 3 de agosto de 2023. «En este contexto (luego de 1844) nace el conservadurismo en el Perú, encabezada por el prominente sacerdote Bartolomé Herrera, de notable intelecto y rigurosa educación, para postular un conjunto de principios que, si bien no se oponían radicalmente a la ruptura de los tiempos virreynales, sí buscaba derribar los postulados liberales que sirvieron de sustrato para la Constitución primeriza». 
  3. Escrivá, Angeles (30 de septiembre de 2017). «Cómo explicar la diversidad y variación en el voto de los peruanos en el exterior». Hispanoamerica Hoy 76: 93-112. ISSN 2340-4396. doi:10.14201/alh20177693112. Consultado el 9 de agosto de 2023. «Las derechas aglutinan entre los presidenciables peruanos a una variada gama de figuras políticas, entre ellos tecnócratas y economistas generalmente formados entre las élites de Lima, la capital peruana, y en el extranjero, y con representación de orientaciones diversas entre las que cabe el conservadurismo, la democracia cristiana y el neoliberalismo». 
  4. Samuel Rivera, Víctor (2012). «República tras el incienso, una historia conceptual de «liberalismo» y «liberales» en Perú (1810-1850)». En Fernández Sebastián, Javier, ed. La aurora de la libertad: los primeros liberalismos en el mundo iberoamericano. Marcial Pons Historia. pp. 333-378. ISBN 978-84-92820-74-0. Consultado el 9 de octubre de 2023. «A grandes rasgos, «liberales» se opone en la primera mitad del siglo XIX a «partidarios del orden», «partidarios de la fuerza» y grupos de soporte de diversos caudillos militares. La hermenéutica del uso retórico de estos términos no permite definir la identificación con sectores sociales politizados e ideologizados, sino la apelación oratoria a palabras carentes de un campo semántico que permitiera su aplicación de manera inequívoca. Sólo para después de 1860 se opone —cada vez con más claridad— a «conservadores»». 
  5. Conaghan, Catherine M. (29 de septiembre de 2000). «The Irrelevant Right: Alberto Fujimori and the New Politics of Pragmatic Peru». En Middlebrook, Kevin J., ed. Conservative Parties, the Right, and Democracy in Hispanoamerica (en inglés). JHU Press. pp. 254-283. ISBN 978-0-8018-6385-1. Consultado el 3 de agosto de 2023. 
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  14. Ruiz, 2021, p. 101. «[D]esde la década de 1860 en adelante, el catolicismo peruano participó activamente en los debates de secularización institucional del Estado y la sociedad, así como en la movilización de laicas y laicos, y en manifestaciones de defensa y promoción de la fe católica. El catolicismo se resistió, desde la esfera pública, a los cambios que afectaban sus privilegios jurídicos, como la confesionalidad del Estado, así como la apertura a otras formas de comprender la vida, traídas por los protestantes, liberales y otros grupos de la sociedad peruana. Por ello, el catolicismo fue identificado como una fuerza conservadora e, incluso, reaccionaria por sus opositores».
  15. Rodríguez Ruiz, 2021, p. 442. «Este instrumento jurídico internacional reconoce a la Iglesia Católica como ente con su propio ordenamiento jurídico, que es primario, autónomo e independiente de la comunidad internacional. Por consiguiente, del Estado peruano reconoce a la Iglesia –tal como se enunció supra–, como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú y le presta su colaboración para realizar convenientemente su misión que le es propia».
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  23. Rottenbacher de Rojas, Jan Marc; Schmitz, Mathias (2013). «Condicionantes ideológicos de la criminalización de la protesta social y el apoyo a la democracia en una muestra limeña». Revista de Psicología (PUCP) 31 (2): 371-394. ISSN 0254-9247. Consultado el 20 de agosto de 2023. «Por otra parte, se ha propuesto que los individuos más conservadores, cuando son expuesto a este tipo de situaciones, suelen exhibir la denominada repuesta autoritaria (Oesterreich, 2005) o agresión autoritaria (Altemeyer, 1981, 1988, 1998, 2004), es decir, un apoyo hacia las autoridades percibidas como legítimas, en tanto se encarguen de preservar el orden social, y una predisposición a aceptar mecanismos punitivos desproporcionados, si estos están encaminados hacia la restauración de la estabilidad social». 
  24. Pike, Fredrick B. (1967). «Heresy, Real and Alleged, in Peru: An Aspect of the Conservative-Liberal Struggle, 1830-1875». The Hispanic American Historical Review (en inglés) 47 (1): 50. doi:10.2307/2511541. Consultado el 10 de octubre de 2023. «Like the liberals, Peruvian conservatives in the early period of their country 's independence were also concerned primarily with political matters. To them, conservatism fundamentally meant authoritarian centralism, rule by a tiny elite backed by a powerful standing army, and executive predominance over the legislature. In striving to achieve this type of political structure, conservatives did not necessarily feel that they had any natural affinity with churchmen». 
  25. Gonzales, Osmar Alberto (15 de junio de 2007). «Para garantizar a la autocracia. Fuerzas armadas y fujimorismo en el Perú de los años noventa». Estudios Políticos (Medellín) (30): 79-109. ISSN 2462-8433. doi:10.17533/udea.espo.1289. Consultado el 14 de noviembre de 2023. «El papel del ejército como principal institución de las fuerzas armadas peruanas fue, al menos en lo formal, el de vigilar y asegurar tanto la paz externa como el orden interno, pero muchas veces, más que un garante de la paz social, fue un protagonista crucial en la política peruana y azuzador de sus conflictos. En efecto, cuando fue requerido por las élites oligárquicas, el ejército preservó los privilegios de aquéllas, reprimiendo a los movimientos políticos contestatarios (el Partido Aprista o el Partido Comunista) o tomando directamente las riendas del poder político, siempre actuando en consuno con las élites dominantes. Una vez sofocada la emergencia, las élite oligárquicas podían retornar a sus espacios de privilegio. Por ello, el ejército peruano fue calificado como el perro guardián de la oligarquía». 
  26. Gil Piedra, 2022, p. 35.
  27. Espinoza, Carlos. «¿Aceptarían los peruanos un régimen como el de Nayib Bukele en el gobierno y quién asumiría esa figura?». infobae. Consultado el 29 de agosto de 2023. «Por otro lado, desde un lado más analítico, Juan Carlos Ubilluz mencionó que hay muchas posibilidades de que la ciudadanía peruana opte por apoyar una figura como la de Nayib Bukele en el Perú, pero “no porque la alta criminalidad conduzca a la gente directamente a la solución de mano dura, sino porque la ultraderecha viene tratando durante años de instalar la narrativa de que la mano dura es la única solución”». 
  28. Espinoza, Carlos. «Critican a la CIDH por admitir denuncia de Polay Campos contra el Estado Peruano». infobae. Consultado el 31 de agosto de 2023. «“Esa es la diferencia con El Salvador, el presidente Nayib Bukele no está en la CIDH y toma las decisiones que el país (de Perú) necesita. Esta debe entenderse como una lucha permanente de las corrientes ideológicas que hoy pretenden tomar el control de muchas partes del mundo. Los socialcomunistas pretenden que estos casos se vean todo el tiempo”, agregó [el exjefe de la Dirección General de Inteligencia (Digimin), José Luis Gil]». 
  29. «No hay democracia con pobreza extrema». La República. 23 de marzo de 2006. Archivado desde el original el 16 de noviembre de 2007. Consultado el 19 de enero de 2024. «En este rubro, el estudio señala que asoman dos sombras: la de la preferencia por alternativas autoritarias ("la democracia no nos conviene, es preferible un gobierno fuerte") en 12.9%; o desinterés manifiesto ("me es indiferente que haya democracia") en 12% de la población». 
  30. Auccatoma-Tinco, Roly (31 de julio de 2023). «Las banderas de la derecha en política». Investigación Valdizana 17 (3): 133-140. ISSN 1995-445X. doi:10.33554/riv.17.3.1846. Consultado el 15 de septiembre de 2023. «El análisis crítico de la derecha política nos muestra que los partidarios del conservadurismo defienden a toda costa, su orden establecido. Es así que, en la actualidad, la derecha propende los principios del imperialismo occidental para dominar a los países periféricos y los que habitan en ellas son considerados barbaros o terroristas». 
  31. Gurmendi, Alonso (5 de diciembre de 2019). Conflicto armado en el Perú: La época del terrorismo bajo el derecho internacional. Universidad del Pacífico. p. 98. ISBN 978-9972-57-430-6. Consultado el 26 de noviembre de 2023. «Para muchos conservadores aceptar la aplicación del régimen de conflicto armado en el Perú es intolerable, pues lo consideran un mal negocio para el país. Esta posición, como ya mencioné, usualmente se expresa no en argumentos jurídicos, sino jurídicos, sino políticos, y está repartida no en libros y artículos académicos, sino en blogs y entrevistas en noticieros». 
  32. Tur Donatti, Carlos M. (1 de junio de 2003). «Iglesia y Estado en el Perú oligárquico». Contribuciones desde Coatepec (4): 57-62. ISSN 1870-0365. Consultado el 21 de agosto de 2023. «Se puede afirmar que en la Costa, la región donde el capitalismo se fue asentando y expandiendo con notable dinamismo desde la fundación de la República Aristocrática, la Iglesia actuó como una institución-bisagra entre la culturade los países centrales y la oligarquía limeña, y además, continuando una tradición virreinal, competía y complementaba a la vez las tareas propias de la burocracia civil del Estado». 
  33. Durand, Francisco (1994). «Privatization and the Export Economy». Business And Politics In Peru: The State And The National Bourgeoisie (en inglés) (Edición digital de 2021). Routledge. ISBN 978-0-429-71546-4. Consultado el 18 de agosto de 2023. «Morales Bermudez will open a transitional period, both economically and politically. Economically, the government will gradually abandon import substitution industrialization policies and deemphasize the role of state as a key economic agent. It is a process of backlash politics where the national private sector and international financial organizations back conservative political leaders in order to liberalize the economy. Politically, the military will agree to return to the barracks after a Constitutional Assembly is formed and, later on, general elections called. Of the first three democratic governments (Fernando Belaunde, 1980-1985; Alan García, 1985 1990; Alberto Fujimori, 1990-1995), only two (Belaunde and Fujimori) will agree to carry on the process of economic liberalization. García will attempt to stop the process but generating the conditions to make stateled growth possible will be very difficult». 
  34. Klaiber, 2007, p. 185. «In 1972 the government announced an educational reform which aimed to upgrade the level of formation for the teachers and put an end to traditional authoritarian practices in the classrooms. […] Unlike Cuba, the Peruvian military did not envision eliminating private education. Rather, they urged private schools to share their facilities with poorer schools. But most significantly, the military looked upon the newly renovated church as an ally […] The educational reform was, in theory, very well thought out, but it aroused much opposition from the state schoolteachers who resisted the call to change».
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  36. «Quién es Pedro Castillo, el maestro de escuela y líder sindical de izquierda que competirá por la presidencia de Perú». BBC News Mundo. Consultado el 7 de abril de 2023. 
  37. Perdomo, Román (1 de enero de 2023). «Politics as usual? El gobierno efímero de Pedro Castillo en Perú». Les Études du CERI. n° 264-265: 30. Consultado el 15 de septiembre de 2023. «A pesar de ello, los avances de la izquierda ideológica también pusieron en evidencia las divisiones entre Perú Libre, promotor de un proyecto social conservador, y la izquierda progresista representada en las elecciones presidenciales por Verónika Mendoza (Juntos Por el Perú). Esta coalición integró inicialmente el gobierno de Pedro Castillo, pero las divisiones políticas dieron un fin a esta participación. Juntos Por El Perú siguió apoyando el gobierno desde el Congreso, sin dudar formular críticas promoviendo una agenda de reformas estructurales y de derechos sociales, para las mujeres y las minorías particularmente». 
  38. Adrianzén, Alberto (26 de noviembre de 2019). «Los conservadores». Quehacer (4). Consultado el 20 de agosto de 2023. «En lo que sí coinciden la mayoría de nuestros colaboradores en este número sobre este tema es que en el Perú no existe ni ha existido un pensamiento conservador propiamente dicho, como tampoco lo que podemos llamar una tradición política conservadora. Lo que ha existido y existe son conservadores que corresponden a distintos momentos de nuestra historia». 
  39. Gonzales Alvarado, 2021, p. 179. «No existe un conjunto de ideas que se haya mantenido en el tiempo; por el contrario, estas han cambiado. Esas variaciones o modificaciones responden también, cómo no, a la realidad política y a las condiciones particulares en el juego del poder».
  40. Tanaka, Martín (Noviembre de 2010). «Lima: ¿Conservadora o progresista?». Argumentos (5). ISSN 2076-7722. Consultado el 21 de agosto de 2023. «Uno de los temas de discusión gira en torno a la evaluación de la naturaleza de los votantes limeños: para algunos, Lima mostró un claro carácter conservador en los últimos años, y la elección del 3 de octubre expresaría una suerte de “giro hacia la izquierda”; para otros, Lima seguiría siendo conservadora […]». 
  41. Lavrard-Meyer, Cecile (30 de diciembre de 2013). «La ciudadanía: ¿sociedad de iguales? Sufragio universal y pobreza en el Perú, 1978-2011». Revista Elecciones 12 (13): 303-348. ISSN 1995-6290. doi:10.53557/Elecciones.2013.v12n13.12. Consultado el 28 de octubre de 2023. «En todo el período, la derecha conservadora está extremadamente representada en la costa y en la selva y sub representada en la sierra, obteniendo bajos puntajes particularmente en el sur del país, tanto de la sierra como de la selva. El hecho de [en 2006] que la alianza Unidad Nacional tenga tendencia a igualar la representación geográfica de la derecha conservadora en todo el territorio es una evolución determinante para el paisaje político peruano contemporáneo». 
  42. Niño de Guzman, 2021, p. 409. «Para las elecciones extraordinarias de 2020, el apoyo fiel hacia el fujimorismo se concentra en el norte del país, muchos alegando la trayectoria política del padre dado que Keiko apenas asistió al Parlamento como congresista».
  43. a b c d e f g Altuve, F. (2021). «Los conservadores peruanos 1810-1840». cybertesis.unmsm.edu.pe. Consultado el 30 de junio de 2024. 
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  48. Torres Arancivia, 2007, p. 129. «[L]as instituciones republicanas que se intentaron recrear en el Perú nunca llegaron a consolidarse, y como consecuencia se generó un vacío de poder que múltiples caudillos militares pretendieron llenar».
  49. Gil Piedra, 2022, p. 33.
  50. Angulo, Jazmine (18 de enero de 2024). «Lima, ‘ciudad santa’: la historia de por qué se le conoce a la capital de Perú como el centro de la religión de América Latina». infobae. Consultado el 19 de enero de 2024. «El espíritu religioso se sentía en cada rincón de la ciudad, evidenciado en sus 43 templos e iglesias conventuales. En la urbe diseñada por Pizarro, la presencia de estos edificios no solo afirmaba la fe, sino también la influencia de las órdenes religiosas en la configuración de la ciudad. Además, los hombres y mujeres consagrados a la vida religiosa constituían el 10% de la población limeña, desempeñando un papel esencial en el desarrollo y consolidación de la urbe recién nacida». 
  51. a b c Altuve, F. (2021). «Los conservadores peruanos 1810-1840». cybertesis.unmsm.edu.pe. Consultado el 30 de junio de 2024. 
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  53. Pazo Pineda, Oscar Andrés (30 de diciembre de 2021). «La influencia de los postulados de la Revolución francesa en la Constitución de 1823». Ius Inkarri 10 (10): 203-247. ISSN 2519-7274. doi:10.31381/iusinkarri.v10n10.4636. Consultado el 30 de agosto de 2023. «Cuando en el Perú se tuvo esta primera impresión de la revolución, muchos dejaron de creer que la separación con la metrópoli fuese una adecuada solución. El estigma que se le creó, sobre todo a través de las publicaciones de la Gaceta de Lima, como movimiento irreligioso, persuadió aun más a la siempre conservadora élite limeña». 
  54. John Carter Brown Library, Ignacio Alonso de; Bromsen, Maury A. fmo RPJCB (1814). Clamor de la verdad por un americano, amante de la religion y patria dedicado a los habitantes de la America del Sur. Numero 3.. [Lima] : Imprenta de los Huérfanos: 1814. Por don Bernardino Ruiz. Consultado el 30 de junio de 2024. 
  55. Peralta Ruiz, 2018, pp. 75-76. «A diferencia del caso novohispano, no hubo en el Perú del primer liberalismo hispánico una opinión pública claramente conservadora o cercana al grupo servil peninsular, posiblemente por temor a enfrentarse al grupo parlamentario dominante en las Cortes. Lo más cercano fue el posicionamiento de defensa absoluta de los derechos de la religión católica como el vertido en el periódico El Clamor de la Verdad. […] Editado por Ignacio Alonso de Velasco, su argumentación "insiste persuasivamente en resaltar los tres siglos pasados como una época de gran aporte, progreso y estabilidad de la sociedad americana"».
  56. Peralta Ruiz, 2018, p. 66. «En España el concepto "servil" o "reaccionario" es utilizado por los historiadores para identificar al grupo español que hizo oposición al grupo liberal que se formó en las cortes gaditanas. Pero el concepto no es dable de ser utilizado en Perú porque el realismo absolutista tanto en 1810-1814 como en 1820-1823 acató lo dispuesto por los liberales en Cádiz sin manifestar su disconformidad o hacerla pública».
  57. Escrig Rosa, Josep (8 de junio de 2023). «José Ignacio Moreno contra «el partido filosófico de nuestro siglo» (Perú, 1822)». Revista de Indias 83 (287): 207-238. ISSN 1988-3188. doi:10.3989/revindias.2023.008. Consultado el 3 de agosto de 2023. «En la mirada de Moreno la independencia peruana tenía un sentido mesiánico: suponía la superación de un pasado en el que los filósofos conspiradores trataron de implantar el dominio de la irreligión. Sus ideas sobre la emancipación reflejaban la aspiración ideal de realizar una transformación hacia una nueva sociedad. Así, proyectaba sobre el futuro inmediato del Perú sus distintos anhelos. El guayaquileño confiaba que en el nuevo Estado nación se adoptaran medidas favorables a la conservación y el progreso del catolicismo. Por eso las Cartas no eran solo una impugnación de los principios de la falsa filosofía. En ellas encontramos un continuo llamamiento a la acción para preservar el país del contagio y reforzar la posición de la Iglesia». 
  58. a b Sobrevilla, Natalia (10 de marzo de 2020). Los inicios de la república peruana: Viendo más allá de la "cueva de bandoleros". Fondo Editorial de la PUCP. pp. 178-179. ISBN 978-612-317-546-7. Consultado el 3 de agosto de 2023. 
  59. Congreso de la República del Perú (5 de mayo de 2016), Fernan Altuve / La Monarquía sin Corona [Las Hojas Contadas], consultado el 30 de junio de 2024 .
  60. Torres Arancivia, 2007, p. 118.
  61. Mesía Ramírez, Carlos (1 de diciembre de 1998). «El pensamiento constitucional y la idea de constitución en el Perú del siglo XIX». Pensamiento Constitucional 5 (5): 341-375. ISSN 2223-0262. Consultado el 12 de agosto de 2023. «Si bien la influencia de Ramón de Salas y Cortés es relativa, la impresión de su obra en el Perú y su posible asunción como texto de enseñanza en la cátedra de Derecho Público y Constitucional, allá por los años de 1827, habla mucho en torno a la influencia que tuvo en el Perú la Constitución Gaditana. […] El concepto aristotélica de que el Estado ha sido creado para realizar el bien común; la tesis montesquiana de que el juez es simplemente la boca por la que habla la ley, aserto general en el siglo XIX, y la existencia de un poder neutro o conservador, como medio de salvaguardar la regularidad constitucional de las leyes, tienen su primera postulación en la obra de este profesor español. En efecto, el control de la constitucionalidad de la ley se otorga a un poder conservador, cuarto poder, en la teoría de Ramón de Salas y Cortés, «cuerpo intermedio destinado a oponerse a las naturales extralimitaciones de los otros poderes», […] Entre sus funciones estaba la de «declarar la inconstitucionalidad, y por consiguiente la nulidad de los actos del cuerpo legislativo, ó del cuerpo ejecutivo, sobre la reclamación de uno de los dos, ó sobre otras provocaciones que la constitución tenga por válidas». Sin embargo, como la naturaleza de los cuerpos conservadores es la de conciliar la doctrina democrática con el poder de la monarquía, la tesis del poder conservador no iría más allá de su mera postulación. Sin monarquía con quien conciliar, en el Perú, el poder conservador no pasaba de ser una proposición que respondía a imitaciones foráneas. […] La teoría constitucional se construye sobre los supuestos de que es el Parlamento el poder supremo. En medio de ello, como gran vértice de discusión principal, el debate sobre el origen del poder, iniciado con las doctrinas de Heineccio, continuadas por Bartolomé Herrera y por los que lo sucedieron posteriormente». 
