En la mitología griega, Capaneo (en griego antiguo Καπανεύς, Kapaneús) era un hijo de Hipónoo y de Astínome, hija de Tálao,[1]​ o bien Laódice, hija de Ifis.[2]​ Era esposo de Evadne y su hijo era Esténelo[3]​ o bien su esposa se llama Yanira.[4]

Capaneo escala los muros de Tebas
(ánfora campania de figuras rojas,
ca. 340 a. C.) Getty Villa (92.AE.86).

De acuerdo con la leyenda, Capaneo poseía una gran fuerza y cuerpo poderoso y era un guerrero sobresaliente. También se destacaba por su gran arrogancia. Según el mito durante el asedio de Tebas, Capaneo se paró frente a la muralla de la ciudad, y proclamó que ni siquiera el mismo Zeus podría evitar que él la invadiera. En Esquilo, Capaneo porta un escudo con un guerrero con una antorcha en la mano, y se lee «Yo quemaré la ciudad» como símbolo del mismo. Por su bravuconada Zeus golpeó y mató a Capaneo con un rayo, y Evadne se arrojó a la pira funeraria de su marido y murió. Su historia fue narrada por Esquilo en su Los siete contra Tebas, por Eurípides, y por el poeta romano Estacio.

En la Divina Comedia, Dante ve a Capaneo en el séptimo círculo (tercera ronda) del Infierno, en el decimocuarto canto. Como todos los demás blasfemos, o aquellos «violentos contra Dios», Capaneo es condenado a yacer en una planicie de arena ardiente mientras llueve fuego sobre él. Capaneo continua maldiciendo a la deidad (que, siendo pagano, él llama «Jove» por Júpiter) a pesar de los cada vez más duros dolores que se está infligiendo a sí mismo, para que Dios «no tenga una dulce venganza».

Referencias

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  1. Higino: Fábulas 70
  2. Escolio a Eurípides, Las fenicias 189; a Píndaro, Nemeas IX, 30
  3. Apolodoro: Biblioteca mitológica III 10, 8
  4. Escolio a Píndaro, Olímpicas VI, 46