  62. Guerra Martiniére, Margarita (2005). «Relación liberal peruano-chilena entre 1850 y 1860». Boletín del Instituto Riva-Agüero (32): 165-189. ISSN 0459-410X. Consultado el 11 de octubre de 2023. «En Lima se reactivó el antiguo Convictorio de San Carlos, donde se formaron las generaciones que lucharon por la independencia, pero esta vez el rector fue un clérigo conservador don Bartolomé Herrera, dotado de grandes cualidades morales e intelectuales, que participó activamente en la vida política del país y convirtió la institución en el baluarte del conservadurismo, aunque modernizó sustancialmente los métodos de enseñanza, los programas de estudio y los textos que se utilizaban, pero todo dentro de la ortodoxia católica». 
  63. Ramacciotti, Ricardo Daniel Cubas (3 de abril de 2017). «Bartolomé Herrera como rector del Convictorio de San Carlos: desarrollo, ocaso y alcances de una reforma educativa». Mercurio Peruano. Revista de Humanidades (530): 120-139. ISSN 0254-8135. Consultado el 30 de junio de 2024. 
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  66. Pinto Vallejos, Julio (2016). «La construcción social del estado en el Perú: El régimen de Castilla y el mundo popular, 1845-1856». Historia (Santiago) 49 (2): 547-578. ISSN 0717-7194. doi:10.4067/S0717-71942016000200008. Consultado el 4 de septiembre de 2023. 
  67. Serrano del Pozo, Gonzalo (21 de abril de 2021). «La presencia del Ejército restaurador en Perú (1837-1839), un vacío historiográfico». Cuadernos de Historia (54): 95-117. ISSN 0719-1243. Consultado el 19 de agosto de 2023. «[L]a historiadora Natalia Sobrevilla en The Caudillo of The Andes […] aborda un tema que resulta de enorme relevancia como lo fue la Constitución de Huancayo escrita mientras estaba el ejército chileno y que habría tenido una clara inspiración conservadora: “With Lima still occupied by the Chileans, Gamarra called for a Constituent Assembly to meet in small Andean twon of Huancayo. This constitution was heavily influenced by the conservative Chilean Constitution of 1833“». 
  68. Peralta Ruiz, Víctor (2018). «Las revoluciones del general Manuel Ignacio de Vivanco, 1841-1858». En McEvoy Carreras, Carmen; Rabinovich, Alejandro Martin, eds. Tiempo de guerra: estado, nación y conflicto armado en el Perú, siglos XVII-XIX. Estudios históricos. Instituto de Estudios Peruanos. pp. 250-275. ISBN 978-9972-51-699-3. Consultado el 3 de septiembre de 2023. «El regeneracionismo, que desde un principio se asoció con el regionalismo arequipeño, se impuso reconstruir la institucionalidad peruana a partir de su reedificación sobre cuatro cimientos: la religión, la moral, la familia y la propiedad. […] El regeneracionismo vivanquista fue la pieza clave del conservadurismo peruano». 
  69. Rojas Girón, Marden (17 de diciembre de 2020). «La reforma educativa en el Perú 1972 -1975». La Vida & la Historia 7 (2): 34-42. ISSN 2617-6041. doi:10.33326/26176041.2020.2.974. Consultado el 30 de agosto de 2023. «En el siglo XIX, después de la proclamación de la independencia del Perú, fue mandato constitucional la creación de códigos y reglamentos de instrucción pública. El primer esbozo de reforma educativa fue decretado en 1850 por el gobierno de Ramón Castilla y Marquesado (1845-1851). Posteriormente se formularon más de quince reformas educativas, que simplemente fueron medidas improvisadas e inconexas, propias de gobiernos neoliberales. La mayoría se caracterizó por el empirismo, el pragmatismo, la incoherencia, la soberbia y las formas autoritarias; que no entendieron la inevitable conexión que debe existir entre la educación y la transformación social. Dos marcadas excepciones son lo que se hizo en el gobierno de José Pardo y Barreda (1904-1908) con su postulado “Escuela para todos” y en el gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1956-1962) con Jorge Basadre Grohmann como ministro de Educación, quien realizó el primer “Inventario de la Realidad Educativa” nacional. Sin embargo, entre todos los intentos fallidos, la única reforma educativa que puede ser considerada como tal es la que estuvo a cargo del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968-1975) que presidió el General Juan Velasco Alvarado». 
  70. Espinoza, G. Antonio (2013). Education and the State in Modern Peru: Primary Schooling in Lima, 1821–c. 1921. Palgrave Macmillan. ISBN 978-1137338402. 
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  81. Rodríguez Ruiz, 2021, p. 441. «En definitiva, se puede afirmar que el Patronato, desde la presencia española en el Perú, ha sido la única institución que ha perdurado hasta 1980. Fue derogado por el Presidente Francisco Morales Bermúdez, mediante Decreto Ley No. 23147, dejando el camino expedito para la firma del Acuerdo, materia de esta investigación».
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  86. Fonseca Ariza, Juan (2002). Misioneros y civilizadores: protestantismo y modernización en el Perú, 1915-1930. Fondo Editorial PUCP. pp. 17-20. ISBN 978-9972-42-501-1. Consultado el 11 de agosto de 2023. 
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  91. Gleason, Daniel (1981). «Anti-Democratic Thought in Early Republican Peru: Bartolomé Herrera and the Liberal-Conservative Ideological Struggle». The Americas (en inglés) 38 (2): 205-217. ISSN 0003-1615. doi:10.2307/980999. Consultado el 17 de agosto de 2023. 
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  93. Rivera, Víctor Samuel (12 de octubre de 2022). «Aeterni patris. La filosofía política católica en el Perú republicano (1820-2021)». Cuyo. Anuario de Filosofía Argentina y Americana 40: 83-134. ISSN 1853-3175. Consultado el 8 de octubre de 2023. «De allí salió Herrera, entonces un desconocido sacerdote, cuyas ideas políticas estaban extremosamente influenciadas por la ilustración oscura (o ilustración contrarrevolucionaria). Una buena parte de esa influencia vendría desde Moreno, el amigo de su mentor Pedemonte, pero era ya otra época y la guerra cultural que antes había conocido Moreno se había convertido en una guerra mundial, de la cual el Perú había surgido entretanto como una república». 
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  95. Torres Arancivia, 2007, p. 259. «Durante el caudillismo militar —y la consiguiente anarquía—, los religiosos tuvieron una participación clave en la vida política cuando los momentos de sosiego gubernamental lo permitían. Aunque muchos de ellos se proclamaran liberales y otros conservadores, en esencia ambos bandos estaban dentro de una línea conservadora, solo graduada por la reacción. Claro ejemplo es el de Bartolomé Herrera, prestigioso sacerdote de mediados del siglo xix, quien saltó a la fama cuando le tocó dar el sermón de acción de gracias por los veinticinco años de vida independiente del Perú (Herrera 1929)».
  96. Aljovín de Losada, Cristóbal (28 de noviembre de 2019). «El conservadurismo católico decimonónico en los Andes». revistaquehacer.pe. Consultado el 25 de marzo de 2024. «Y aunque los conservadores católicos defendieron el legado español en América, fueron los herederos de la ruptura con España. Así, por ejemplo, un conservador como el sacerdote peruano Bartolomé Herrera (Lima, 1808-Arequipa, 1864) no proponía un retorno a un sistema monárquico, sino más bien la creación de las condiciones institucionales para imponer un orden republicano. Sin embargo, Herrera era un orgulloso heredero del legado de la monarquía española en América: el catolicismo». 
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  98. Jiyagón Villanueva, José Carlos (2020-12). «La concepción del Estado conservador: Bartolomé Herrera y su proyecto constitucional de 1860». En Líneas Generales: 122-130. doi:10.26439/en.lineas.generales2018.n002.2672. Consultado el 14 de octubre de 2023. «La aparente derrota de los sectores liberales, con el cierre de la Convención Nacional de 1855 y la clausura del Congreso Extraordinario de 1858, permitió a los sectores conservadores, especialmente los eclesiásticos —denominados ultramontanos—, impulsar la firma del Concordato con la Iglesia Católica Romana para proteger la posición de la Iglesia peruana frente al Estado, que había sido golpeada por los sectores liberales regalistas. Por ello, el obispo Bartolomé Herrera informó al nuncio apostólico en Bogotá sobre la situación favorable para la firma de dicho acuerdo (Iberico, 2013, p. 72)». 
  99. Chocano, Magdalena (2006). «Caudillaje y militarismo en la tradición interpretativa de la historiografía peruana». Iberoamericana 6 (22): 7-21. ISSN 2255-520X. doi:10.18441/ibam.6.2006.22.7-21. Consultado el 15 de octubre de 2023. «Riva Agüero muestra su repudio al liberalismo peruano y a sus exponentes, fustigándolos retrospectivamente por haber sido (a su entender) irracionales perseguidores de quimeras, que por ello mismo se prestaron a ser utilizados. Desde su punto de vista, el comportamiento político tendente a la conservación de un presunto orden no sólo es el único racional, sino además el único excusable en la esfera moral. Riva Agüero procura establecer que el conservadurismo no sólo es la única actitud política racional posible,sino que es la base para la única interpretación válida de la historia, denunciando que el “republicanismo democrático” puede muy bien anublar “el juicio y la razón”, como habría sido el caso del historiador liberal Mariano Felipe Paz Soldán (Riva Agüero 1965b: 472).» 
  100. Orrego, Juan L. «La República Aristocrática: la generación del 900». Blog PUCP. Consultado el 7 de abril de 2023. 
  101. a b Lemogodeuc, Jean-Marie; Bareiro Saguier, Rubén; Hernández, Amelia (2002). América hispánica en el siglo XX: identidades, culturas y sociedades. Universidad Católica Andrés Bello. p. 35. OCLC 1318193810. Consultado el 18 de agosto de 2023. 
  102. a b c d e f g h Chavarría, Jesús (1 de mayo de 1970). «The Intellectuals and the Crisis of Modern Peruvian Nationalism: 1870–1919». Hispanic American Historical Review 50 (2): 257-278. doi:10.1215/00182168-50.2.257. Consultado el 4 de octubre de 2023. 
  103. Romero Meza, Eddy Walter (30 de junio de 2021). «Visiones y discursos sobre el mestizaje en la historia e historiografía peruana». Revista Escripta 3 (5): 8-42. ISSN 2594-2891. Consultado el 8 de septiembre de 2023. «A finales del siglo XIX, tras la derrota de la guerra del Pacífico (1879-1883) se pone en cuestión la idea de nación que las élites criollas habían elaborado. El intelectual y crítico radical, Manuel González Prada (1844-1918), inspirado en los escritos del político indigenista Juan Bustamante, afirma que el verdadero Perú no se encuentra en la diminuta franja costera, sino detrás de las montañas, en los Andes. Si la población en el Perú era mayoritariamente indígena, era natural concebir la nación peruana como indígena y no criollo-mestiza como se proponía desde el discurso oficial. La versión indigenista de la nación peruana se elabora en esos años, y se contrapone al discurso criollo conservador, principalmente limeño, que concibe a la nación como mestiza-criolla». 
  104. Romero Meza, Eddy Walter (28 de julio de 2022). «Trayectoria de la ideología del mestizaje en el Perú del siglo XX». ISHRA, Revista del Instituto Seminario de Historia Rural Andina (8): 75-92. ISSN 2616-664X. doi:10.15381/ishra.n8.22024. Consultado el 6 de agosto de 2023. «José de la Riva Agüero y Osma […] fue un escritor e historiador nacido en Lima, perteneciente a la aristocracia criolla. De posturas liberales en su juventud, derivó hacia un ultra-conservadurismo católico en su etapa de madurez. Fue representante destacado de la generación del 900 […] Estudió filosofía, letras y derecho en la Universidad San Marcos de Lima, donde fue discípulo del filósofo conservador Alejandro Deustua.» 
  105. «El analista Alberto Adrianzén: "En Perú las grandes transformaciones siguen sin concretarse"». www.publico.es. 23 de febrero de 2022. Consultado el 20 de agosto de 2023. «[A] mediados de la década del 10, la derecha crea el denominado Partido Futurista, integrado por intelectuales liberales que eran bastante buenos, pero que después de la dictadura de (Augusto) Leguía, que duró once años (1919-1930) y que tenía una impronta plebeya, que reivindica al indio, ellos se pasan a la derecha reaccionaria. Como dijo José de [la] Riva Agüero, que fue un gran intelectual de derecha: "no somos conservadores, somos reaccionarios"». 
  106. Gonales Alvarado, Osmar (25 de diciembre de 2020). «José de la Riva Agüero y Felipe Sassone: Dos pensadores sociales y el fascismo en el Perú». Discursos del Sur, revista de teoría crítica en Ciencias Sociales (6): 75-96. ISSN 2617-2291. doi:10.15381/dds.v0i6.19324. Consultado el 6 de agosto de 2023. «El fascismo tuvo en el Perú muchos adherentes, aparte de José de la Riva Agüero y Felipe Sassone, como Luis A. Flores, Guillermo Hoyos Osores, Carlos Miró Quesada Laos, Luis Humberto Delgado, Raúl Ferrero Rebagliati, Guillermo Lohmann Villena, Pedro M. Benvenutto Murrieta, José Fiansón, Roberto Mac Lean Estenós, Alfonso Tealdo Simi, Aurelio Miró Quesada Sosa, Cristóbal Losada y Puga, Carlos Pareja y Paz Soldán, Mario Alzamora, César Arróspide, J. Ismael Bielich, Jorge del Busto, Eulogio Romero Romaña, entre otros. Sin contar a miembros de las colonias italiana, española y alemana. Recordemos que es el tiempo del anticomunismo, de la influencia del catolicismo más dogmático, del nacionalismo a ultranza y conservador. Y también de enfrentamientos violentos entre repu-blicanos y fascistas, como en España, lo que motivó adhesiones fanáticas, incluso en el Perú». 
  107. Gonzales Alvarado, 2021, p. 180. «Luego de fracasos políticos y de la experiencia del exilio ‒durante el cual vivió en Europa, principalmente en España‒, Riva-Agüero se conectaría nuevamente con su fe al mismo tiempo que dejaba atrás sus ideas renovadoras y se acercaba al fascismo».
  108. Gonzales Alvarado, 2021, p. 184. «Si bien Riva-Agüero fue un intelectual producto de la República de notables (1895-1919), no sería un ideólogo de ella. Por el contrario, se revelaría como un constante crítico del civilismo ‒la fuerza política dominante en su tiempo‒, por su negativa para establecer reformas que Riva-Agüero y sus compañeros generacionales entendían que eran impostergables para dar sus contornos definitivos a la nacionalidad, especialmente en relación con el problema indígena y en el terreno jurídico-político. El joven historiador sería un decidido opositor al primer gobierno de Augusto B. Leguía (1908-1912), quien había ocasionado una ruptura dentro del civilismo tradicional».
  109. Torres Arancivia, 2007, p. 154. «El mismo inicio del gobierno de Augusto B. Leguía tuvo un origen no menos que discutible, pues tomó el poder por la fuerza en 1919 ante el temor de que su victoria electoral fuera anulada por un «manotazo de ahogado» de la decadente República Aristocrática, y se las ingenió para aumentar el periodo presidencial a cinco años».
  110. Klaiber, 2000, pp. 87-88. «En la década anterior (1920), el arzobispo de Lima, Emilio Lissón, había establecido vínculos muy estrechos con el presidente Augusto B. Leguía, quien, por su parte, apoyaba económicamente a la Iglesia».
  111. Candela, Emilio (1 de diciembre de 2011). «La Acción Patriótica: un movimiento doctrinario en una época polarizada (1935-1936)». Revista Elecciones 10 (11): 165-194. ISSN 1995-6290. doi:10.53557/Elecciones.2011.v10n11.06. Consultado el 6 de agosto de 2023. 
  112. Altuve-Febres, Fernán (31 de octubre de 2022). Los Conservadores: Vida y obra de una élite intelectual en los albores de un Perú independiente. Penguin Random House. ISBN 9786124256431. 
  113. a b Gott, Richard (6 de junio de 2002). «Fernando Belaúnde». The Guardian (en inglés británico). ISSN 0261-3077. Consultado el 5 de abril de 2023. 
  114. Candela Jiménez, Emilio; Contreras Zanabria, Fernando (30 de septiembre de 2017). «Populismo y Salud Pública durante el ochenio de Odría». Acta Herediana 60 (33). doi:10.20453/ah.v60i0.3166. Consultado el 28 de septiembre de 2023. «Desde los años treinta el rol de los sectores populares fue más visible en nuestro país, tanto en el aspecto político (con la aparición de los partidos de masas), como en los conflictos sociales que generó la llamada crisis del orden oligárquico y en el orden económico (vivienda y comercio). Desde los sectores conservadores una manera de enfrentar este escenario de política de masas fue a través de la alianza entre la oligarquía y la Fuerza Armada, la cual se vio concretada en los gobiernos de militares y civiles como Luis Sánchez Cerro, Óscar R. Benavides y Manuel Odría. La estrategia principal de estos regímenes fue la de combinar la represión sobre los opositores (particularmente apristas y comunistas) con políticas asistencialistas dirigidas a la clase obrera, la clase media y sectores migrante». 
  115. Klaiber, 2000, p. 89-90. «Pero la fuerza política que más temor suscitó a la Iglesia fue el APRA, en parte porque fue el primer movimiento de masas en el Perú. El APRA tuvo una postura ambigua ante la Iglesia, suficientemente ambigua para mantener los temores en alerta. Aunque los dirigentes apristas apelaban abiertamente a la religión para apoyar su causa, el culto mesiánico en torno a Haya de la Torre, más los rasgos claramente fascistas del partido, convirtieron el APRA en una fuerza que hacía la competencia a la religión y la Iglesia. […] [L]a Iglesia se encontraba entre dos presiones fuertes, el APRA y el marxismo, por un lado, y por otro lado, las clases económicamente dominantes y las fuerzas armadas, que se alían para defender el orden establecido».
  116. Nugent, Guillermo. «El temperamento conservador: Una sensibilidad fracturada». Quehacer. Consultado el 23 de febrero de 2025. 
  117. Neira, p. 444
  118. Torres Arancivia, 2007, pp. 140-141. «Evidentemente, una dictadura es el autoritarismo llevado a su máxima expresión. Ahí están los gobiernos militares de Sánchez Cerro, de Benavides y de Odría para dar prueba de ello. Fueron gobiernos aplastantes, en los que se persiguió a opositores y se torturó y mató gente en aras de salvaguardar lo que en aquel entonces se entendía como el orden social. […] Aquellos militares fueron conocidos como los cancerberos de la oligarquía, grupo que siempre apostó por mantener el statu quo o por buscar el desarrollo de una manera tan tibia que solo parecía beneficiarlos a ellos».
  119. Paniagua Corazao, Valentin (2 de enero de 1992). «Las relaciones legislativo-ejecutivo». Ius et Praxis (19-20): 9-149. ISSN 2523-6296. doi:10.26439/iusetpraxis1992.n19-20.3489. Consultado el 8 de septiembre de 2023. «Las condiciones descritas y algunos hechos repudiables como el asesinato del director del diario La Prensa y el levantamiento del 3 de octubre facilitaron la acción de la plutocracia agroexportadora ansiosa de retornar el ejercicio del poder. El "clan de la ultraderecha" constituido -según bustamtante- "por capitalistas y hacendados que prosperaron a base del ejercicio directo de la función pública"tuvo siempre al estado, prisionero de su poderío económico. Taimada egoísta y edieval temía los cambios. Era el antiapra. Pero en las antípodas estaba la extrema izquierda comunista. Y así el régimen democrático "entre dos fuerzas incociliables y comatido por las dos: el APRA empecinada en la captura total del poder y la derecha extrema... anhelosa del... estrangulamiento de las libertades públicas». 
  120. Bákula, Juan Miguel (2006). El Perú en el reino ajeno: historia interna de la acción externa. Fondo Editorial de la Universidad de Lima. p. 261. ISBN 978-9972-45-193-5. Consultado el 8 de septiembre de 2023. 
  121. «El legado de Haya de la Torre». La República. 22 de febrero de 2004. Archivado desde el original el 4 de septiembre de 2004. Consultado el 31 de diciembre de 2023. 
  122. a b Dourojeanni, Marc J. (12 de junio de 2017). «Belaúnde en la Amazonía». Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). Consultado el 14 de octubre de 2021. 
  123. Monteforte Toledo, Mario (1973). La solución militar a la peruana, 1968-1970. Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. p. 14. Consultado el 19 de agosto de 2023. 
  124. Torres Arancivia, 2007, p. 125. «La modernización tradicionalista es una desviación del capitalismo. En dicha concepción, la élite o los grupos de poder anhelan ser modernos, pero lo hacen conservando las jerarquías sociales y considerando la legitimidad del que gobierna como incuestionable. Los cambios en un esquema como este son tomados con reticencias, pues, en esencia, se trata de un modelo conservador. Pero las contradicciones van más allá: en el plano del derecho formal, este recoge nociones de avanzada, aunque divorciadas de la realidad empírica, lo cual genera aquel abismo entre Estado real y Estado legal».
  125. Romero Meza, Eddy Walter (28 de julio de 2022). «Trayectoria de la ideología del mestizaje en el Perú del siglo XX». ISHRA, Revista del Instituto Seminario de Historia Rural Andina (8): 75-92. ISSN 2616-664X. doi:10.15381/ishra.n8.22024. Consultado el 16 de octubre de 2023. «El pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde se enmarca en la tradición católica peruana, pero dentro de una visión humanística-liberal. Aunque se aleja del pensamiento reaccionario de intelectuales católicos decimonónicos como Bartolomé Herrera, no se trata de un intelectual progresista en el sentido actual. Su visión de progreso se asocia a la necesidad de desarrollar un Estado y sociedad democráticas, pero desde una tradición católica unificadora. En un contexto de modernización tradicionalista, el pensamiento demócrata-cristiano de Víctor Andrés Belaúnde, aparece de avanzada entre las élites criollas, temerosas del avance de las ideas marxistas o socialistas, así como del aprismo revolucionario en los años 30 ́ y 40 ́». 
  126. Klaiber, 2000, p. 94. «La aparición de la Democracia Cristiana rompió para siempre el binomio «católico-conservador». […] Ellos ayudaron a la Iglesia en general a dejar atrás su conservadurismo y adoptar posturas más avanzadas».
  127. Ruiz, 2021, p. 101. «La década de 1970 fue para la Iglesia peruana un tiempo de emergencia y consolidación de una religión pública de características proféticas, es decir, dispuesta a denunciar públicamente la represión política, el monopolio político de las élites, la formación política de sus miembros y la elaboración de una reflexión teológica sobre la situación del país (Casanova, 1994, pp.121-126). […] En esta labor, actores de la Iglesia estuvieron abiertos a dialogar con sectores de izquierda para encontrar puntos comunes en la búsqueda de un país más justo y solidario (Iberico, 2019).».
  128. Romero, Catalina (1 de diciembre de 1982). «Cambios en la relación iglesia - sociedad en el Perú: 1958-1978». Debates en Sociología (7): 115-141. ISSN 2304-4284. doi:10.18800/debatesensociologia.198201.006. Consultado el 21 de agosto de 2023. «Con estos límites de información podemos intentar distinguir dos grandes grupos en el clero establecido en el Perú. Aquel con una formación más tradicional y estacionaria coincidiendo probablemente con el período de su ingreso al sacerdocio; y otro grupo más cercano a las comentes modernas de la Teología y de los acontecimientos importantes de la Iglesia como Vaticano II, Medellin y Pueblo. Aunque un análisis más detallado del clero podría llevar a introducir otros criterios de diferenciación en términos de contactos sociales, y visión de la realidad social, ya sea en términos locales o nacionales». 
  129. Gallegos Heredia, Poll (28 de junio de 2019). «Ni capitalista, ni comunista: apuntes sobre las bases ideológicas del Gobierno Revolucionario de la fuerza Armada del Perú (1968-1975)». La Vida & la Historia (9): 15-23. ISSN 2617-6041. doi:10.33326/26176041.2019.9.790. Consultado el 30 de agosto de 2023. «La relación entre el Gobierno del general Velasco y la Iglesia fue cordial. Los militares reconocían la importancia de la Iglesia como institución y del cristianismo como credo popular; y en algunos casos, su reconocimiento como el bastión social que en palabras de Fernández (1973) era: “el parapeto más seguro contra las deformaciones del individualismo, el egoísmo y el endiosamiento materialista que nos trajera una sociedad occidental feudal asentada después en un capitalismo incipiente, intermediario y colonizado por el imperialismo” (p.41)». 
  130. Jo, Young-Hyun (2005). Sacerdotes y transformación social en Perú (1968-1975). UNAM. p. 242. ISBN 978-970-32-2998-7. OCLC 70193911. Consultado el 30 de octubre de 2023. «El gobierno militar sabía aprovechar las versiones de la ONIS en su beneficio político y las utilizo para neutralizar los ataques del sector dominante y conservador. […] En ese sentido, durante los siete años de gobierno militar, el sector progresista de la Iglesia y el gobierno militar cooperaron para sus propios fines». 
  131. «INFORME. La influencia del Sodalicio en Arequipa». El Buho. 14 de diciembre de 2015. Consultado el 16 de agosto de 2024. 
  132. Soriano-Núñez, Rodolfo (15 de mayo de 2023). «El Sodalicio y el laberinto del abuso sexual en Perú». Los Ángeles Press. Consultado el 26 de enero de 2025. 
  133. Lynch Gamero, 1992, p. 45. «La transición empieza con la crisis del velasquismo, cuando fracasan los esfuerzos por institucionalizar políticamente el proceso reformista y se ponen en actividad las fuerzas, principalmente de signo conservador, que impulsarían la transición a la democracia».
  134. «Francisco Morales Bermúdez, el dictador que llegó al poder por un golpe de Estado y que no respondió por las desapariciones ejercidas en el ‘Plan Cóndor’». infobae. 16 de julio de 2022. Consultado el 14 de octubre de 2023. «A finales de los años 70, Perú y Ecuador formaron parte del plan que, según el libro “Archivos del terror”, dejó como saldo a más de 50 mil muertos, 30 mil desaparecidos y 400 mil privados de la libertad. […] El ‘Plan Cóndor’ buscaba perseguir, vigilar, detener, torturar y asesinar a opositores de izquierda o que fuesen afines al sistema comunista. Los reportes informan que el personal de los servicios de seguridad de los países involucrados cruzaron las diferentes fronteras indiscriminadamente para cometer asesinatos, secuestros y torturas». 
  135. Pease García, Henry (Enero-marzo de 1979). «Perú actual: crisis política tras una década militar». Cuadernos Políticos (México D.F.: Era) (19): 68-87. ISSN 0185-027X. Consultado el 16 de febrero de 2025. «A pesar de su dificultad para concretarse en medidas, el discurso político progresista sirve para cubrir el gradualismo del viraje político, que se expresa en la ofensiva de la derecha y en la depuración, uno a uno, de los militares progresistas. Al cumplirse el primer aniversario de la Segunda Fase, el presidente Morales Bermúdez podrá exhibir en su haber varios galardones gratos a la derecha: no queda en el gobierno un militar progresista con papel significativo; tampoco ocupando mando militar alguno; el país se gobierna con un largo estado de emergencia que afecta represivamente a la izquierda y a todo el movimiento popular, al que ahora se aplica la pregonada "disciplina laboral"». 
  136. «El Gobierno peruano intensifica la depuración de izquierdistas». El País. 8 de enero de 1977. ISSN 1134-6582. Consultado el 30 de octubre de 2023. «El Partido Socialista Revoluclonario del Perú, creado por los militares ahora deportados, fue visto como desviación marxistalininista por algunos ministros conservadores, que le acusaron de connivencia con los elementos más radicales de las organizaciones populares. […] El Gobierno de Morales Bermúdez, se orienta ahora hacia las formaciones políticas conservadoras, pero puede verse seriamente afectado por la decisión de expulsar del Perú a tres de los más prestigiosos militares de los últimos años (Leónidas Rodríguez, Arturo Valdés y Jorge Dellepiane)». 
  137. Santistevan, Alejandro (1 de diciembre de 2020). «Los libros escolares de historia en la implementación de la Reforma Educativa peruana de 1972». Revista Historia de la Educación Colombiana 25 (25). ISSN 2422-2348. doi:10.22267/rhec.202525.83. Consultado el 11 de enero de 2025. «En el periodo de 1975-1979, los libros empezaron a ser revisados y controlados por los conservadores que se quejaban en 1973—1974. […] En 1978, instalado en el MINEDU el duro y conservador general del Ejército Otto Eléspuru, hubo varios casos de censura de libros. […] El general Eléspuru veía [las frases como “la explotación de las minas había favorecido a los capitalistas por mucho tiempo” o “la educación siguió modelos extranjeros”] como “rezagos subversivos” y por eso contó con intelectuales anticomunistas para dirigir la censura». 
  138. Sánchez, Juan Martín; Gonzales, Osmar (30 de junio de 2002). «Ideólogos y expertos en el Perú reciente». Anuario de Estudios Americanos 59 (1): 223-247. ISSN 1988-4273. doi:10.3989/aeamer.2002.v59.i1.203. Consultado el 6 de agosto de 2023. «Luego del fracaso del velasquismo y la captura del gobierno por parte de los militares conservadores, el Perú presenció una ofensiva de la derecha aprovisionada de un discurso neoliberal para sustentar ideológicamente su proyecto político. Éste fue un marco propicio para la aparición de una serie de jóvenes intelectuales que se autodenominaban “nueva derecha”, auspiciados especialmente por los periódicos La Prensa y Expreso, instituciones como Apoyo, el Instituto Libertad y Democracia (ILD), y revistas como Debate». 
  139. a b «Peru's Political Party System and the Promotion of the Pro-Poor Reform». National Democratic Institute. Marzo de 2005. Consultado el 5 de octubre de 2023. 
  140. Torres Adrián, Mario Julio (1979). «Radicalismo o izquierdismo político en el Perú. Un análisis de opiniones políticas». Revista Mexicana de Sociología 41 (4): 1501-1534. ISSN 0188-2503. doi:10.2307/3540082. Consultado el 14 de noviembre de 2023. «La oposición al APRA, que fue producto de un conservadurismo social y económico, propio de un Estado oligárquico (Pease, 1979), no llegó sin embargo a plasmarse en un proyecto nacional aunque alimentó un antiaprismo por muchos años militante y represivo. […] [L]a preferencia por un frente de partidos políticos de derecha que fue seleccionado por las mujeres, las personas de mas edad y los empleados expresaría un tipo de conservadurismo, que aparentemente por las características del grupo es mas de tipo social y económico que ideológico, ya que las diferencias ideológicas solo jugaron para la izquierda y entre esta y el APRA. […] Mientras que el grupo [de encuestados] que eligió la derecha ha sido caracterizado en términos de un conservadurismo social y económico, en el caso del grupo que eligió el APRA se lo podría caracterizar en parte por un conservadurismo social y económico ─tomando en cuenta el tipo de categorías ocupacionales que le fueron favorables─ y en parte por un nivel de izquierdismo político mediatizado por un elevado grado de aceptación del formalismo-democrático, es decir, los valores liberales de las democracias sociales de corte capitalista». 
  141. a b Barrera Rivera, Pauto (1 de junio de 2006). «Evangélicos y política electoral en América Latina. Un estudio comparativo entre Brasil y Perú / Evangelicals and Electoral Politics in Latín America. A Comparatíve Study of Brazil Ana Peru». Si Somos Americanos. Revista de Estudios Transfronterizos 8 (1): 71-80. ISSN 0719-0948. Consultado el 11 de agosto de 2023. 
  142. Aguilar de la Cruz, 2022, p. 315. «Los primeros evangélicos en Perú, al igual que en otros lugares del continente, lucharon por la libertad de culto junto con los liberales y los masones desde finales del siglo xix hasta que se reconoció la ley de tolerancia religiosa, en 1915. De ahí en adelante hubo una confluencia de intereses entre el aprismo doctrinal en sus primeras décadas y ciertos intelectuales protestantes, por lo que se decía: "no todos los apristas son evangélicos, pero todos los evangélicos sí son apristas" y "sólo Dios salvará mi alma y sólo el apra salvará al Perú" (Amat y León y Pérez Guadalupe, 2018: 411).».
  143. Pérez Guadalupe y Amat y León, 2022, p. 61. «Asimismo, debemos incluir los esfuerzos realizados por algunos sectores evangélicos, quienes, inmediatamente después de promulgada la Constitución Política del Perú de 1979, organizaron movimientos políticos en la lógica de partidos confesionales, entre 1980 y 1990, cuya participación no gozaba del apoyo de las iglesias evangélicas, que en aquellos momentos todavía ejercían resistencia a la participación de los evangélicos en la política, y que pretendían afirmar el apoliticismo de la iglesia evangélica. Tales son los casos del Movimiento Frente Evangélico (FE), donde la imagen más conocida era la del pastor Carlos García García; la Asociación Movimiento de Acción Renovadora (AMAR), donde hubo líderes como Abner Pinedo y Víctor Arroyo, quienes procuraron trabajar a partir de sus contactos en el Concilio Nacional Evangélico del Perú, pero sin llegar a tener éxito electoral».
  144. Casey-Pariseault, Matthew (2 de agosto de 2022). «La teología política del conservadurismo católico en el Perú contemporáneo». Discursos del Sur (9): 41-59. ISSN 2617-2291. doi:10.15381/dds.n9.23274. Consultado el 4 de agosto de 2023. «En su primera etapa, durante los años 80 y 90, el conservadurismo católico peruano promovió un antiizquierdismo centrado primariamente en contrarrestar la influencia de la teología de la liberación con una movilización paralela y opositora. En el nuevo milenio, la doctrina social de la Iglesia se impuso en la lucha contra el feminismo y el movimiento por los derechos LGBTQ. Cada vez más, el movimiento ha incluido a laicos y miembros de la jerarquía que ven a los evangélicos conservadores como aliados importantes en la lucha contra el aborto, el izquierdismo económico y la llamada “ideología de género”. […] Durante las dos décadas siguientes, cualquier indicio de izquierdismo en la ideología de un católico los exponía a acusaciones de “comunista” e incluso de “terruco”». 
  145. Trelles Velasquez, Gustavo (2020). «Cipriani como actor político». Pluriversidad (6): 181-183. ISSN 2617-6262. doi:10.31381/pluriversidad.v0i6.3639. Consultado el 4 de agosto de 2023. 
  146. Boesten, Jelke (8 de marzo de 2019). Desigualdades interseccionales: Mujeres y política social en el Perú, 1990-2000. Instituto de Estudios Peruanos. p. 142. ISBN 978-9972-51-726-6. Consultado el 20 de agosto de 2023. «Monseñor Cipriani [es un] obispo de Ayacucho y una de las autoridades eclesiásticas más conservadoras e influyentes del Perú». 
  147. Klaiber, 2000, p. 101-102. «Su sucesor Juan Luis Cipriani, del Opus Dei, fue aún más enérgico en su rechazo a los grupos de derechos humanos, que él acusaba de interferir con la labor de pacificación de la zona».
  148. Ruiz, 2021, p. 107. «De la mano del episcopado del cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima entre 1999 y 2019, se produjo un giro teológico-político contrario a los sectores eclesiales, como los asociados a la teología de la liberación y su agenda de derechos. En las últimas dos décadas, este giro ha forjado una identidad pública del catolicismo peruano absolutamente opuesta al compromiso con los cambios culturales y sociales en el país (Pásara e Indacochea, 2014».
  149. Ruiz, 2021, pp. 106-107. «El desplazamiento hacia la cooperación con las propuestas reformistas en el Perú desde la opción por los pobres también generó profundas resistencias en otros sectores al interior de la Iglesia católica. Esta nueva pluralidad interna estuvo marcada por tensiones teológico-políticas contrarias al diálogo con marcos conceptuales marxistas y seculares. En esta línea, Peña (1995) identificó en los ochenta la tensión entre los sectores católicos vinculados al movimiento liberacionista y las redes del Sodalicio de Vida Cristiana».
  150. Lajo Paredes, Edgard Noberto (12 de febrero de 2024). «Luis Alberto Sánchez: El Apra y el Perú». Prensa Regional. Consultado el 16 de febrero de 2024. 
  151. «Cipriani resalta actitud cristiana de Belaunde». RPP. Archivado desde el original el 7 de junio de 2002. Consultado el 22 de agosto de 2023. 
  152. «Commanding Heights : Peru Overview». PBS. Consultado el 6 de abril de 2023. 
  153. Orrego, Juan Luis. «El segundo momento del neoliberalismo en el Perú». ArchivoRevista Ideele. Consultado el 8 de octubre de 2023. 
  154. Torres Arancivia, 2007, p. 196. «[L]a mentalidad del presidente, como la de sus seguidores, asesores y ministros, quedó anquilosada en 1963, con la salvedad de que el régimen se orientó mucho más hacia la derecha para hacerles frente al Apra y a la izquierda. La lógica del nuevo régimen era regresar al Perú anterior, al de 1968; así fue desmantelando el andamiaje velasquista y dejando a su suerte muchas de las reformas que el régimen militar había iniciado pero que habían quedado inconclusas (Cueto y Contreras 2000). […] Mientras el presidente se mostraba conservador en política social, sus ministros tenían un claro perfil liberal en cuanto a economía se refería, y ello hizo que las acciones políticas se enfocaran en el mercado y no en el Estado (Crabtree 2005)».
  155. Arce Borja, Luis (2009). Historia de una guerra: Perú (1980-2000). Centre d’Etudes Sociales sur Amérique Latine. p. 14-15. ISBN 9782960088007. OCLC 851339935. Consultado el 8 de septiembre de 2023. Resumen divulgativo. «Para los políticos y militares más conservadores, la subversión peruana, era parte de un complot azuzado por “oscuras fuerzas comunistas del campo internacional”. Decían incluso que las armas que utilizaban los subversivos venían del extranjero. Fernando Belaúnde, presidente de la República entre 1980 y 1985, en una conferencia de prensa dominical el 2 de enero 1983, refiriéndose a la subversión, anunció que la violencia que vivía Ayacucho era insana y perversa, y que era incentivada y sostenida desde el “extranjero y tenia el propósito de empobrecer al país”». 
  156. Pérez García, Francisco (15 de marzo de 2016). «Esto decía Amnistía Internacional del gobierno de Belaunde». Spacio Libre. Consultado el 22 de julio de 2024. 
  157. Burt, Jo-Marie (September–October 1998). «Unsettled accounts: militarization and memory in postwar Peru». NACLA Report on the Americas (Taylor & Francis) 32 (2): 35-41. doi:10.1080/10714839.1998.11725657. «the military's growing frustration over the limitations placed upon its counterinsurgency operations by democratic institutions, coupled with the growing inability of civilian politicians to deal with the spiraling economic crisis and the expansion of the Shining Path, prompted a group of military officers to devise a coup plan in the late 1980s. The plan called for the dissolution of Peru's civilian government, military control over the state, and total elimination of armed opposition groups. The plan, developed in a series of documents known as the "Plan Verde," outlined a strategy for carrying out a military coup in which the armed forces would govern for 15 to 20 years and radically restructure state-society relations along neoliberal lines.» 
  158. Alfredo Schulte-Bockholt (2006). «Chapter 5: Elites, Cocaine, and Power in Colombia and Peru». The politics of organized crime and the organized crime of politics: a study in criminal power. Lexington Books. pp. 114-118. ISBN 978-0-7391-1358-5. «important members of the officer corps, particularly within the army, had been contemplating a military coup and the establishment of an authoritarian regime, or a so-called directed democracy. The project was known as 'Plan Verde', the Green Plan. ... Fujimori essentially adopted the 'Plan Verde,' and the military became a partner in the regime. ... The autogolpe, or self-coup, of April 5, 1992, dissolved the Congress and the country's constitution and allowed for the implementation of the most important components of the 'Plan Verde.'». 
  159. Rospigliosi, Fernando (1996). Las Fuerzas Armadas y el 5 de abril: la percepción de la amenaza subversiva como una motivación golpista. Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos. pp. 46-47. OCLC 656717557. Consultado el 21 de abril de 2024. 
  160. Redacción (20 de junio de 1978). «APRA: de la revolución al conservadurismo». El País. ISSN 1134-6582. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2018. Consultado el 19 de octubre de 2023. «Durante diez a Nos [sic] el ejército combatió al partido aprista, en el que veía el principal enemigo de las reformas sociales. Hoy el ejército y el APRA se reconciliaron, pues se necesitan recíprocamente. El APRA representa para los militantes actualmente en el poder una garantía de orden contra el descontento popular, un apoyo indispensable en Plena crisis económica y social. «Después de la huelga general del 19 de julio dijo un dirigente del APRA, somos la única alternativa posible para el régimen militar.»». 
  161. Regalado Álvarez, Roberto (2007). Latin America at the crossroads: domination, crisis, popular movements, and political alternatives. Ocean Press. pp. 187-188. ISBN 978-1-920888-71-8. OCLC 156874624. Consultado el 15 de agosto de 2023. «The year 2000 marked the end of Alberto Fujimori's 10 years as president of Peru. The despotic caudillismo he had exercised since 1990, based on the image of the "strong man" capable of combating the widespread violence that plagued the country — including the terrorist activities of Shining Path — was the main manifestation of the Peruvian political crisis». 
  162. Adrianzén, Alberto, ed. (2011). Apogeo y crisis de la izquierda peruana. Hablan sus protagonistas.. IDEA Internacional. p. 178. ISBN 978-91-86565-47-3. Consultado el 6 de octubre de 2023. «IU no supo perfilarse como alternativa al aprismo, cuando la derecha estaba en uno de sus puntos de mayor debilidad, planteando una salida a la crisis económica y la hiperinflación, con un bloque social de trabajadores, productores y profesionales que se sintieran representados. Su falta de alternativas es evidente cuando los ministros de izquierdas asumen el fujishock, en lugar de opciones, ciertamente tardías, como las del Plan Amaru. Ello facilitó la implementación del modelo neoliberal y desarmó a amplios sectores sociales respecto a la existencia de alternativas populares y progresistas dando terreno fértil al "pensamiento único" neoliberal». 
  163. a b Panfichi, Aldo; Francis, César (1 de diciembre de 1993). «Liderazgos políticos autoritarios en el Perú». Debates en Sociología (18): 227-247. ISSN 2304-4284. doi:10.18800/debatesensociologia.199301.009. Consultado el 17 de diciembre de 2023. «AG y AF son líderes carismáticos autoritarios que surgen gracias al vacío producido por la crisis de las formas conocidas de reproducción del orden social. En los últimos años, y sin ningún otro competidor político, ambos han pugnado militarmente por convertirse en la autoridad suprema del país». 
  164. Pedraglio, Santiago (14 de diciembre de 2018). «Siguiendo la coyuntura 1990-1992: “y la violencia y el desorden crearon a Fujimori…”». Discursos del Sur, revista de teoría crítica en Ciencias Sociales (2): 117-143. ISSN 2617-2291. doi:10.15381/dds.v0i2.15479. Consultado el 2 de noviembre de 2023. «La polarización política no podía ser más clara: se enfrentaban las fuerzas de la derecha, agrupadas en torno a un programa conservador neoliberal, contra las que representaban el sentido común instalado en el país desde la década de 1970, encarnados en variantes políticas que iban desde el reformismo moderado hasta el más radical». 
  165. Loxton, James (29 de julio de 2021). «Other Attempts at Conservative Party-Building in Latin America». Conservative Party-Building in Latin America: Authoritarian Inheritance and Counterrevolutionary Struggle (en inglés) (Primera edición). Oxford University Press. pp. 191-192. ISBN 978-0-19-753752-7. doi:10.1093/oso/9780197537527.001.0001. Consultado el 17 de agosto de 2023. «A final case with striking parallels is Fujimorismo in Peru. Fujimorismo (which has gone by many names over the years, but since 2012 has been called Popular Force) is an authoritarian successor party rooted in the competitive authoritarian regime of Alberto Fujimori (1992–2000). Although it never joined the UPLA, its commitment to the free market and hardline qualify it as a conservative party. In 2000, Fujimori’s regime collapsed and he fled the country, leading to a poor result for the party in the 2001 election security policies. [Fujimorismo as] relative success was especially noteworthy when compared to the country’s other high-profile attempt at conservative party-building in recent decades, Mario Vargas Llosa’s Liberty Movement. That party, as discussed later in the chapter, led the Democratic Front (FREDEMO) coalition in the 1990 general election, before disappearing». 
  166. Durand Guevara, Anahí (5 de enero de 2016). «Movimientos sociales y política en el Perú de hoy». Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos (58): 59-84. ISSN 2448-6914. doi:10.1016/S1665-8574(14)70101-2. Consultado el 11 de enero de 2023. «Por otra parte, en lo que respecta a la preeminencia de un discurso autoritario conservador elaborado sobre la historia reciente de violencia y posterior pacificación, el legado fujimorista se presenta dominante en tanto haber posicionado una memoria oficial sobre las causas de la violencia, los artífices de la pacificación y la exaltación del orden y la gobernabilidad como garantía de crecimiento». 
  167. Luque, José Carlos; Hernández Vinalay, Kenya (2022). «Neoliberalismo y ciudadanía social en el Perú: el fujimorismo y sus antecedentes». En Rios Burga, Jaime R.; Rojas Ramos, Moisés K., eds. Pandemia, conciencia posible y crisis del neoliberalismo en América Latina (Edición digital). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO. pp. 282-298. ISBN 978-612-5025-31-9. Consultado el 1 de noviembre de 2023. «En esta lógica se hicieron populares dos categorías para clasificar a los individuos en el Perú: "terroristas" y "ciudadanos" o "patriotas", las que pueden resumirse de la siguiente manera terroristas/patriotas. Los primeros eran señalados como los responsables de la violencia política. Caer en esta categoría traía como consecuencia inmediata el ser clasificado como un "no ciudadano", un elemento profano y peligroso que no compartía la liturgia de la comunidad imaginada, y que era una amenaza que debía ser eliminada. El patriota, en cambio, era considerado aquel que velaba por el orden y la seguridad pública, espacios que había que cautelar aún a costa de emplear medios ilegítimos. Los que caían en la clasificación "terroristas" eran objeto de desciudadanización y de exclusión política y social. Esta configuración se mantendría durante los siguientes años». 
  168. a b Burt, Jo-Marie (26 de junio de 2006). «Jugando a la política con el terror: el caso del Perú de Fujimori». Debates en Sociología (31): 27-54. ISSN 2304-4284. doi:10.18800/debatesensociologia.200601.002. Consultado el 8 de diciembre de 2023. «'La lógica militar', según Susana Villarán, ex secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de los Derechos Humanos en los años noventa, "consiste en que las Fuerzas Armadas vencieron al enemigo y ahora la población debe estar agradecida"». 
  169. Siles Vallejos, Abraham (1 de noviembre de 2015). «La lucha antiterrorista en el Perú: agujeros negros legales, agujeros grises y el arduo camino constitucional. Lecciones peruanas para la guerra contra el terrorismo global». Derecho PUCP (75): 75-94. ISSN 2305-2546. doi:10.18800/derechopucp.201502.004. Consultado el 20 de junio de 2024. «De otro lado, la potestad presidencial de ordenar la intervención de las Fuerzas Armadas en el control del orden interno fue ampliamente utilizada. Así, las Fuerzas Armadas intervienen en más de dos tercios de los casos (603 decretos, iguales al 69,6%). Además, la modalidad de intervención es casi siempre la que les encomienda tomar por completo el control del orden interno, en reemplazo de la Policía (548 casos, equivalentes al 90.9 %). Por lo que se refiere a los derechos fundamentales, los casos en los que el presidente determinó su suspensión fueron 635 (equivalentes al 73.3 %). Por último, respecto de la duración prevista —considerando solo aquellos decretos que instauran o prorrogan el estado de emergencia (839 decretos)—, la gran mayoría estipuló el máximo constitucional de 60 días (722 decretos, que corresponden al 86.1 % del subconjunto)». 
  170. Sigmund, Paul E. (1 de mayo de 2009). Religious Freedom and Evangelization in Latin America: The Challenge of Religious Pluralism (en inglés). Wipf and Stock Publishers. p. 267. ISBN 978-1-60608-673-5. Consultado el 4 de agosto de 2023. 
  171. Barrera Rivera, Paulo; Pérez, Rolando (2013). «Evangélicos y política electoral en el Perú. Del “fujimorato” al “fujimorismo” en las elecciones nacionales del 2011». Estudos de Religião 27 (1): 237-256. ISBN 0103-801X. doi:10.15603/2176-1078/er.v27n1p237-256. Consultado el 8 de agosto de 2023. 
  172. «Mirko Lauer señala que Juan Luis Cipriani ganó...». Gopher Archive. 10 de enero de 1999. Consultado el 12 de mayo de 2024. 
  173. Diario Gestión (15 de enero de 1999). «Monseñor Juan Luis Cipriani, nuevo arzobispo de Lima, afirmó...». Gopher Archive. Consultado el 13 de mayo de 2024. 
  174. Murillo, Ana (25 de mayo de 1990). «Guerra de religión en la campaña electoral para la presidencia peruana». El País. ISSN 1134-6582. Archivado desde el original el 13 de agosto de 2019. Consultado el 8 de agosto de 2023. 
  175. Pérez Guadalupe, José Luis (5 de diciembre de 2019). «Las nuevas formas políticas de representación religiosa». En Portocarrero Suárez, Felipe; Vergara, Alberto, eds. Aproximaciones al Perú de hoy desde las ciencias sociales. Universidad del Pacífico. pp. 170-171. ISBN 978-9972-57-429-0. Consultado el 20 de agosto de 2023. 
  176. Berger, Peter L., ed. (2008). The desecularization of the world: resurgent religion and world politics. Ethics and Public Policy Center. p. 43. ISBN 978-0-8028-4691-4. Consultado el 29 de septiembre de 2023. «The Evangelical minority in Peru was mobilized with other outgroups as part of “Cambio 90,” the successful presidential campaign of Alberto Fujimori. The aim of Fujimori’s campaign organizers was to gain access to the indigenous vote and the world of small vendors through the Evangelical network. Nineteen Protestants were elected to the congress in that 1990 election, mostly from the historical churches, and a Baptist pastor became second vice-president. After the election, however, Fujimori marginalized his support of Evangelicals and opened negotiations with the Catholic Church». 
  177. Pérez Guadalupe y Amat y León, 2022, p. 61. «A comienzos del siglo xxi, aparece el libro de Tomás Gutiérrez (2000), El "hermano" Fujimori. En este trabajo, surgido en el contexto de un año electoral, Gutiérrez postula que "la clave del triunfo de Fujimori no fue otra que la participación de los evangélicos, quienes […] consiguieron facilitarle acceso al corazón del pueblo peruano". […] En síntesis, Gutiérrez concluye que "las bases de ‘CAMBIO 90’ las proporcionan las iglesias evangélicas, en especial las de corte conservador y con una posición fundamentalista". […] Asimismo, para Gutiérrez es significativo el avance de "evangelistas a evangélicos", como reconocimiento público en los medios, así como en el sentido popular, es decir, que puede constituir un paso significativo el desterrar el uso del término "evangelistas", como una manera despectiva, a un tratamiento más ciudadano y respetuoso con el uso del término "evangélicos"».
  178. Pérez Guadalupe y Amat y León, 2022, p. 67. «Según Gutiérrez, el saldo positivo para los evangélicos fue que la iglesia como colectivo religioso perdió el mito del apoliticismo. Los sectores más conservadores que cuestionaron el rol de defensa de los derechos humanos de parte del CONEP, algunos años antes, ahora se involucraban con entusiasmo en la nueva aventura política de Fujimori, demostrando que el problema de los evangélicos nunca fue la participación política en sí, sino, más bien, el signo o el contenido de la propuesta política que se defiende. El debilitamiento de los partidos políticos tradicionales, la crisis de las izquierdas a nivel mundial y el temor en la población como consecuencia del fenómeno subversivo y la violencia política existente, fueron el gran caldo de cultivo que hizo que la Iglesia Evangélica diera el paso definitivo a su ingreso a la arena político electoral.».
  179. Pérez Guadalupe y Amat y León, 2022, p. 61. «Desde marzo de 1991, ya se venían dando “las primeras expulsiones de evangélicos, entre los que figuraban Mario Soto, Juana Avellaneda, y Guillermo Yoshikawa” (p. 66). “De allí en adelante, las noticias de la oposición entre Carlos García García, representando a los evangélicos expulsados y renunciantes, se sucedieron hasta que el 13 de mayo de 1991, aparece una noticia que terminará por sellar la total separación del bloque mayoritario de evangélicos —no sólo de ‘Cambio 90’, sino de la confianza en el Presidente Fujimori: ‘Nació FE’ [Frente Evangélico]”. […] La idea de consolidar una especie de ‘bancada evangélica’, a través de la creación del FE, terminó por convertirse en un proyecto inconcluso: el cierre del Congreso en abril de 1992 confirmó el alejamiento definitivo de la gran mayoría de los evangélicos que iniciaron la aventura política fujimorista en 1990».
  180. Chávez Yacila, Rosa (25 de abril de 2021). «Guillermo Flores: “ha habido una sobreutilización del discurso cristiano en la política desde el ‘90”». Ojo Público. Consultado el 2 de octubre de 2023. «Si bien los discursos religiosos siempre han tenido una influencia en la política peruana, ha habido una sobreutilización de discursos de corte cristiano desde el ‘90. Cuando Fujimori asumió la presidencia, su vicepresidente, Carlos García y García era evangélico, pero no tenía una agenda propia. El real detonador del discurso religioso peruano como lo conocemos ahora se da en 1992, con el autogolpe». 
  181. Maxwell, Cameron A.; Mauceri, Philip (1 de noviembre de 2010). Peruvian Labyrinth: Polity, Society, Economy (en inglés). Penn State Press. p. 168. ISBN 978-0-271-04324-1. Consultado el 4 de agosto de 2023. 
  182. Morón Pastor, Eduardo Andrés; Sanborn, Cynthia Ann (2007). Los desafíos del policymaking en el Perú: actores, instituciones y reglas de juego. Documento de trabajo del Centro de Investigación (Primera edición). Universidad del Pacífico. pp. 26-27. ISBN 978-9972-57-108-4. Consultado el 25 de noviembre de 2023. «El puntero para llenar [el vacío de liderazgo político] era Vargas Llosa, quien lideraba una alianza de partidos e independientes (el Frente Democrático o Fredemo), con una agenda política neoliberal y un generoso respaldo de prominentes miembros de las élites empresariales, políticas y eclesiásticas. […] [P]ero a medida que el Fredemo mostraba sus contradicciones internas, los votantes buscaron otras alternativas. […] [Posteriormente], la mayoría liderada por el Fredemo en el Congreso apoyó sus iniciales políticas de ajuste, y las subsecuentes reformas de liberalización del mercado, los legisladores se opusieron a las acciones presidenciales que no se hallaban claramente dentro de los límites de la Constitución de 1979, en especial a los decretos legislativos del Ejecutivo que subvertían la legislación regular o que violaban las libertades civiles (Schmidt 2004: 35)». 
  183. Roldán, Julio (2000). Vargas Llosa, entre el mito y la realidad: posibilidades y limites de un escritor latinoamericano comprometido. Tectum Verlag. pp. 232, 233. ISBN 978-3-8288-8160-0. Consultado el 20 de agosto de 2023. 
  184. González González, Miguel Ángel (2004). El Perú bajo Fujimori: alumbramiento, auge y ocaso de una dictadura peruana. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. p. 102. ISBN 84-669-2639-9. Consultado el 8 de septiembre de 2023. «Lo cierto es que el afamado escritor [Mario Vargas Llosa] era la mejor carta de presentación en los ámbitos nacional e internacional con la que podían contar tanto el proyecto neoliberal como los partidos conservadores que le daban un apoyo más oportunista que decidido; en este sentido, varios autores (Grompone, 1987; Lauer, 1988; Abad y Garcés, 1993) han puesto de manifiesto como, a finales de los 80, se asiste a un esfuerzo de los sectores conservadores peruanos, constituidos en una “nueva derecha”, para aproximarse, con fines políticos y electorales, a los sectores populares e informales». 
  185. Boisard, Stéphane; Giménez, María Julia (21 de febrero de 2022). «Defender el liberalismo con piedras y tanques: Mario Vargas Llosa y la Fundación Internacional para la Libertad». Nuevo Mundo Mundos Nuevos. Nouveaux mondes mondes nouveaux - Novo Mundo Mundos Novos - New world New worlds. ISSN 1626-0252. doi:10.4000/nuevomundo.87306. Consultado el 18 de agosto de 2023. 
  186. Tanaka, Martín; Vera Rojas, Sofía; Barrenechea, Rodrigo (2009). «Think tanks y partidos políticos en el Perú: precariedad institucional y redes informales». Dime a quién escuchas... Think tanks y partidos políticos en América Latina. Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral. pp. 209-210. ISBN 978-91-85724-73-4. Consultado el 28 de febrero de 2024. «En este contexto, el proceso de elaboración de políticas públicas parece depender fundamentalmente del funcionamiento de redes y contactos informales entre políticos, grupos tecnocráticos y poderes de facto, antes que de mecanismos de deliberación pública institucionalizados, transparentes y con rendición de cuentas. Ello explica la sorprendente continuidad que han tenido las políticas públicas en el Perú desde la década de 1990, pese a los importantes cambios de gobierno e incluso de régimen político, que han facilitado el crecimiento económico; pero también los problemas de legitimidad del sistema político y los sesgos de las políticas públicas, que no cumplen con metas sociales y objetivos redistributivos». 
  187. Vidal Carrasco, 2020, p. 159. «Desde hace varios años, en el Perú han aumentado estos grupos antiderechos en diversos ámbitos. Han implementado una estrategia de ataque a las políticas públicas de protección de los derechos sexuales y reproductivos, basada en acciones políticas y sociales que empezaron a inicios de la década del 2000».
  188. Barrenechea, Rodrigo (18 de marzo de 2023). «¿Por qué se ha radicalizado la derecha peruana?». La Encerrona. Consultado el 2 de marzo de 2024. «La derecha peruana ha sido afectada por una ola iliberal internacional. Tal como el Chavismo introdujo un encanto en la izquierda de los 2000, el Trumpismo lo ha hecho en la derecha actual. Las copias de Trump, políticos iliberales sin autocontención («dicen las cosas como son»), están en toda la región y en el Perú. Aunque esta derecha no ha sido tan exitosa en hacerse del poder como la izquierda Chavista, se ha convertido en un horizonte, en un modelo a seguir.» 
  189. Gonzales, María Alejandra (25 de mayo de 2024). «Minedu recomendó vetar libros escolares con palabras “sensibles” para el gobierno: “educación sexual”, “conflicto armado” y “dictadura”». infobae. Consultado el 25 de mayo de 2024. 
  190. «Laura Arroyo: En muchas partes el fujimorismo siguió gobernando, aunque Keiko Fujimori no estuviera en Palacio». Ideele Radio. 29 de marzo de 2023. Consultado el 5 de septiembre de 2023. 
  191. Kahhat, Farid (7 de agosto de 2024). Paralelos históricos (y actuales) entre el Chavismo y el Fujimorismo (Comité). Comité de Lectura. Consultado el 8 de agosto de 2024 – via Youtube. 
  192. Durand, Mathieu; Godard, Henri (8 de mayo de 2007). «Las elecciones presidenciales en el Perú en 2006: un indicador de la segregación socio-espacial y de la protesta social». Bulletin de l'Institut français d'études andines (36 (1)): 165-170. ISSN 0303-7495. doi:10.4000/bifea.4699. Consultado el 7 de septiembre de 2023. «A. García y O. Humala encarnan dos opciones de sociedad: el primero se inscribe dentro de la continuidad del modelo neoliberal implantado por A. Fujimori en los años 1990 y proseguido por A. Toledo; el segundo pretende romper con este modelo y defender los intereses nacionales y las poblaciones más desfavorecidas y excluidas del modelo económico desarrollado desde hace 16 años». 
  193. Basombrío, Carlos; Gamio, Gonzalo; Salinas, Pedro (Octubre de 2006). «Los primeros pasos de Alan II». Ideele (178): 4-8. «El silencio del discurso inaugural de Alan García frente al tema del sistema anticorrupción y a las políticas de defensa de los derechos humanos ha sido profundamente revelador respecto de la actitud de un Gobierno que ha prometido imponer “orden y autoridad”, que se ha comprometido innecesariamente con iniciativas populistas y virulentas como la propuesta de aplicar la pena de muerte a los violadores de menores que asesinen a sus víctimas, o que ha asumido una actitud hostil frente al trabajo de las organizaciones no gubernamentales en materia de justicia y medio ambiente. La presencia en el Gobierno de personajes vinculados a los sectores del conservadurismo político y religioso y la desconcertante proximidad con el fujimorismo suscita serias dudas sobre la continuidad de las políticas de justicia transicional iniciadas en el Gobierno de Valentín Paniagua. En el terreno de las formas, cierto trato vertical a los ministros, y cierto discurso de corte voluntarista y paternalista —con matices religiosos de muy viejo cuño— nos devuelven al tradicional estilo de la política presidencialista, que creíamos ya desaparecido en el Perú, justamente a partir de finales del año 2000». 
  194. Miranda Delgado, Rafael Gustavo (27 de diciembre de 2022). «Sistemas políticos de pluralismo limitado y derechas resilientes. Análisis histórico comparado entre Perú y Colombia». Estudios Latinoamericanos (50-51): 37-60. ISSN 2665-329X. doi:10.22267/rceilat.225051.106. Consultado el 11 de octubre de 2023. «Alan García […] adoptó un papel conservador desde el principio, los principales sectores que respaldaron su administración fueron los grandes capitales, la iglesia católica y las Fuerzas Armadas, su preocupaciones fundamentales fueron el orden y la autoridad, y la política amigable con los grandes capitales para mantener el crecimiento económico; pero la victoria de Ollanta Humala suponía la llega de la izquierda por primera vez a la presidencia del Perú, incluso comenzó con un gabinete de centro izquierda pero solo unos meses después los cambió por uno conservador al igual que su agenda programática, planteando que en Perú no hay alternativas (Tanaka y Vera, 2008; Alcántara, 2014; Alcántara, 2013; Mcnulty, 2017)». 
  195. Godoy, José Alejandro (1 de agosto de 2022). Los herederos de Fujimori: El legado de El último dictador. Penguin Random House Grupo Editorial Perú. p. 115. ISBN 978-612-5068-07-1. Consultado el 12 de marzo de 2023. «En esas mismas semanas, la candidata de Fuerza Popular suscribió otro compromiso de honor con la denominada Coordinadora Cívica Crisitana ProValores […]». 
  196. Agencia EFE (2 de septiembre de 2018). «Keiko Fujimori dice quiso hacer “crítica constructiva” al presidente Vizcarra». www.telemetro.com. Consultado el 20 de agosto de 2023. «Al referirse a las críticas que recibe por su rechazo al enfoque de género en la educación, aseguró que en Perú se vive "en una sociedad conservadora y tradicional" y ella es "defensora de la familia"». 
  197. «Keiko Fujimori indignada por la excarcelación de altos mandos de Sendero Luminoso». El Economista. 19 de abril de 2018. Consultado el 7 de septiembre de 2023. «"Como todos recordamos, durante el Gobierno de (Valentín) Paniagua se flexibilizaron las normas antiterroristas y durante el Gobierno del señor (Alejandro) Toledo se dieron beneficios penitenciarios que hoy han sido utilizados por estos señores terroristas", agregó». 
  198. Paucar, Luis. «Keiko Fujimori retoma embestida contra la CIDH por demanda a favor de Víctor Polay: “Siempre ha protegido a terroristas”». infobae. Consultado el 3 de septiembre de 2023. 
  199. Meléndez, Carlos (23 de julio de 2019). El mal menor: Vínculos políticos en el Perú posterior al colapso del sistema de partidos. Instituto de Estudios Peruanos. p. 74. ISBN 978-9972-51-766-2. Consultado el 10 de noviembre de 2023. «La evaluación positiva de la gestión de Fujimori en el pasado, un posicionamiento ideológico intuitivo en el campo conservador y la continuidad de un discurso antiestablishment son elementos que caracterizan a los líderes y seguidores duros del fujimorismo». 
  200. Grupo de Análisis Político 50+1 (27 de febrero de 2021). Minicandidatos: Última temporada electoral de la serie política peruana. Penguin Random House Grupo Editorial. p. 72. ISBN 978-612-4272-75-2. Consultado el 20 de agosto de 2023. 
  201. Giordano, Verónica; Rodríguez, Gina Paola (28 de agosto de 2019). «Luchas memoriales y estrategias de poder de las derechas en América Latina hoy». Universitas (31): 19-36. ISSN 1390-8634. doi:10.17163/uni.n31.2019.01. Consultado el 7 de septiembre de 2023. «En 2010 se creó el partido Fuerza Popular (FP), y desde ese mismo momento el relato fujimorista construido sobre el pasado reciente aparece desdoblado: por un lado, la defensa estricta de lo actuado por el dictador (considerado héroe pacificador) y por el otro, la condena de lo operado por su asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos (responsabilizado por los múltiples casos de corrupción y las violaciones a los derechos humanos) (“Keiko”, 2016). […] La derecha se erige sobre una memoria del pasado reciente que, tal como expone el Informe de la CVR en sus conclusiones, asume que tanto el Estado como la insurgencia minaron las identidades colectivas, destruyeron las bases materiales y morales requeridas para la organización social e inocularon una cultura del miedo que aún se respira en el país (CVR, 2003)». 
  202. Ames Cobián, Rolando (2005). «Violencia, verdad... ¿reconciliación en el Perú?». En Lerner Febres, Salomón, ed. El incierto camino de la transición: a dos años del Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Reconciliación. Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. p. 42. Consultado el 24 de marzo de 2024. «Los líderes del fujimorismo se sumaron en pleno a esta posición y fueron los más virulentos, pues su prestigio político estaba construido sobre la victoria contra Sendero Luminoso, la heroicidad, según ellos intocable, de los jefes militares y la negación de las evidencias de crímenes que la prensa había denunciado y que los comprometían directamente. Sectores ideológicos conservadores vieron en la Comisión, además, el regreso al escenario político de una izquierda que, por muy débil que sea, siempre les infunde temor, y lo mismo ocurrió con importantes empresarios politizados, marcados sin duda por el recuerdo de los crímenes de Sendero Luminoso.» 
  203. «Opus Dei y Teología de la Liberación». La Red 21. 5 de abril de 2005. Consultado el 9 de febrero de 2025. 
  204. Aguilar de la Cruz, 2022, p. 305. «[L]os evangélicos políticos, en especial después del 2006, se han caracterizado por participar de manera improvisada, sin una formación política profesional, en partidos de centroderecha, específicamente en el fujimorismo y sus aliados, que encuentran en la prédica moral un punto de convergencia con las mayorías».
  205. Alemán Mori, Luis (2018). «Activismo conservador evangélico contra la unión civil no matrimonial». Argumentos (Instituto de Estudios Peruanos) 12 (1): 42-48. ISSN 2076-7722. Consultado el 5 de septiembre de 2022. «Durante muchos años, la Iglesia católica ha sido la principal institución que ha regulado y resguardado una moral sexual. […] [E]l conservadurismo católico (nacional y regional) ha optimizado sus estrategias con el objetivo de penetrar en las instituciones del Estado, participar en las discusiones políticas e intervenir en la formulación [de] leyes. […] Sin embargo, dicha injerencia política ya no es ejercida exclusivamente por el catolicismo. En los últimos cinco años, un sector conservador de las Iglesias Evangélicas ha aunado esfuerzos para evitar la aprobación de normativas que vayan en contra de sus principios morales. […]». 
  206. Barrera Rivera, Paulo (2017-12). «“Don’t you mess with my children”—Conservative Inter-religious Cooperation in Peru in the XXI Century». International Journal of Latin American Religions (en inglés) 1 (2): 296-308. ISSN 2509-9957. doi:10.1007/s41603-017-0030-5. Consultado el 29 de septiembre de 2023. «The political participation of evangelicals at the beginning of the twenty-first century is changing clearly and the tendency is for greater participation of Pentecostals and charismatics (Barrera 2006). The argument used today to justify political participation is that the church throughout the world is undergoing a new Bspiritual awakening, one of its effects being "a review of its role in the world." The goal is not just to gain space in Congress. A new political agenda based on religious morality guides the articulations of several Pentecostal churches with Fujimori and with the Catholic Church». 
  207. Hernández Muro, Álex (2021). República de invisibles. Políticas, ciudadanía y activismos LGTBIQ+. Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú. p. 63. ISBN 978-612-48745-7-4. Consultado el 11 de septiembre de 2023. «Emma Cadenas (periodista, educadora y teóloga transgénero) explica que existen facciones conservadoras del catolicismo, como el Opus Dei, que tienen una gran convergencia con el evangelicalismo fundamentalista: «lo curioso es que este fundamentalismo evangélico ha terminado aliándose con su enemigo histórico, que es el catolicismo romano. Esto nos permite entender que la verdadera naturaleza de estos dos movimientos es política» (comunicación personal, 1 de marzo de 2021).» 
  208. Azurín, Alessandro (10 de marzo de 2021). «Milagros Aguayo: La empresaria de la fe que López Aliaga pretende llevar al Congreso». Sudaca - Periodismo libre y en profundidad. Consultado el 11 de septiembre de 2023. «“La mitad de nuestras listas son pastores o líderes evangélicos. Los números uno en nuestro país”, dijo orgulloso el candidato presidencial [Rafael López Aliaga] en la presentación de sus candidatos para las elecciones generales de abril». 
  209. Janos, Erika; Espinosa, Agustín; Pacheco, Manuel (31 de diciembre de 2018). «Bases Ideológicas de la Percepción del Sistema Normativo y el Cinismo Político en Adultos de Sectores Urbanos del Perú». Psykhe 27 (1). ISSN 0718-2228. doi:10.7764/psykhe.27.1.1176. Consultado el 6 de agosto de 2023. «Ahora, sobre estas dimensiones de la escala, los resultados sugieren dos nuevas dimensiones que pueden interpretarse como consecuencias del cinismo, más allá de la mera desconfianza hacia el sistema político: (a) la idea de que las deficiencias del sistema político pueden ser aprovechadas para beneficio personal, en una dimensión que se ha denominado Laxitud Moral Política (aunque en la muestra del presente estudio esta dimensión se encuentra bajo el promedio teórico) y (b) la idea de que el sistema político es efectivamente deficiente y que es posible tomar acciones desde la ciudadanía para cambiarlo, lo cual iría en contra de la idea de que el cinismo normalmente se caracteriza por el escepticismo ante una posibilidad de cambio. En ese sentido, se puede apreciar una especie de dualidad del cinismo político. En primer lugar, existe una concepción negativa que va más allá de un desinterés en la participación política y que implicaría una visión acrítica del sistema y, al mismo tiempo, fomentaría una relación clientelar con el mismo. Por otro lado, coexiste esta visión positiva en donde los ciudadanos tienen que buscar de manera activa una transformación de la sociedad y así evitar que sucedan eventos considerados como perjudiciales para la salud de la sociedad». 
  210. Fiorani, Ettore (24 de diciembre de 2020). «¿El Perú es conservador?». Peru21. Consultado el 17 de agosto de 2023. 
  211. «Federico Salazar: "PPK es un mercantilista" [Video]». peru21.pe. 22 de agosto de 2019. Consultado el 28 de enero de 2025. 
  212. León, Valeri (8 de diciembre de 2023). «Patricia Benavides reaparece junto a jefe de Fuerzas Armadas tras ser suspendida». infobae. Consultado el 8 de diciembre de 2023. 
  213. «Intrigas e historias de la fiscal suspendida y su abogado». IDL. 10 de diciembre de 2023. Consultado el 11 de diciembre de 2023. «La de Jaime Villanueva es una historia de cambios de bando, intrigas y traiciones: un funcionario de trayectoria sinuosa que transitó por el castillismo […] y desembocó en su estrecha e intrigante colaboración con la prensa y empresarios lumpen de la ultraderecha (sin contar sus maniobras en el Congreso) utilizando su gran posición de poder en el Ministerio Público para servir a los fines de Patricia Benavides como su asesor, representante, intermediario y cómplice. […] Esa mezcolanza se vio, por ejemplo, en el evento que tuvo lugar en el Colegio de Abogados de Lima la tarde del jueves 7, al que asistieron representantes de la ultraderecha como Ángel Delgado, presidente de la Coordinadora Republicana, quien se sentó en las butacas de la primera fila junto a la suspendida fiscal de la nación». 
  214. Gonzales, María (25 de enero de 2024). «Exjefe del Comando Conjunto FF.AA, investigado por muertes en protestas, recibirá honores del Colegio Abogados de Lima». infobae. Consultado el 28 de enero de 2024. 
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  216. Redacción EC (31 de marzo de 2024). «Ministro de Defensa afirma que presencia de altos mandos de las FF.AA junto a Dina Boluarte es “un hecho político”». El Comercio. ISSN 1605-3052. Consultado el 1 de abril de 2024. 
  217. Casimiro, Diego (19 de junio de 2024). «Congreso es rechazado por los principales CEO del país: Solo el 1% lo respalda, según encuesta de Ipsos». infobae. Consultado el 19 de junio de 2024. 
  218. Patriau, Enrique (19 de junio de 2024). «Los empresarios levantan su voz contra el Congreso y el Gobierno». larepublica.pe. Consultado el 20 de junio de 2024. 
  219. «Dina Boluarte no asistirá al CADE 2024 debido a la desaprobación de los líderes empresariales». La Primera. 28 de noviembre de 2024. Consultado el 28 de noviembre de 2024. 
  220. Ilizarbe Pizarro, Carmen (2023-08). «PERÚ 2022: COLAPSO DEMOCRÁTICO, ESTALLIDO SOCIAL Y TRANSICIÓN AUTORITARIA*». Revista de ciencia política (Santiago) 43 (2): 349-375. ISSN 0718-090X. doi:10.4067/s0718-090x2023005000116. Consultado el 10 de noviembre de 2023. «Ese desbalance (luego del enfrentamiento cíclico entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo) se ha producido en beneficio de una alianza conservadora que agrupa al Ejecutivo de Dina Boluarte, el Congreso, y el Tribunal Constitucional designado por éste (Tanaka 2023), con el concurso de las Fuerzas Armadas y policiales y las élites empresariales. Esta alianza conservadora instituyó un gobierno autoritario que no opera en los marcos normativos del régimen democrático respetando los derechos humanos ( Burt 2022 ; Tanaka 2023 ; Ilizarbe 2023 ) y que no logró legitimidad social. […] [Previo a su consolidación se inició] la emergencia de una ola conservadora durante la contienda electoral (2021) que atravesaba el espectro ideológico de derecha e izquierda y la atomización de organizaciones políticas que alcanzan representación en el Congreso. La fuerza de esa ola conservadora y autoritaria se expresaba en la ventaja electoral que alcanzaron en la primera vuelta presidencial los candidatos Pedro Castillo, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, todos ellos defensores vocales –aunque con importantes matices—de prácticas autoritarias y mano dura (Muñoz 2021). Eventualmente, en el 2022 cristalizaría una alianza conservadora en el Congreso que luego lideraría una coalición conservadora que incluye a la presidenta Dina Boluarte, las élites empresariales y las fuerzas del orden (Tanaka 2023)». 
  221. Candia, Miguel Ángel (25 de septiembre de 2024). «Congreso busca blindar sus decisiones y aprobar procesos competenciales». larepublica.pe. Consultado el 10 de octubre de 2024. 
  222. Gilbert, Abel (19 de julio de 2023). «La presidenta de Perú califica de "guerra" las protestas en su contra». elperiodico. Consultado el 19 de agosto de 2023. «Boluarte reemplazó al destituido Pedro Castillo en diciembre pasado. Aunque pertenecían al mismo partido, Perú Libre, en apariencias de izquierdas, la mandataria provisional no dudó en aliarse con los sectores más conservadores para manejar el Ejecutivo hasta 2026». 
  223. Ruiz, Gonzalo (29 de enero de 2023). «El deterioro de la política en Perú, combustible de la crisis que desangra al país». Clarín. Consultado el 8 de enero de 2025. «La hoy mandataria era vicepresidenta por el partido izquierdista Perú Libre, de Pedro Castillo, pero desde la destitución del ex mandatario, quien el 7 de diciembre intentó cerrar el Parlamento y gobernar por decreto, su apoyo se basa en las bancadas conservadoras». 
  224. Ilizarbe Pizarro, Carmen (2023-08). «PERÚ 2022: COLAPSO DEMOCRÁTICO, ESTALLIDO SOCIAL Y TRANSICIÓN AUTORITARIA*». Revista de ciencia política (Santiago) 43 (2): 349-375. ISSN 0718-090X. doi:10.4067/s0718-090x2023005000116. Consultado el 10 de noviembre de 2023. «Ese desbalance (luego del enfrentamiento cíclico entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo) se ha producido en beneficio de una alianza conservadora que agrupa al Ejecutivo de Dina Boluarte, el Congreso, y el Tribunal Constitucional designado por éste (Tanaka 2023), con el concurso de las Fuerzas Armadas y policiales y las élites empresariales. Esta alianza conservadora instituyó un gobierno autoritario que no opera en los marcos normativos del régimen democrático respetando los derechos humanos ( Burt 2022 ; Tanaka 2023 ; Ilizarbe 2023 ) y que no logró legitimidad social. […] [Previo a su consolidación se inició] la emergencia de una ola conservadora durante la contienda electoral (2021) que atravesaba el espectro ideológico de derecha e izquierda y la atomización de organizaciones políticas que alcanzan representación en el Congreso. La fuerza de esa ola conservadora y autoritaria se expresaba en la ventaja electoral que alcanzaron en la primera vuelta presidencial los candidatos Pedro Castillo, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, todos ellos defensores vocales –aunque con importantes matices—de prácticas autoritarias y mano dura (Muñoz 2021). Eventualmente, en el 2022 cristalizaría una alianza conservadora en el Congreso que luego lideraría una coalición conservadora que incluye a la presidenta Dina Boluarte, las élites empresariales y las fuerzas del orden (Tanaka 2023)». 
  225. «Conflictividad perpetua: una ruta hacia la estabilidad en el Perú». International Crisis Group. 8 de febrero de 2024. Consultado el 13 de febrero de 2024. «Contra todo pronóstico, un año después de esta oleada de manifestaciones, Boluarte permanece en el poder gracias a una coalición que antes habría parecido inverosímil con grupos conservadores del Congreso y sectores empresariales, respaldada por las fuerzas de seguridad». 
  226. Guardamino Soto, Bibiana (1 de septiembre de 2024). «Fusión del MIMP y el Midis: el impacto de un atentado contra los derechos de la mujer y la falta de transparencia desde el Gobierno». infobae. Consultado el 1 de septiembre de 2024. «Liz Meléndez (directora ejecutiva del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán) consideró que la puesta en marcha de la fusión entre el Midis y el MIMP no es más que un “pacto político entre sectores fundamentalistas y el Gobierno”, y no a una intención de promover eficiencia en el Estado, como se viene planteando desde el Ejecutivo». 
  227. «Félix Reátegui: Es un contrasentido que el gobierno rinda homenaje a quien el Estado encontró culpable de graves delitos». Convoca.pe. 14 de septiembre de 2024. Consultado el 15 de septiembre de 2024. «“Estamos ante un gobierno que tiene una convicción autoritaria y conservadora, muy próxima al fujimorismo”, asegura Félix Reátegui». 
  228. Tanaka, Martín (2024). «Perú en 2023: de la polarización a la coalición conservadora y populista durante el gobierno de Dina Boluarte». Revista de ciencia política (Santiago) 44 (2). ISSN 0718-090X. doi:10.4067/s0718-090x2024005000123. Consultado el 12 de octubre de 2024. 
  229. «La derecha conservadora no conoce la realidad de provincias cuya población exige justicia advierte analista.». La Decana. 7 de septiembre de 2024. Consultado el 8 de septiembre de 2024. 
  230. a b Lengua, Christian (1 de diciembre de 2023). «Peruanos de verdad y Roger Waters en Lima: la música como un instrumento de manifestación política». infobae. Consultado el 1 de diciembre de 2023. «"El problema es que en nuestro país, la política está muy mal vista hace décadas, y con mucha razón, quizás. En muchos aspectos la gente prefiere evitar la política. […] Está deslegitimada y es por eso que a muchos artistas, quizás por temor de perder a su público, evitan opinar de política y no se dan cuenta de que al final todo es político, incluso el silencio ante situaciones de corrupción, de crímenes, de autoritarismo, el silencio puede ser cómplice de este tipo de posiciones", apunta a Infobae Perú [el músico y periodista Fernando Pinzás]. […] Indicó que hay muchos músicos que de repente no son conscientes de la importancia de sentar una posición política y hay mucho temor. "En parte se debe a que somos una sociedad conservadora en la cual pocos se atreven a decir las cosas como son y el que lo hace son muchas veces vilipendiados o censurados", precisó». 
  231. Asensio, Raúl (29 de mayo de 2024). «Una anomalía peruana». El Comercio. ISSN 1605-3052. Consultado el 4 de junio de 2024. 
  232. Adrianzén, Alberto (12 de octubre de 2023). «El cine peruano, la "nueva derecha" y la "batalla cultural"». El Búho. Consultado el 19 de octubre de 2023. 
  233. Gil Piedra, 2022, p. 34. «[L]a derecha ha logrado articular, por lo menos, dos ejes programáticos que parecen ser ineludibles dentro de su agenda política. El primero de ellos opera sobre la defensa del modelo económico amparado en la Constitución de 1993. Como señalan Vergara y Encinas (2019), la confianza en el libre mercado es lo que genera "cohesión ideológica" entre los actores de la derecha, es el consenso neoliberal lo que los unifica, a falta de una plataforma orgánica. Por ello, los autores caracterizan a la derecha peruana como un "archipiélago conservador": unificado detrás de la defensa del modelo neoliberal, pero desorganizado en términos políticos».
  234. Goldstein, Ariel Alejandro (31 de agosto de 2024). «Perú: la derecha radical en transición hacia un orden autoritario». Brazilian Journal of Latin American Studies 23 (48): 237-261. ISSN 1676-6288. doi:10.11606/issn.1676-6288.prolam.2024.211263. Consultado el 6 de septiembre de 2024. 
  235. Pease, Franklin (1993). Perú: Hombre e Historia III. Lima: La República. p. 181. Consultado el 26 de abril de 2020. «Se ha mencionado con frecuencia la alternabilidad de proyectos conservadores y liberales; ello no es falso, pero quizás no es -a la vez- tan cierto. Aun los más liberales criterios empleados fueron conservadores en el sentido de que se mantenían dentro de las viejas pautas virreinales que consideraban al Estado como la fuente de los beneficios y de la riqueza, al Estado como productor del bien público y de la bonanza económica. […] Así, la primera República no fomentó el crecimiento de un empresariado dinámico, y fue conservadora en su diseño de un Estado con marcada tendencia al monopolio y al centralismo. Resultaría interesante investigar detenidamente el comportamiento de los comerciantes extranjeros, representantes voceados del liberalismo económico, pues al parecer aprendieron muy rápidamente como hacer negocios bajo las mismas pautas tradicionales». 
  236. Chueca, Francisco Quiroz (13 de noviembre de 2018). «Conmemoraciones e historiografía». En Líneas Generales (002): 17-29. ISSN 2616-6658. doi:10.26439/en.lineas.generales2018.n002.2664. Consultado el 14 de octubre de 2023. «No es posible hablar de una sola tendencia en la historiografía y, antes bien, nuestra historiografía ratifica su ancestral carácter conflictivo. La nueva tendencia conservadora ve la historia peruana en positivo en medio de un auge neoliberal exportador de minerales y de grandes obras de infraestructura que imprime optimismo económico y social al país». 
  237. Ilizarbe Pizarro, Carmen (25 de julio de 2022). «Soberanía Popular y Sujetos Políticos Emergentes: Reflexiones Desde el Perú del Siglo XXI». Anuario de la Escuela de Historia Virtual (21): 75-96. ISSN 1853-7049. doi:10.31049/1853.7049.v.n21.34648. Consultado el 15 de abril de 2024. «El neoliberalismo fue institucionalizado estructuralmente a través del cambio constitucional y la reforma del Estado, en medio de un conflicto armado interno en el quel a figura de Sendero Luminoso y el extremismo de izquierda fueron usadas para legitimar e invisibilizar el discurso neoliberal.» 
  238. a b Poole, Deborah (28 de diciembre de 2012). «Corriendo riesgos: normas, ley y participación en el Estado neoliberal». Anthropologica 30 (30): 83-100. ISSN 2224-6428. doi:10.18800/anthropologica.201201.005. Consultado el 26 de octubre de 2023. «Con la reforma neoliberal del Estado en los ochenta y la nueva Constitución de 1993, la fuerza normativa de la ley ya no radica en esta lógica social de una ciudadanía que revindica sus derechos sociales. En el Derecho administrativo y fiscal neoliberal mas bien, la «fuerza de la ley» emerge precisamente de los discursos técnicos con los que el Estado busca universalizar (o «igualar») los derechos individuales dentro de la lógica competitiva del mercado (Plant, 2009). […] Desde esta perspectiva, la única opción que el Estado ofrece a los cooperativistas es la conversión en una «empresa» y la repartición de sus terrenos bajo títulos particulares. En este sentido, las acciones de los cooperativistas al repartir sus tierras se adecuan a una lógica jurídica neoliberal según la cual el fin del Derecho es el de consagrar y privilegiar los derechos individuales en el contexto del mercado». 
  239. Contreras, Carlos; Monsalve, Martín (2022). El Estado y los empresarios en la historia económica del Perú independiente. Nudos de la República. Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú. p. 158. ISBN 978-612-49142-3-2. Consultado el 14 de octubre de 2023. «El Consenso de Washington retomaba las ideas del liberalismo económico del siglo xix, por lo que fue bautizado como «neoliberalismo». Por tener que batallar contra las medidas redistributivas del keyneseanismo de mediados del siglo xx, que habían propiciado diversos programas estatales de ayuda social y empleo, y en América Latina, contra el desarrollismo, que le sumaba a ello, las estrategias de participación del Estado para el logro de una revolución industrial, el neoliberalismo exacerbó algunas líneas maestras del liberalismo clásico, como la exclusión del Estado de las tareas de producción y distribución de bienes, el fiel cumplimiento del equilibrio entre los ingresos y egresos fiscales y la estabilidad de la moneda». 
  240. a b López Lozano, Rafael Baldomero (30 de junio de 2019). «Influencia del neoliberalismo en los principios y valores de las elites empresariales de la ciudad de Lima, Perú». Entramado 15 (2): 202-215. ISSN 2539-0279. doi:10.18041/1900-3803/entramado.2.5714. Consultado el 20 de octubre de 2023. «La mayoría de los entrevistados conciben la nacionalidad peruana sobre la base de un neoliberalismo criollo, esto es, la adaptación del pensamiento neoliberal clásico al contexto peruano. Este sostiene que una comunidad política se encuentra compuesta por individuos que para progresar deben enriquecerse, siendo la única posibilidad de "salir adelante" el trabajo productivo dentro de un mercado libre. […] Esta narrativa tiene como objetivo integrar a otros a nivel de sociedad [y] brinda protagonismo a los empresarios en la vida política nacional y asegurar sus intereses. […] Por otro lado, la hegemonía del pensamiento neoliberal no solo parte de la economía sino de la vida en general, siendo esta su forma de concepción de la sociedad. Ella representa a la nación en el sentido de una comunidad de individuos con intereses distintos que para progresar económicamente deben entender que el trabajo es la única forma de generar bienestar. En ese sentido, dentro de los gremios empresariales se genera la riqueza de todos y eso les permite ganar un liderazgo en la toma de decisiones del rumbo de la sociedad». 
  241. a b Tegel, Simeon. «How Peru Laid the Groundwork for an Oil Spill Disaster». Foreign Policy (en inglés estadounidense). Consultado el 23 de febrero de 2022. 
  242. Orihuela, José Carlos (Enero–Junio 2020). «El consenso de Lima y sus descontentos: del restringido desarrollismo oligarca a revolucionarias reformas estructurales». Revista de historia (Concepción) 27 (1): 77-100. 
  243. Holland, Lynn (30 de julio de 2014). «The House on the Mountain: How Mining Corrodes Democracy in Peru». Council on Hemispheric Affairs (en inglés estadounidense). Consultado el 23 de febrero de 2022. 
  244. Duárez Mendoza, Jorge Luis (Agosto de 2014). «Los estudios sobre el neoliberalismo en el Perú: entre legitimadores del discurso y críticos de la dominación». Revista de Sociología (24): 281-305. ISSN 1609-7580. Consultado el 24 de octubre de 2023. «[…] Víctor Vich ha analizado cómo cierta industria cultural en el Perú ha reproducido un mensaje con el objetivo de reforzar entre la población las promesas de la sociedad de mercado. Relacionando los contenidos de dos programas de televisión con alta sintonía con la reestructuración de los mercados de música popular, el autor identifica una nueva narrativa que busca incluir a amplios sectores sociales del país (los que en palabras de Arellano serían las otroras “clases menos favorecidas” del país) en los éxitos obtenidos por el neoliberalismo […]». 
  245. Alarco, 2024, p. 236-237. «Un autor relevante que está contribuyendo a la construcción de esta narrativa conservadora es Jaime de Althaus, quien en su columna titulada La reintegración, se refería a que lo único que sostiene casi milagrosamente el país es la economía, gracias al modelo recogido en la Constitución de 1993. […] Para de Althaus esto requiere de acuerdos para aprobar las reformas que ayuden a destrabar y repotenciar el modelo económico, que ha sido, a su juicio, ahogado por una proliferación de normas, requisitos y obligaciones que imponen costos que las pequeñas y medianas empresas no pueden pagar, y que anulan buena parte de la libertad económica indispensable para desplegar la iniciativa creativa de las y los peruanos».
  246. Lamas Zoeger, Leonor; Espinoza Portocarrero, Juan Miguel (2020). «¿Emprendedores y decentes?: una mirada histórico-comparativa a la raza, la distinción y la ciudadanía en el Perú contemporáneo». En Cánepa Koch, Gisela; Lamas Zoeger, Leonor, eds. Épicas del neoliberalismo: Subjetividades emprendedoras y ciudadanías precarias en el Perú. Pontificia Universidad Católica del Perú. pp. 170-171. ISBN 978-612-4355-06-6. Consultado el 21 de octubre de 2023. 
  247. a b Drinot, 2014, p. 175. «At the same time, critics have commented on the ways in which neoliberal reforms in the economic sphere, begun by Fujimori (1990–2001) but continued by both Toledo (2001–2006) and García (2006–2011), have not led, as some theorists assume, to the consolidation of an idealized liberal democracy, but rather to a suboptimal politics characterized by clientelism, corruption, limited accountability, and authoritarianism. Perhaps inevitably, Peruvians have little to no confidence in their country’s public institutions and a high percentage view democracy as suspect».
  248. Figueroa, Adolfo (1982). «El problema distributivo en diferentes contextos sociopolíticos y económicos: Perú, 1950-1980». Desarrollo Económico 22 (86): 163-185. ISSN 0046-001X. doi:10.2307/3466386. Consultado el 12 de octubre de 2023. 
  249. Levitsky, Steven (Otoño de 2014). «First Take: Paradoxes of Peruvian Democracy: Political Bust Amid Economic Boom?». ReVista. Archivado desde el original el 22 de noviembre de 2014. Consultado el 24 de octubre de 2023. 
  250. Alarco, 2024, pp. 245. «Con respecto al diagnóstico tenemos coincidencias en el sentido de que el Perú ha sido uno de los países más afectados por la pandemia de COVID-19 en términos de impactos económicos y de salud, así como en el deterioro de las mejoras sociales alcanzadas durante las dos décadas anteriores. La magnitud de la pérdida de bienestar durante la crisis reveló la fragilidad de esas mejoras. […] [Esta] crisis también ha acentuado las desigualdades territoriales persistentes, así como las diferencias en el acceso a activos productivos y servicios públicos entre minorías: mujeres, pueblos indígenas y afroperuano».
  251. Murakami, Yusuke (2012). Perú en la era del chino: la política no institucionalizada y el pueblo en busca de un salvador. Ideología y Política (Segunda edición revisada y actualizada). Instituto de Estudios Peruanos. p. 45. ISBN 978-9972-51-345-9. Archivado desde el original el 27 de septiembre de 2023. Consultado el 27 de septiembre de 2023. «Teniendo en cuenta lo anterior, es dable preguntarse: ¿por qué se le llama “neopopulismo” a la política de Fujimori? Para responder a esta pregunta es importante tomar en cuenta que mientras el populismo convencional se desarrolló bajo un esquema que asignaba al Estado un desempeño importante en la economía y la sociedad así como en la protección de las industrias internas, en el caso de Fujimori, el populismo se amoldó a las políticas “neoliberales” de minimizar en lo posible el rol del Estado, impulsar la apertura y liberalización de la economía y perfeccionar la economía de mercado». 
  252. Alegría, Alicia (30 de noviembre de 2020). «La controversia en torno al enfoque de género en el currículo nacional de educación básica en el Perú por parte de la campaña #ConMisHijosNoTeMetas». La Colmena (13): 8-17. ISSN 2220-4490. Consultado el 9 de agosto de 2023. «Según Maruja Barrig (2002), en el Perú de los años noventa, el desarrollo del neoliberalismo viene conjuntamente acompañado con políticas a favor del enfoque de género, dada la “alianza implícita” del gobierno de Fujimori con los organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales feministas en la Conferencia de Beijing en 1995. En esta, como señala Barrig (2002), el Estado se compromete, de manera general, a incentivar políticas para las mujeres, lo que permitió intervenir mediante programas de “planificación familiar”. Paradójicamente, lo que se presentó como una manera de empoderar a las mujeres sobre su vida sexual, condujo a la aplicación de un conjunto de políticas de esterilización que se implementaron privilegiando la maximización del capital sobre los derechos de los cuerpos de las mujeres». 
  253. Felices Luna, Maritza (1 de abril de 2017). «The Pacification of Peru and the Production of a Neoliberal Populist Order». State Crime Journal (en inglés) 6 (1). doi:10.13169/statecrime.6.1.0156. Consultado el 24 de octubre de 2023. «The anti-institutionalization practices of neoliberal populist leaders pave the way for the continuation of neoliberal populism after the end of their regime (Weyland 2006). As a result, the downfall of Fujimori represented the end of an authoritarian regime but not the end of neoliberal populism. Since 2001, the three democratically elected presidents have continued (in a more or less successful way) to engage in neoliberal populist politics in such a way that populist politics has become the norm. […] Serious harms are also caused by neoliberal populist policies and practices which expropriate indigenous communities’ land, force the relocation or displacement of communities and populations, cause environmental pollution and degradation, criminalize social protest, generate unstable and dangerous working conditions and facilitate the predatory extraction of natural resources.» 
  254. Astete Barrenechea, Carlos (1 de marzo de 2014). «Políticas educativas y el neoliberalismo en el Perú». Horizonte de la Ciencia 4 (6): 83-86. ISSN 2413-936X. Consultado el 20 de octubre de 2023. 
  255. a b Klaiber, 2007, p. 190. «The new Fujimori-controlled congress promptly wrote a new constitution which favored his neoliberal tendencies. All of these political crises directly affected education. The constitution of 1979 expressly forbade education for profit. The new Fujimori-controlled congress eliminated that particular article, and in 1996 put into effect a law to "foster investment in education". The new law aimed to attract private entities to enter the fi eld of education and thus take some of the burden off the state».
  256. Huertas Vilca, Karla Stefanny; Durand Azcárate, Luis Augusto; Cabos Villa, Luigi; D'Angelo Panizo, Maria del Carmen (8 de febrero de 2022). «Modelo neoliberal en sistema educativo peruano: Crisis y limitaciones en el contexto de pandemia». Encuentros. Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico. (15): 352-365. ISSN 2610-8046. doi:10.5281/zenodo.5980107. Consultado el 10 de septiembre de 2023. «El modelo neoliberal pone al descubierto la mercantilización de la educación, en cuyo caso privatiza el saber y coloca al conocimiento y la información en un lugar privilegiado cuyo provecho se ve determinado por la capacidad y cobertura económica». 
  257. Rivera Palomino, Juan (1 de junio de 2022). «Vida y muerte de la política educativa neoliberal en el Perú 2». Revista Ideele. Consultado el 20 de octubre de 2023. 
  258. Tegel, Simeon. «How Peru Laid the Groundwork for an Oil Spill Disaster». Foreign Policy (en inglés estadounidense). Consultado el 23 de febrero de 2022. 
  259. Jiménez, Félix (28 de noviembre de 2019). «Perú: continuidad y crisis del pensamiento económico conservador». revistaquehacer.pe. Consultado el 25 de marzo de 2024. «El Perú llega al siglo XXI sin resolver sus viejos problemas económicos estructurales y en plena crisis del neoliberalismo a nivel mundial. […] El Perú mantuvo su papel de productor de materias primas durante cerca de 150 años desde fines del siglo XIX, no obstante haber ocurrido cambios dramáticos en el escenario internacional que no fueron aprovechados para redefinir el estilo de crecimiento por las élites de poder económico practicantes de un pensamiento conservador defensivo y oportunista». 
  260. Arenas, Susan Carol Bernuy (30 de diciembre de 2021). «Colonialidad, extractivismo y resistencia en la Amazonía peruana». Espiral, revista de geografías y ciencias sociales 3 (6): 5-27. ISSN 2708-8464. doi:10.15381/espiral.v3i6.21705. Consultado el 19 de agosto de 2023. «Es posible identificar la actuación colonial del Estado en la Amazonía peruana. Entre los ejemplos que ilustran esta situación, se puede identificar el gobierno de Fernando Belaúnde y su política de “La conquista del Perú por los peruanos” que se centró en la ocupación/colonización de la Amazonía, la explotación desordenada de sus recursos y la imposición de una “visión de desarrollo moderna” que se acompañaron de acciones como el bombardeo a pueblos originarios no contactados (Genocidio Matsés en Loreto). O el gobierno de Alan García que promulgó decretos legislativos que afectaban la autonomía de los pueblos originarios, a fin de facilitar la firma de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, lo cual fue realizado sin ningún tipo de consulta, alegando que “estas personas no son ciudadanos de primera clase” y que sus territorios son “tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto, su propiedad es aparente”, más una serie de irresponsables acciones que suscitaron la masacre en Bagua, más conocida como el “Baguazo”». 
  261. Santisteban, Rocío Silva (2016). «Perros y antimineros: discursos extractivistas y prácticas represivas en el Perú[1]». Tabula Rasa (24): 79-104. ISSN 2011-2742. doi:10.25058/20112742.58. Consultado el 26 de octubre de 2023. «En este listado nos encontramos más que ante mitos ante falsedades (falacias) que han convergido en un discurso extractivista usado de la misma manera […] por gobiernos más conservadores como el gobierno aprista en Perú (extractivismo tradicional), para convencer a sus ciudadanos de que están actuando de acuerdo a valores progresistas indispensables para sacar adelante a los grandes sectores populares excluidos». 
  262. Tegel, Simeon. «How Peru Laid the Groundwork for an Oil Spill Disaster». Foreign Policy (en inglés estadounidense). Consultado el 23 de febrero de 2022. 
  263. Valdivia Blume, Daniela (8 de noviembre de 2023). «Alerta ambiental: Congreso impulsa ley que amenazaría pueblos indígenas aislados y áreas naturales protegidas». infobae. Consultado el 9 de noviembre de 2023. «Como se recuerda, los pueblos indígenas en situación de aislamiento y en contacto Inicial no es la primera vez que se ven en peligro frente a este tipo de iniciativas legislativas». 
  264. Redacción (9 de febrero de 2023). «ONU exhorta al Perú respetar consulta previa para proteger derechos de pueblos y mujeres indígenas». RPP Noticias. Consultado el 9 de noviembre de 2023. 
  265. Gamboa Balbín, César (1 de diciembre de 2011). «Consulta previa y su contexto nacional: un mejor manejo político sobre los recursos naturales». Revista Elecciones 10 (11): 119-161. ISSN 1995-6290. doi:10.53557/Elecciones.2011.v10n11.05. Consultado el 4 de agosto de 2023. «El constitucionalismo andino puede estar marcado por Cartas políticas conservadoras y progresistas en cuanto al reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Las Constituciones de Bolivia, Ecuador y Venezuela tienen un lenguaje constitucional mucho más preciso y descriptivo de ciertos derechos colectivos; la Carta de Colombia plantea un reconocimiento de liberalismo moderado que incluye la inserción del reconocimiento de la autonomía indígena en la estructura estatal; muy por el contrario, la Constitución del Perú no le dedica ningún capítulo especial y es muy reacia a considerar algún contenido normativo específico, respondiendo a principios generales, sin institucionalizar la relación del Estado y los pueblos originarios». 
  266. Felices Luna, Maritza (1 de abril de 2017). «The Pacification of Peru and the Production of a Neoliberal Populist Order». State Crime Journal (en inglés) 6 (1). doi:10.13169/statecrime.6.1.0156. Consultado el 24 de octubre de 2023. «The anti-institutionalization practices of neoliberal populist leaders pave the way for the continuation of neoliberal populism after the end of their regime (Weyland 2006). As a result, the downfall of Fujimori represented the end of an authoritarian regime but not the end of neoliberal populism. Since 2001, the three democratically elected presidents have continued (in a more or less successful way) to engage in neoliberal populist politics in such a way that populist politics has become the norm. […] Serious harms are also caused by neoliberal populist policies and practices which expropriate indigenous communities’ land, force the relocation or displacement of communities and populations, cause environmental pollution and degradation, criminalize social protest, generate unstable and dangerous working conditions and facilitate the predatory extraction of natural resources.» 
  267. Silva Santisteban, Rocío (1 de enero de 2016). «Perros y antimineros : discursos extractivistas y prácticas represivas en el Perú.». Tabula Rasa (24): 79-104. ISSN 2011-2742. doi:10.25058/20112742.58. Consultado el 19 de agosto de 2023. «De esta manera el discurso extractivista se engarza «naturalmente» sobre el discurso neoliberal fujimorista que apela a lo técnico como elemento neutro dentro del ámbito de lo político y desprestigia lo político asumiéndolo como ideologizado; y sin embargo se integra al sistema global en tanto que país productor de materias primas. Con el alza posterior de los commodities y el aumento de las inversiones mineras, de hidrocarburos y gasíferas a gran escala entrado el siglo XXI, así como la democracia en el Perú, el mismo sentido común permanece». 
  268. a b Crabtree, John (2020). «Democracia, poder de las élites y sociedad civil: una comparativa entre Bolivia y el Perú». Revista CIDOB d' Afers Internacionals: 139-162. ISSN 2013-035X. doi:10.24241/rcai.2020.126.3.139. Consultado el 17 de octubre de 2023. «A partir del año 2000, los principales signos de resistencia a la política gubernamental se dieron en aquellos sectores en los que el desarrollo de las industrias extractivas amenazaba los intereses de la comunidad, especialmente en la minería (en las tierras altas) y los hidrocarburos (en la selva amazónica). Otros sectores impulsaron acciones de retaguardia, como los cocaleros que se opusieron a los planes de erradicación del Gobierno. Con todo, la izquierda peruana resultó ser incapaz de coordinar estas acciones –hacer encajar todas las piezas– para aportar liderazgo y una ideología encaminada a la protección de los recursos naturales contra el capitalismo desbocado, por lo que los movimientos sociales siguieron atomizados y con proyección únicamente local». 
  269. «Menonitas: el grupo que convierte la fe religiosa en deforestación en la Amazonía del Perú». Convoca.pe. Consultado el 3 de noviembre de 2023. «Ya en este siglo, menonitas conservadores llegaron a Perú desde México, Belice y Bolivia. Es un poco difícil establecer realmente cuál es la nacionalidad de los conservadores, ya que muchos tienen más de una, lo que es parte de su estrategia de expansión. Su llegada al Perú se debe, entre otras razones, al continuo crecimiento de su población, que exige ampliar continuamente su área agrícola, donde cada hogar menonita tiene un promedio de seis hijos. Pero también existen otros motivos para sus movimientos migratorios. Los menonitas llegados a tierras peruanas escapan, como ocurrió a lo largo de toda su historia, de las restricciones que los gobiernos les imponen: educación normalizada, servicio militar y carga tributaria». 
  270. Latam, Mongabay (13 de abril de 2021). «Menonitas en Perú: la historia oculta de la entrega de bosques en Masisea». El Comercio. ISSN 1605-3052. Consultado el 3 de noviembre de 2023. 
  271. Espinosa, Oscar (8 de diciembre de 2018). «La relación de la Iglesia católica y las Iglesias evangélicas con las organizaciones indígenas en la Amazonía peruana: la experiencia del pueblo achuar». Bulletin de l'Institut français d'études andines (47 (3)): 267-292. ISSN 0303-7495. doi:10.4000/bifea.10226. Consultado el 11 de agosto de 2023. «[L]uego de la firma de la Declaración de Paz de Itamaraty en 1995 y del Acta de Brasilia en 1998 entre Perú y Ecuador, la relación mantenida entre los achuar peruanos y ecuatorianos permitió la realización de encuentros binacionales y la creación de una instancia común: la Coordinadora Binacional de la Nacionalidad Achuar del Ecuador y Perú (COBNAEP). Según Jorge Fachín y Segundo Wasunt (comunicación personal, 2007), se trató de un proceso cada vez mayor de coordinación y unidad para hacer frente a los problemas comunes que se enfrentan a ambos lados de la frontera, principalmente ante las amenazas que suponen las empresas petroleras. Este proceso de unidad significaba, pues, relativizar las diferencias religiosas y destacar, en cambio, aquellos aspectos en común, como el impacto negativo de la presencia de las empresas en relación con su territorio y su medio ambiente.» 
  272. Arellano-Yanguas, Javier (2014). «Religion and Resistance to Extraction in Rural Peru: Is the Catholic Church Following the People?». Latin American Research Review (en inglés) 49: 61-80. ISSN 0023-8791. doi:10.1353/lar.2014.0056. Consultado el 9 de noviembre de 2023. «Alternativamente, el trabajo sostiene que la inserción de la Iglesia en redes y procesos locales es el factor más influyente para entender la participación de grupos católicos en conflictos que cuestionan la actividad minera. Esa inserción coincide con una espiritualidad que promueve el protagonismo de la población local. Sin embargo, la Iglesia no es pasiva; sacerdotes y otros agentes pastorales han incorporado en un marco religioso reivindicaciones ambientales y la defensa de los derechos humanos. Esos marcos doctrinales generados localmente acaban impregnando el discurso oficial de la Iglesia, reforzando la posición de los grupos locales». 
  273. Contreras, Carlos (28 de diciembre de 2021). «La educación en el Perú de la posindependencia a través de sus textos». Revista Peruana de Investigación Educativa 13 (15). ISSN 2077-4168. doi:10.34236/rpie.v13i15.343. Consultado el 9 de agosto de 2023. «A despecho de la ideología patriótica que había inspirado la independencia, las tendencias conservadoras, que eran fuertes en el Perú, empujaron a que la formación de los niños y adolescentes no se orientase hacia nociones de ciudadanía, derechos políticos y sociales, y el cultivo del bien común, sino en cómo dichos principios o ámbitos podían ser comprendidos desde la cultura del catolicismo. Espinoza llama la atención sobre la falta de cursos de historia, constituciones y geografía del país en los programas escolares iniciales. Si bien estos se abrían paso en los cursos del nivel intermedio, lo hacían de una forma débil. Un cambio importante que detectó Espinoza (2011) en el paso de la primera (1821-1850) a la segunda época (1850-1873) de su periodización fue precisamente la introducción de cursos de historia, geografía y política nacionales. Fue también la época en que comenzaron a editarse libros en esas materias, que no habían estado disponibles en el período anterior (aunque al respecto tendríamos que discutir si la falta de oferta obedeció a la ausencia de demanda, o si fue al revés)». 
  274. a b Palomino Thompson, Carlos Eduardo (30 de diciembre de 2017). «Educación religiosa escolar en constituciones y leyes del Perú republicano». Alétheia 5 (1): 27-36. ISSN 2708-6402. doi:10.33539/aletheia.2017.n5.2100. Consultado el 17 de agosto de 2023. 
  275. Flores Caldas, Edgar C. (2018). Libertad religiosa y enseñanza de la religión católica en el ordenamiento jurídico peruano y en el acuerdo con la santa sede de 1980. Ediciones Universidad San Dámaso. pp. 249-250. ISBN 9788416639717. Consultado el 17 de agosto de 2023. 
  276. Ruiz Conejo, Ada Gallegos (15 de agosto de 2022). «Antecedentes de la reforma universitaria en el Perú: una breve mirada a las normativas». Telos: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales 24 (2). doi:10.36390/telos242.15. Consultado el 9 de agosto de 2023. «Con la instauración de la República nacieron otras universidades, inspiradas en ideologías republicanas. La Universidad Nacional de Trujillo fue la primera, creada por el libertador Simón Bolívar, teniendo como ministro a José Faustino Sánchez Carrión, que como liberteño y amante de la democracia, fue cofundador de esta universidad; a la cual se suman otras como la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, dejando claro que no cambiaron el modelo conservador». 
  277. Velásquez Benites, Orlando (19 de agosto de 2020). «Viacrusis y parálisis en la universidad peruana». Journal of the Academy (3): 40-54. ISSN 2707-0301. doi:10.47058/joa3.4. Consultado el 9 de agosto de 2023. «Los gobiernos sucesivos y los sectores conservadores, después de la Reforma universitaria, desarrollaron mecanismos y políticas para contrarrestar el avance de la Autonomía universitaria y el posicionamiento de la universidad en la sociedad peruana, imponiendo restricciones, recorte presupuestal e intentos intervencionistas como la creación del CONUP, ente regulador de las universidades, la anulación del régimen facultativo y otras medidas para impedir la organización estudiantil». 
  278. «Guías de sexo sin Dios». La República. 12 de septiembre de 1996. Archivado desde el original el 29 de noviembre de 1996. Consultado el 17 de diciembre de 2023. 
  279. Parodi Revoredo, Daniel (2020). «Escuela de liberales: El período de las Cortes de Cádiz en los manuales escolares peruanos (2010 y 2017)». Diálogo andino (62): 117-129. ISSN 0719-2681. doi:10.4067/S0719-26812020000200117. Consultado el 17 de octubre de 2023. «A contracorriente de lo señalado, el enfoque del período no deja de ser centralista y lleva a que algunos manuales le transfieran la postura de Lima a todo el Perú. Por ello, se afirma que en el virreinato del Perú no se estableció ninguna Junta de Gobierno, omitiendo la cusqueña. También es manifiesta la preocupación por explicar cierta renuencia peruana hacia el separatismo, cuando las rebeliones de Tacna, Huánuco y Cusco constituyen una respuesta adecuada a dicha inquietud. […] [T]ambién hemos notado la casi completa ausencia del enfoque de género, por lo que sugerimos a las editoras preguntarse más por el rol desempeñado por la mujer en este importante período histórico». 
  280. León Zamora, Eduardo (30 de agosto de 2020). «La cuestión de la gestión en el sistema educativo peruano: más allá del neoliberalismo». Revista Educación y Sociedad 1 (1): 3-25. ISSN 2709-9164. doi:10.53940/reys.v1i1.46. Consultado el 30 de octubre de 2023. «La salida de Patricia Salas, una ministra exitosa con avances en materia de gestión descentralizada, atención aáreas rurales, desarrollo de políticas EIB, diálogo con el magisterio y reforma magisterial, entre otras cosas, no debe sorprender. […] Los GPE y sectores conservadores de la sociedad estaban, además, alarmados por la construcción de una nueva propuesta curricular. Y, en el contexto de un gobierno que ya había abandonado cualquier vocación de cambio, era conveniente satisfacer a sus críticos con la cabeza de una ministra que estaba en la mira desde hace tiempo». 
  281. a b Fowks, Jacqueline (3 de marzo de 2017). «La educación sobre igualdad de género divide a Perú». El País. ISSN 1134-6582. Archivado desde el original el 9 de abril de 2019. Consultado el 9 de agosto de 2023. 
  282. Pérez, Luis Enrique (16 de agosto de 2021). «Conservadores y dueños de universidades toman la Comisión de Educación del Congreso». Convoca.pe. Consultado el 9 de agosto de 2023. 
  283. Contreras Chipana, Carlos (24 de junio de 2022). «Desde hoy, grupos conservadores pueden intervenir en libros que ya están en aulas». larepublica.pe. Consultado el 9 de agosto de 2023. 
  284. Chillitupa, Rodrigo. «Los cuestionados congresistas que controlarán los actos del Ministerio de Educación, Sunedu, Concytec y Sineace». infobae. Consultado el 25 de septiembre de 2023. 
  285. Mc Cubbin, Ricardo (15 de octubre de 2023). «Ley que permite a padres influir en textos escolares podría ser perjudicial para los alumnos, advierten especialistas». infobae. Consultado el 15 de octubre de 2023. «Expertos en educación y políticas públicas advierten que esta medida podría ser perjudicial para los escolares, ya que se podría eliminar material relacionado con la educación sexual integral, interculturalidad y el enfoque de género. […]». 
  286. Véase el vídeo de 17 de marzo de 2024. En ese material, el presentador Augusto Thorndike usó el término «fake news caviar» hacia Marco Sifuentes.
  287. Gonzales, Arianna (2 de junio de 2022). «Congreso aprueba acusación constitucional contra Pedro Chávarry, pero rechaza su inhabilitación política». COSAS.PE. Consultado el 4 de abril de 2024. «Tras conocerse el resultado de la votación y salir del Congreso, Pedro Chávarry aseguró que las acusaciones en su contra forman parte de una supuesta conspiración política. “Hay una mafia caviar que está haciendo mucho daño al país, a cargo de las ONGs conjuntamente con los medios del Grupo El Comercio y Martín Vizcarra que está detrás de todo esto”, señaló». 
  288. «“Hay una mafia caviar que hace mucho daño al país”, afirma exfiscal Pedro Chávarry». Canal N. Consultado el 4 de abril de 2024. 
  289. «¿Es Vizcarra hoy parte de la solución o del problema?». Correo. 27 de abril de 2019. Consultado el 4 de abril de 2024. «Entre tanto, ausente en él una impronta propia y firme, se dejó capturar por la mafia caviar, la misma que maneja el Perú desde inicios de este siglo y que ha logrado hacer confluir, en el mismo espacio de intereses financieros, a la izquierda llamada "progresista" y a la derecha mercantilista, ambos parásitos del Estado». 
  290. «Antauro Humala ha establecido alianza con mafia de "los cuellos blancos"». RCR Peru. 3 de febrero de 2020. Consultado el 4 de abril de 2024. «"[N]os hace pensar si estamos siendo partícipes de la lavada de cara del sistema o de la guerra entre mafias caviares de pseudo-izquierdistas con mafias fuji-apristas o mafias vizcarristas. Aquí hay mafias por todos lados, desde Villarán hasta Alan García suicidado, Toledo por su lado, Ollanta Humala y su mujer que van a entrar a la cárcel, Keiko Fujimori en la cárcel", anotó». 
  291. Libertad de Prensa: Toxicidad en línea y discursos de odio contra periodistas y medios de comunicación. Asociación Civil Transparencia. 2024. p. 4. Consultado el 25 de junio de 2024. «En dichas publicaciones, se les acusa de lucrar y criminalizan su labor utilizando calificativos como “delincuentes”, “mafia caviar” o “mafia gansteril”. Claro ejemplo de ello son los ataques contra IDL- Reporteros, con 32 publicaciones en las cuales se exigen acciones punitivas contra el medio, con comentarios como “desratizarlos” y “enviarlos a la cárcel”». 
  292. Cabrera, Fabricio; Bianchi, Jazmin; Mairata, Sandro (29 de octubre de 2024). «El cártel de la desinformación de la derecha peruana». El Foco. Consultado el 5 de noviembre de 2024. «Los resultados de eMonitor+ muestran que el 90.2% de los ataques fueron contra periodistas como Gustavo Gorriti o Rosa María Palacios, a quienes se les acusa de lucrar con su labor como parte de una “mafia caviar”». 
  293. «El poder de la mafia caviar». El Montonero. Consultado el 14 de marzo de 2024. 
  294. «Fernando Rospigliosi sobre voto de confianza: En mi opinión, no deberían darle». América Noticias. Consultado el 19 de junio de 2023. «[L]a mafia caviar son un conjunto de ONG, estudios de abogados, de políticos y que además tienen una enorme influencia en los medios de comunicación». 
  295. Zárate, Pamela (4 de abril de 2024). «Congresistas argumentan que dieron el voto de confianza a Adrianzén porque “no quieren darle el gusto a la mafia caviar” (VIDEO)». El Búho. Consultado el 4 de abril de 2024. 
  296. «José Santiváñez sobre audios que lo involucran: "Puse una denuncia contra la persona que lo difundió y algunos periodistas"». willax.pe. Consultado el 2 de septiembre de 2024. «El integrante del Gabinete Ministerial señaló que la "mafia caviar" ha realizado este complot en su contra, pues aduce que "ha visto en esta gestión un enemigo absoluto desde el primer día"». 
  297. Sifuentes, Marcos (19 de abril de 2024). Alerta: Policías que allanaron a Dina serán "disciplinados" #LaEncerrona (pódcast La Encerrona). minuto 11:21: Sifuentes Producciones. Consultado el 19 de abril de 2024 – via YouTube. «Estos señores salieron con carteles de "mafia caviar" [mientras victoriaba a Patricia Benavides cuando estaba declarando ante la JNJ]». 
  298. a b Gargurevich, Juan (9 de abril de 2007). «La Izquierda Caviar». Agencia Perú. Archivado desde el original el 15 de julio de 2008. Consultado el 23 de mayo de 2023. «Piensan ‘a gauche’ pero viven ‘a droite” dicen que es una buena definición de lo que hoy algunos llaman “Izquierda caviar” para desvalorizar a liberales no proletarios que apuestan por una visión crítica del estado de cosas. Las derechas conservadoras se burlan con “son los niños bien que se portan mal”. […] Señalar a políticos como “izquierda caviar” es un recurso desvalorizador que comienza precisamente a desvalorizarse por el uso excesivo... […] "En nuestro lenguaje político actual", agrega [Martha Hildebrandt], "caviar se ha independizado como adjetivo ("una chamba caviar") y aun como sustantivo ("los caviares del partido")"». 
  299. Feldman y Moraga Núñez, 2023, p. 150. «Simply put, “caviar,” or “caviar left,” has become a key word in Peruvian political culture over the past two decades».
  300. Villanueva, Eduardo (14 de septiembre de 2021). Rápido, violento y muy cercano: Las movilizaciones de noviembre de 2020 y el futuro de la política digital. Fondo Editorial de la PUCP. p. 26. ISBN 978-612-317-681-5. OCLC 1311413682. Consultado el 10 de abril de 2024. «Canales de televisión, diarios de circulación nacional o medios digitales, financiados sin interés en retornos financieros, servían como espacios dedicados a insistir en sus propias narrativas y en explicar todo lo malo como una conspiración de los "caviares", financiada y sostenida por una conspiración global interesada en controlar el mundo». 
  301. Gonzales de Olarte, Efraín (9 de octubre de 2023). «"La importancia de ser caviar"». Instituto de Estudios Peruanos. Consultado el 10 de abril de 2024. «En la práctica, los ataques de derecha e izquierda están configurando a los "caviares" como una opción política de centro que, interesantemente, se va ampliando tanto hacia la izquierda y a la derecha menos radicales, que conservan convicciones democráticas». 
  302. a b Tejada, Claudia (2023). «Los caviares, ¿injustamente atacados?: cómo se legitiman los ataques en la sociedad». Canalé (PUCP): 33-37. Consultado el 14 de mayo de 2023. «En conclusión, se puede describir a los ‘caviares’ como intelectuales que se alejan de los extremos para ubicarse en el centro o centro izquierda. Asimismo, si algo podemos rescatar de este conjunto de declaraciones es que el apelativo caviar se usa para deslegitimar a la persona. No hay evidencia de que la gente tildada de caviar quiera o apoye gobiernos autoritarios en el país. Estamos hablando de personas que no tienen miedo a hablar y proteger lo que consideran justo para vivir en libertad, democracia y desarrollo». 
  303. Feldman y Moraga Núñez, 2023, p. 150. «The predominant use of “caviar” in Peru does not relate to such culinary experiences though; it denotes a class of progressive elites who, according to critics, have undue influence over the country’s affairs and whose embrace of causes such as human rights should be viewed with suspicion».
  304. Trujillo Valverde y Rosas Hinostroza, 2024, p. 335. «Los caviares —definidos por José Alejandro Godoy (2022) como “personas que, proviniendo de estratos sociales altos y medios altos, tenían una clara trayectoria a favor de la democracia y los derechos humanos”— son para [el portal web] Imperium “todos los parásitos, mermeleros y oenegeros de la política peruana”. Son comunistas con dinero que mandan al otro comunista, al terruco, a destruir y a morir. Esta es una narrativa que Imperium busca imponer para explicar fenómenos sociales como el derrocamiento del régimen de Manuel Merino o el estallido social surgido a partir del fallido golpe de Estado de Pedro Castillo y la asunción de Dina Boluarte como presidenta de la República».
  305. «Carta a los perulibristas desde algún lugar de mi gran país». Perú Libre | Partido Político Nacional. Consultado el 4 de febrero de 2025. 
  306. «El verdadero reto del futuro | EL MONTONERO». EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país. Consultado el 4 de febrero de 2025. 
  307. Feldman y Moraga Núñez, 2023, p. 151. «Commentators have cited the role of blogs and right-wing media in its rise to prominence».
  308. Cerrón, Vladimir. «El factor caviar en la falacia del fujicerronismo». Perú Libre. Consultado el 1 de febrero de 2024. 
  309. Barrera Rivera, Paulo (30 de diciembre de 2021). «Religião contra democracia: o neoconservadorismo evangélico no Peru do século XXI». Ciencias Sociales y Religión (en portugués) 23: e021023-e021023. ISSN 1982-2650. doi:10.20396/csr.v23i00.15315. Consultado el 24 de julio de 2023. «[L]a derecha no se ha contentado con la crisis semántica del “terruqueo” y la ha resignificado y ampliado con la expresión “caviar”. La izquierda “caviar” sería una izquierda de clase media, intelectual cuya condición privilegiada no lo lleva a una práctica política objetiva. Pero el sentido de “caviar” se ha ampliado. RLA es el candidato que más lo usa y él mismo lo define de la siguiente manera: “un caviar es un comunista que se infiltra en las instituciones del estado, vive del salario del Estado, destruye la iglesia y odia a las FF AA”. RLA y sus candidatos usan estratégicamente la expresión “el caviarismo” como explicación simplificadora de todos los males del país pero especial atención le dan a un supuesto daño moral a la sociedad. Es la lucha contra la “caviarada”, que se habría instalado en todas las instituciones sociales, políticas y educativas, lo que moviliza sectores de las fuerzas armadas, policiales y religiosa». 
  310. Butters, Philip, PBO y #Willax contra la "hipocresía caviar", PBO, consultado el 23 de julio de 2023 .
  311. Reyes, Ronald. «Por qué el populismo no es democrático». ArchivoRevista Ideele. Consultado el 9 de marzo de 2024. «En nuestro país, a esta concepción moral se la ha llamado de diversas formas: Ideología de Género, Pensamiento Caviar o Marxismo Cultural. Quienes defienden tal forma de moralidad son vistos, por la mayoría, como sospechosos de saltarse las reglas democráticas y, en suma, romper el orden legal. Algunos podrían objetar que de no protegerse derechos fundamentales las lesiones infligidas a las minorías serían de tal gravedad que ocasionarían una consternación profunda en todos los miembros de la comunidad». 
  312. García, L. (2025). «La mafia caviar perdió a USAID, su principal financista». Diario Expreso (Perú). 
  313. «Ser caviar es algo relativo: Evolución y deriva de “lo caviar” en el Perú». Epicentro TV. 21 de septiembre de 2021. Consultado el 21 de abril de 2023. «En una entrevista con Milagros Leiva, Vladimir Cerrón mantiene la diferencia social y el radicalismo como clave para la diferencia entre los caviares y la izquierda “verdadera”: “Nosotros somos una izquierda socialista; no somos un izquierda criolla, caviar; somos una izquierda del campo, del Perú Profundo, que lleva una reivindicación de los pueblos olvidados de manera clasista y racista”». 
  314. «Conflictividad perpetua: una ruta hacia la estabilidad en el Perú». International Crisis Group. 8 de febrero de 2024. Consultado el 13 de febrero de 2024. «Desde entonces, la creciente influencia de las fuerzas políticas de extrema derecha e izquierda, combinada con la sugerencia que los rivales ideológicos son amenazas para la existencia de la nación, se ha vuelto frecuente. […] En general, los políticos moderados han sido los más afectados por la polarización. Tanto la izquierda como la derecha tachan a los liberales o socialdemócratas de “caviares”, término derivado de la expresión francesa gauche caviar». 
  315. «Aborta marcha del odio caviar». Diario Expreso (Perú). 2024. «“Marcha caviar, de los defensores de la burguesía financiera, de los asalariados de USAID, de las ONG vividoras de consultorías, de los defensores del neoliberalismo, de los que utilizan la calumnia de ‘fujicerronismo’ y de los que hablan de socialismo para vivir como capitalistas, solo tiene el fin de salir del sarcófago donde la historia los ha momificado”. Así los sepultó Vladimir Cerrón, quien desde la clandestinidad sigue manejando a sus huestes.» 
  316. «Caviares: renegados y reciclados por el imperialismo». Perú Libre | Partido Político Nacional. 22 de marzo de 2024. Consultado el 2 de septiembre de 2024. «Al final de cuentas, entendiendo que una persona no es lo que dice, sino lo que hace, los caviares son la “izquierda” que necesita el imperialismo, auspiciado y formado por este. Al final, estos caviares no representan en absoluto un pensamiento crítico, novedoso, rupturista o revolucionario.» 
  317. Chávez, Enrique (6 de julio de 2023). «Come caviares». Caretas (2683): 32-34. Archivado desde el original el 28 de julio de 2023. Consultado el 28 de julio de 2023. «En una de sus ediciones de reapertura [de Caretas] tras la clausura impuesta por la dictadura (cerca de 1969) a los niños bien que colaboraban con el velasquismo encaja en una proto-definición del político "caviar", hoy objeto de una persecucuión incansable y obsesiva». 
  318. a b «“Caviar”, ¿una categoría política?». Correo. 4 de junio de 2023. Consultado el 5 de junio de 2023. 
  319. Armas Asín, Fernando (2022-09). «Political Action of the Catholic Hierarchy and the Use of Religion in Political Organizations (Peru, 1920–2021): Evidence and Long-Term Analysis». Religions (en inglés) 13 (9): 861. ISSN 2077-1444. doi:10.3390/rel13090861. Consultado el 2 de agosto de 2023. «A [new] fact […] was the slow construction of a symbolic enemy to fight against, by the political and social sectors that felt excluded in the process. In this scenario, for some traditional Catholic groups, the term “caviar” became a common way to define liberals and Lima’s left-wing followers, a diffuse term that also included the governments of Paniagua, Toledo, Humala, Kuczynski and their successors, such as Martin Vizcarra (2018–2020) and Francisco Sagasti (2020–2021), though partially excluding the second government of García. Basically, the term referred to everyone that was not part of Fujimorism or the traditional right wing, who had neither controlled the State nor had a decisive influence on the social process since 2000. Furthermore, this religious imaginary, which was spread across debates, social media and press media, was born inside this political struggle, and served to symbolically group together those who considered themselves different and distinctive, a reactive feeling, while facing exclusion». 
  320. De Piérola, Francisco (presentador) (21 de agosto de 2023). «Entrevista a Fernán Altuve». Canal N (Mundos paralelos) (Lima: Compañía Peruana de Radiodifusión). Escena en minuto 17. Consultado el 22 de agosto de 2023. «La república caviar fue fundada por [Valentín] Paniagua. […] El apogeo de la república fue gracias a un [gobierno] "no caviar" (Alan García), […] quien no confrontó con los "caviares"». 
  321. Tuya Jara, Alfredo, ¡Soy caviar!, Huaraz Noticias. «Hace un buen tiempo en el escenario político, se viene utilizando el término que sectores intolerantes y antidemocráticos recurren para descalificar a quienes han osado cuestionar sus fechorías, y el término es "izquierda caviar" o simplemente "los caviares" […] Con este término demuestran una solapada discriminación y de paso la falta de argumentos para tratar de justificar las fechorías de Fujimori...»
  322. «Sigrid Bazán se confiesa: ‘Me gusta el Reguetón y no me afecta que me digan caviar’». Trome.com. 20 de noviembre de 2018. Consultado el 7 de junio de 2023. 
  323. «César Hildebrandt: "A los caviares, ¡uníos!"». LaRepublica.pe. 7 de septiembre de 2012. Archivado desde el original el 7 de octubre de 2017. Consultado el 3 de junio de 2023. «"Caviar del Perú: abandonen su discreción, griten su membresía, sorprendan a quienes los odian. En una palabra: ¡uníos!", culmina en su columna del semanario 'Hildebrandt en sus trece'». 
  324. Bobadilla, Percy (2017). «Análisis del proceso histórico de las ONG en el Perú: cambios y permanencias en su identidad institucional». Las ONG en la era de la globalización: Cambios y permanencias en su identidad y rol institucional. Pontificia Universidad Católica del Perú. p. 25. ISBN 978-612-4320-20-0. Consultado el 27 de julio de 2023. «Un [factor] importante es el rol que jugaron tanto los movimientos estudiantiles como las universidades en la composición de las ONG. En un contexto de expansión de carreras relacionadas a las ciencias sociales, los estudiantes universitarios tuvieron un rol central al presionar a las autoridades “para que se incluyera programas de proyección social o acción social como parte de la responsabilidad de la universidad hacia la comunidad” (Carroll, Humphreys y Scurrah, 1990: 38). […] En esa línea, Beumont (1996) señala que el rol de las ONG estuvo marcado por un cariz político anti-estatal y bajo una propuesta de cambio. Según el autor, la metodología de trabajo priorizaba la educación popular ya que esta vía representaba la concientización política de los grupos destinatarios, el fin era realizar el cambio social a través del cambio político e ideológico». 
  325. Mendoza, Iván, ed. (2015). «El desarrollo y las Organizaciones No Gubernamentales». Hacia otro desarrollo. Perú Hoy. Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo. pp. 93-118. ISBN 978-612-4043-76-5. Consultado el 13 de junio de 2024. «Las ONGD peruanas fueron el producto de un encuentro entre estas corrientes de afuera con algunos actores nacionales. Es peculiar del Perú que las ONG primigenias sean progresistas, por decirlo de alguna manera, porque en otros países no ha sido así. En Brasil, Argentina, incluso Colombia, hay ONG con otros orígenes». 
  326. Cárdenas, Luis Olivera; Medina, Tahina Ojeda; Muñoz, Enara Echart; Kern, Alejandra; Weisstaub, Lara; Rada, Eduardo Paz; Filho, Clayton M. Cunha; Hernández-Umaña, Bernardo Alfredo et al. (2019). Medina, Tahina Ojeda, ed. Perú: El Complejo Proceso De Ser Dual. Balance de una década (2008-2018). CLACSO. pp. 153-162. doi:10.2307/j.ctvt6rmgq.15. Consultado el 6 de octubre de 2023. 
  327. Tanaka, Martín; Vera Rojas, Sofía; Barrenechea, Rodrigo (2009). «Think tanks y partidos políticos en el Perú: precariedad institucional y redes informales». Dime a quién escuchas... Think tanks y partidos políticos en América Latina. Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral. pp. 212, 214. ISBN 978-91-85724-73-4. Consultado el 28 de febrero de 2024. «Si asumimos una definición laxa y amplia del término, existen algunos think tanks, pero tienen poca relación con los actores políticos y su producción no necesariamente se encuentra ligada a aplicaciones de política pública inmediata. Los centros de pensamiento existentes en el Perú son de tres tipos: o son ONG, centros de investigación independientes, o son centros de investigación adscritos a universidades o gremios empresariales, como veremos. […] A inicios de los años noventa coinciden el colapso del sistema de partidos, el cierre de un número importante de centros de investigación y el final de una política anclada en referentes ideológicos. En este contexto, la izquierda desaparece en la práctica de la política y muchos de sus profesionales se vuelcan hacia las ONG y las universidades; por otro lado, la adopción de políticas orientadas al mercado durante el fujimorismo hace que profesionales liberales o de derecha tengan variados niveles de acercamiento a su gobierno». 
  328. De Belaunde, Javier; Parodi, Beatriz Luna (5 de noviembre de 1998). «Marco legal del sector privado sin fines de lucro en Perú». Apuntes. Revista de ciencias sociales: 20-24. ISSN 2223-1757. doi:10.21678/apuntes.43.476. Consultado el 11 de julio de 2023. 
  329. «Las ONG y la cooperación internacional: ¿En desencuentro con el Estado?». Palestra. 2004. Archivado desde el original el 11 de junio de 2007. Consultado el 5 de noviembre de 2023. 
  330. Alasino, Enrique (2008). Peru: the kingdom of the NGO?. Working Paper (en inglés). Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior. p. 11. Consultado el 19 de diciembre de 2023. «Under President Toledo’s government, a number of democratic channels opened, leading to a quantitative and qualitative boom in the sector. NGOs multiplied, and the most consolidated among them underwent a process of professionalisation with the help of foreign funding.This led to the creation of a large number of national NGOs operating on the political scene and in development issues. But the actions of a number of these organisations have been criticised, particularly when these NGOs are perceived to have acted as mere vehicles for political activity, or have used their status for economic and social gain, thus distorting their institutions and betraying their supposed efforts on behalf of Peru’s poorest people. The latter tendency has given rise to the label "the caviar left"». 
  331. Jave, Iris; Silva Caillaux, Gianfranco (2024-06). «Contexto de las transiciones de liderazgo». Transformaciones en los liderazgos de organizaciones de la sociedad civil en Perú y Colombia. Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP). pp. 26-27. ISBN 978-612-4474-55-2. Consultado el 26 de septiembre de 2024. «La crisis del financiamiento de estas ONG llevó a que muchos/as de sus líderes/as fueran a trabajar al Estado, lo que empezó desde el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) y se consolidó en los períodos de Valentín Paniagua (2000-2001) y Alejandro Toledo (2001-2006). Esta situación empezó a resquebrajarse durante las presidencias de Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016), pero fue recién con Pedro Castillo (2021-2022) que esto se rompió, privilegiando la incorporación de cuadros regionales sobre los funcionarios provenientes de estas ONG, poniendo fin a la era de la denominada «élite caviar», como se transmitió en la narrativa del gobierno de Castillo». 
  332. «Dina Boluarte: “Algunas ONG prefieren defender a criminales antes que a los ciudadanos o a nuestros policías”». El Comercio. 20 de febrero de 2025. ISSN 1605-3052. Consultado el 20 de febrero de 2025. 
  333. «¿Cómo nos ven? Resultados de la encuesta de percepción social de las ONG en Perú». Equiexpress (Equilibrium Centro para el Desarrollo Económico) (5): 11-12. 2023. Consultado el 23 de julio de 2024. 
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  335. Tanaka, Martín (23 de mayo de 2023). «El “anticaviarismo” como categoría política». El Comercio. ISSN 1605-3052. Consultado el 23 de mayo de 2023. «Hasta no hace mucho, parecía no tener sentido validar un término usado para denostar a los adversarios políticos y que suele usarse de una manera imprecisa y alejada de su sentido original. […] Sin embargo, a raíz de sucesos recientes, […] con amplias mayorías en las que convergieron grupos conservadores de izquierda y de derecha en nombre de la necesidad de “descaviarizar” el Estado, estaríamos ante una categoría relevante. […] Ocurre, también, que estamos ante el intento de control de instituciones clave en el funcionamiento del sistema de justicia por parte de sectores que están siendo investigados y procesados por la comisión de delitos graves». 
  336. Villalba, Fernando Velásquez (2022). «A TOTALIDADE NEOLIBERAL-FUJIMORISTA: ESTIGMATIZAÇÃO E COLONIALIDADE NO PERU CONTEMPORÂNEO». Revista Brasileira de Ciências Sociais 37 (109): e3710906. doi:10.1590/3710906/2022. Consultado el 18 de enero de 2023. «terruqueo, ou seja, a construção artificial, racista e conveniente de um inimigo sociopolítico para deslegitimar formas de protesto social». 
  337. Guadalupe, César (2019). El ciclo de la yuca: patrimonialismo y oclocracia en el Perú contemporáneo. Instituto de Estudios Peruanos. Consultado el 31 de mayo de 2021. 
  338. Bolo Varela, Oswaldo (4 de mayo de 2021). «Diez ideas para entender el terruqueo hoy: una guía rápida y pormenorizada». Revista Ideele. Consultado el 31 de mayo de 2021. 
  339. a b Mago, Bruno (12 de mayo de 2023). «La identidad al filo de la palabra: el fenómeno del terruqueo en el ciberespacio, formas y representaciones hegemónicas». Lengua y Sociedad 22 (1). ISSN 2413-2659. Consultado el 15 de septiembre de 2023. «Es por ello por lo que, en el escenario político, el terruqueo tiene especial relevancia, puesto que permite a este establishment —a esta derecha conservadora, reaccionaria, autoritaria, colonial, neoliberal, antiderechos, de “mano dura” represiva y autoritaria, blanca, acomodada y privilegiada— negociar las identidades o representaciones que se tienen sobre determinados grupos para antagonizar y hacer un enemigo colectivo y socialmente compartido —un terrorista— de cualquier actor que desafíe o suponga ser un riesgo para su agenda política, o del statu quo en sí mismo. [...] Frente a un discurso, podemos decir que alguien que es más cholo debe ser terruco, pero si es más blanco debe ser caviar” (párr. 14)». 
  340. «Elecciones en Perú: una pelea de «terrucos», «caviares» y «viejos lesbianos» | Fundéu». www.fundeu.es. 18 de marzo de 2021. Consultado el 31 de mayo de 2021. 
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  366. Panizo, Mathías (4 de junio de 2021). «La falacia del fraude electoral». Nexos. Consultado el 8 de diciembre de 2023. «Pero lo que se vive en esta segunda vuelta es también consecuencia de las actitudes tomadas en la primera. Fernando Tuesta, politólogo de la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP) y experto en temas electorales, recordó para Nexos el discurso optado por el candidato a la presidencia de Renovación Popular. “[Rafael] López Aliaga (…) llevó adelante una campaña con medios de comunicación que rebotaban [la información engañosa], como Willax, Expreso [y] La Razón”; todos medios “ultraconservadores”, apuntó». 
  367. Romero, César (28 de febrero de 2024). «Triple ataque de Fuerza Popular a fiscales y periodista». larepublica.pe. Consultado el 28 de febrero de 2024. «Como prueba indiciaria simple de estos presuntos delitos [de la denuncia de Fuerza Popular] se presentan el relato y las opiniones que realiza la periodista Milagros Leiva en sus programas en Willax Televisión […]. Milagros Leiva resalta y da como verdaderas las opiniones de Villanueva respecto a una presunta influencia del director de IDL-Reporteros, Gustavo Gorriti, sobre la Fiscalía de la Nación, en la época de Pablo Sánchez y Zoraida Ávalos, y sobre los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez, del equipo especial Lava Jato. Esas mismas declaraciones son reproducidas por el diario Expreso el 9 de febrero con el titular: ‘Red criminal’, que también se aporta como indicio de los presuntos delitos, al igual que reportes de otros medios de comunicación». 
  368. Marchán, Eloy (12-18 de enero de 2024). «Yo acoso». Hildebrandt en Sus Trece (668): 8-9. «Al compás de estas naves nodrizas trabaja un grupo de peones mediáticos que se encargan de rebotar la información […]. En la lista están "La Razón", el diario de los montesinistas Wolferson; radio PBO, que opera Phillip Butters; los canales de Youtube "CTV", de Claudia Toro (exempleada de Willax); "Ilad Media", de Diego Acuña (otro exempleado de Wong), y el portal "La Abeja", del operador del Sodalicio Luciano Revoredo. Se trata de la versión digital de los viejos diarios chicha que comandaba Montesinos». 
  369. Trujillo Valverde, Said Ilich; Rosas Hinostroza, Carlos Andrés (30 de junio de 2024). «Viejos discursos, nuevos recursos. Los memes como herramienta de difusión de narrativas extremistas y de ultraderecha en el Perú». Letras (Lima) 95 (141): 325-344. ISSN 2071-5072. doi:10.30920/letras.95.141.19. Consultado el 4 de noviembre de 2024. 
  370. Amat y León Pérez, Oscar; Condor Vargas, Betsabeth Giovanna (2021). Propuestas y Estrategias Políticas de los Principales Nuevos Movimientos Religiosos en el Perú. Evangelisches Werk Für Diakonie Und Entwicklung. p. 155. ISBN 978-612-48533-0-2. Consultado el 6 de octubre de 2023. «Los medios preferidos para la difusión de estas acciones fueron las redes sociales virtuales y el consorcio Bethel Comunicaciones (propiedad de la Iglesia Pentecostés Movimiento Misionero Mundial del Perú)». 
  371. Plasencia Custodio, Claudia Jimena (16 de enero de 2021). Activismo religioso conservador en las calles: la estrategia de movilización de las iglesias del Movimiento Misionero Mundial contra la “ideología de género” (2016-2019). Consultado el 12 de marzo de 2024. «De la misma manera, se ha generado un pánico moral para el denominado ataque contra la "inocencia de los niños", lo que ha creado que exista un ciberactivismo por parte de los seguidores de páginas como Con Mis Hijos No Te Metas, pero en especial por la página de Facebook de Bethel Radio y Televisión, propiedad del Movimiento Misionero Mundial. […] Si bien las demás iglesias han podido repostear a través de sus redes sociales, esta estrategia no tendría el alcance obtenido sino fuera por la existencia de Bethel». 
  372. iladmedia. «#ILADMedia🎙| El presidente de ILAD, Diego Acuña, suscribió ayer, martes 2 de mayo, un convenio de colaboración con Bethel. 🤝 Desde la próxima semana nuestro contenido será transmitido por su red de más de 200 radios a nivel nacional. 🇵🇪». Consultado el 12 de marzo de 2024 – via Instagram. 
  373. «Canal Bethel transmitirá en vivo la marcha #ConMisHijosNoTeMetas». Peru21. 4 de marzo de 2017. Consultado el 12 de marzo de 2024. 
  374. «NO DORMIRÁ LA “DERECHA BRUTA Y ACHORADA”». Diario 16. 8 de junio de 2011. Archivado desde el original el 10 de mayo de 2013. Consultado el 26 de agosto de 2022. 
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  376. a b «Peru’s elections: a country in search of its identity». International Work Group for Indigenous Affairs (en inglés). 18 de mayo de 2021. Consultado el 26 de marzo de 2024. «The most important thing, however, has been that Castillo represents a discourse of change and renewal of politics in a country that has been enduring an onslaught from what has been described as a brutish and hostile ("achorado") right wing ("DBA"). Achorado is a Peruvian word that comes from “choro” or "chorizo", i.e., thief. Although the connotation is not so far from the truth, in this case, it refers to the thuggish attitude of the choro». 
  377. a b c O'Phelan, Felipe Portocarrero (28 de diciembre de 2021). «Maniqueísmo, memoria e historia oficial: Algunos aportes para repensar la formación ciudadana en el Perú». Revista Peruana de Investigación Educativa 13 (15). ISSN 2077-4168. doi:10.34236/rpie.v13i15.340. Consultado el 26 de agosto de 2022. «‘Facho’ hace alusión al fascista. […] Entre las identidades políticas que podrían asociarse con la marca ‘facho’, se proponen aquellas que se identifican con el neoconservadurismo, el populismo autoritario de derecha (identidades que asociadas con lo que vulgarmente se llama derecha bruta y achorada [beligerante]) […].» 
  378. Medina, Oswaldo (2000). «La cultura del “achoramiento”. Nueva estrategia de ascenso social». El achoramiento: una interpretación sociológica. Apuntes de estudio (Primera edición). Centro de Investigación de la Universidad del Pacifico. pp. 33-50. ISBN 978-9972-603-34-1. OCLC 927240264. Consultado el 11 de septiembre de 2023. «Definimos al “achoramiento” como una estrategia de ascenso social basada en un pragmatismo maquiavélico y en la mercantilización de las relaciones humanas promovidas por un capitalismo cada vez más concentrador, excluyente, desregulado y deshumanizante». 
  379. Bedoya, Jaime (15 de abril de 2022). «De la DBA a la GALACUCU». El Comercio Perú. Consultado el 29 de julio de 2022. 
  380. «Álvarez Rodrich: 'La derecha bruta quiere vacar a Villarán'». Generaccion.com. 29 de diciembre de 2011. Consultado el 9 de agosto de 2023. «[Hay un] sector conservador que Juan Carlos Tafur ha bautizado, con acierto, como "la derecha bruta y achorada", precisa el economista de profesión en un artículo periodístico, de acuerdo a La República». 
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  385. Agurto, Jorge (21 de junio de 2020). «¿Por qué la DBA le teme tanto a Hugo Blanco?». Consultado el 11 de diciembre de 2023. «Esta DBA, de vocación autoritaria y antidemocrática, subsiste y aún regurgita en defensa de un sistema económico y político al servicio de los grupos de poder, insaciables en su afán de esquilmar al país». 
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  387. Mariátegui, Aldo (14 de diciembre de 2022). «“¿Quiénes son los brutos y achorados?”». Peru21. Consultado el 15 de diciembre de 2022. «Después de estas bárbaras protestas vandálicas de la izquierda, ¿ese otrora ardiente coleguita fujimorista volvería a acuñar los términos “bruta y achorada” para definir a la derecha o más bien los usaría para la izquierda?» 
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  391. Ramos, Alonso (23-29 de julio de 2021). «De terror». Hildebrandt en Sus Trece (549): 4-5. Resumen divulgativoTwitter. «La derecha bruta, achorada y golpista está dispuesta "a todo" con tal de dinamitar el gobierno de Castillo. El operativo tendrá un frente en el Parlamento con una "comisión de investigación" […] Habrá una trinchera en las calles para defender los mandamientos de la Constitución del 93. Y tendremos un lobby internacional apadrinado por el poderoso think tank Atlas Network, cuyo rostro más comercial es el de Mario Vargas Llosa». 
  392. Salinas, Patricia (17 de mayo de 2024). «Pituca sin lucas». Caretas. Consultado el 22 de mayo de 2024. 
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  397. Rivera, Carlos (28 de noviembre de 2020). «De un viejo lesbiano al chiquiviejo de Pedro Salinas». Los Andes. Consultado el 10 de abril de 2024. «Pedro Salinas en su artículo "Viejos lesbianos", (La República, 25/11/2020) arremete contra personajes mayores de la política peruana, culpándolos de todos los males. […] Dice Salinas: "El término, acuñado por las nuevas generaciones de pandemials, o bicentenarios, o como se llamen, alude a las posiciones carcas, retrógradas, jurásicas, reaccionarias y fachas. No tiene que ver con cuestiones de edades ni calendarios, sino con pensamientos y cosmovisiones". […] Salinas va más allá y mete a Cipriani y a cualquier representante de la Coordinadora Republicana y cierra su texto mezclando al buen bolero con las supuestas mentiras de Willax». 
  398. «PERÚ: LA MOVILIZACIÓN DE LOS JÓVENES CON LAS REDES SOCIALES». Plan V. 24 de noviembre de 2020. Consultado el 10 de abril de 2024. 
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  401. «Ántero Flores-Aráoz toma con humor insultos en su contra: “Hasta ahora no sé qué significa ‘viejo lesbiano’”». Expreso. 20 de agosto de 2021. Consultado el 10 de abril de 2024. 

Bibliografía

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